martes, 27 de julio de 2010

Indultos

El primer paso adelante

Tras 4 meses de gobierno la administración de Sebastián Piñera logra por primera vez tomar una decisión a la altura de las circunstancias. Bien por ellos.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Debo admitirlo. Hasta antes del pronunciamiento de este domingo por parte de Sebastián Piñera en torno al llamado "Indulto Bicentenario" estaba en absoluto desacuerdo con el tratamiento que el gobierno le había dado al tema.

En primer lugar, la sola idea de promover un indulto generalizado en donde el poder ejecutivo pasara a llevar condenas dictadas por el poder judicial me parecía incorrecta, fuera de además representar una contradicción por parte del gobierno considerando esa eterna palabrería que emite la derecha frente al tema de la delincuencia y "la mano dura". En segundo lugar, la subordinación del gobierno frente a la opinión de la Iglesia Católica me pareció excesiva. Me refiero al hecho de no ser capaces de emitir ningún comentario mientras la iglesia no realizara su propuesta. Uno entiende que se debe ser prudente a la hora de declarar, sin embargo también imagina uno que los gobiernos deben poseer ciertos principios transparentes, los cuales no se mantienen en reserva esperando la opinión de otra institución. Entonces: o aquellos principios no existen (el rechazo de plano por ejemplo a indultar crimines de lesa humanidad) o el poder de la iglesia católica es tan grande que el gobierno mantiene una extrema prudencia frente a ella.

Finalmente, el sólo abrir la posibilidad de generar un indulto que beneficiase a criminales condenados por violaciones a derechos humanos en dictadura me parecía una irresponsabilidad histórica enorme y un acto gran de torpeza política (se habría metido el gobierno de manera innecesaria en un problema relacionado con crímenes condenados incluso por tratados internacionales).

Sin embargo, nobleza obliga a reconocer que la decisión adoptada por Sebastián Piñera y su equipo esta vez fue la más acertada de todas. Todas mis aprensiones se fueron a cero . El gobierno decidió cerrar la puerta de partida a la idea del indulto general y de esta manera analizar las situaciones caso a caso, excluyendo del posible beneficio a condenados por casos de violaciones a los derechos humanos, terrorismo, narcotráfico, homicidios de sangre, violaciones o abusos deshonestos (1*). Ahora, si bien en lo personal me habría gustado oír algún tipo de declaración más aclaratoria en torno al tema de derechos humanos y el porque no corresponde liberar criminales de estado bajo ningún punto de vista, lo importante era cerrar aquella puerta y eso se hizo. Queda en evidencia eso si que el tema aún genera controversia dentro de la propia derecha.

La decisión de revisar casos de presos que presenten una salud deteriorada y generar un indulto para ellos también me parece acertada considerando el hecho de que el sistema penal chileno no es capaz de hacerse cargo de personas que sufren enfermedades en estado terminal ni otras tantas propias de una edad avanzada. Evidentemente casos como aquellos no presentan riesgos para la sociedad en ningún sentido y dados los delitos cometidos tampoco me parece un descriterio el indulto. Quizás si el sistema judicial chileno fuese otro la figura del indulto presidencial debería desaparecer, pero mientras no sea así no existe otra salida al tema.

Observamos entonces que para el gobierno este tema terminó siendo un punto a favor frente a la opinión pública y el mundo político. Luego de 4 meses de gobierno durante los cuales este se ha visto cuestionado por una serie de temas (nombramiento de ministros, conflictos de intereses, financiamiento de reconstrucción entre otros) siento que por primera vez la "administración Piñera" fue bien asesorada y tomó una desición a la altura de lo requerido. Bien por Chile, al menos en este tema.

Preocupante eso si (por decir lo menos) la posición de la Iglesia Católica en relación a los crímenes de estado cometidos durante el período dictatorial vivido en el país durante los años 1973 y 1990. Los avances que se han logrado en materia de justicia y verdad frente a las violaciones a derechos humanos han sido lentos y en muchos casos tardíos. Tales avances se han logrado en base al esfuerzo de muchas personas que han dado una lucha incansable en la búsqueda de la dignidad de aquellos casos. Lo menos que se esperaría de una institución como la Iglesia Católica es que sume en lugar de restar.

(*1) Declaración completa del Presidente de la República acá