miércoles, 25 de abril de 2012

Educación: se perfecciona el modelo de mercado

Vamos... ¿bien? 


Dos noticias importantes relacionadas con educación han visto la luz durante las últimas semanas. La primera guarda relación con la entrega anual de los resultados del SIMCE 2011, la segunda con el anuncio por parte del Ministerio de Educación de terminar con el polémico crédito con aval del estado (CAE). Ambas noticias apuntan en la misma dirección: el gobierno de Sebastián Piñera profundiza de manera muy astuta, tanto en el discurso como en los actos, el actual modelo educativo de mercado. 

Por Esteban Martínez Covarrubias

Hablemos del SIMCE. Los resultados (*1) entregados recientemente muestran básicamente que en matemática los cuartos básicos tanto de liceos municipales como colegios particulares subvencionados suben (9 y 4 puntos en promedio respectivamente), mientras que en lenguaje bajan ( 3 y 5 puntos). En octavo básico no se obtuvo mayor diferencia en relación a la medición anterior (en lenguaje se subió 1 o 2 puntos, en matemática se bajó la misma cantidad). Sin embargo, la suma de estos datos se presenta ante nosotros, tanto por parte de medios comunicacionales como el gobierno, como una clara señal de avance, al punto de que el presidente ha declarado que "la calidad en nuestra educación esta mejorando y las desigualdades, las brechas entre ricos y pobres, están disminuyendo" (*2). 

¿Dará para tanto digo yo? Sobretodo considerando que si ahondamos más aún en las cifras tenemos que los promedios de colegios municipales y particulares subvencionados, tanto en cuarto como en octavo básico, rondan entre los 240 y 260 puntos. Dicho claramente, estamos hablando de que un alumno que normalmente se sacaba un 2.5 de promedio, el año pasado terminó con un 3.0. Sigue estando mal, sigue sin saber leer ni operar aritmética básica, sin embargo ahora está "menos mal que antes". ¿Estos datos nos dicen entonces de que vamos bien encaminados? ¿Da para creer que el modelo está bien y que solo necesita correcciones? ¿O simplemente son señal de que tanto dinero se le ha metido al sistema en los últimos años (sobretodo en los quintiles más pobres) que ... algo se tenía que subir? 

Por otro lado, unos días atrás recibimos el notición de que el gobierno lanzará un proyecto dispuesto a terminar de una vez por todas con el invento de Ricardo Lagos y su entonces ministro de educación Sergio Bitar: el crédito con aval del estado. Lo que en un inicio se había limitado a la reducción del interés de este ahora pasará a la eliminación del sistema como tal, creando así una entidad dependiente del estado pasará a administrar la entrega del crédito universitario. En otras palabras, lo que el gobierno ha hecho es extender el actual sistema del "fondo solidario" para cualquier tipo de institución de educación superior, pública o privada, con o sin fines de lucro. 

El paso dado por el gobierno es positivo, inteligente y acertivo. Positivo porque se preocupa del endeudado bolsillo de la clase media/baja chilena, inteligente porque entrega un calmante no menor a un sistema de financiamiento que agonizaba y le hace creer a la población chilena que soluciona el problema con esto (siguen sin preocuparse en absoluto del control de la calidad de las entidades de educación superior y sus respectivos aranceles) y acertivo porque habla de expulsar a la banca privada, de estatizar el crédito en un momento donde el movimiento estudiantil busca re articularse para enfrentar este 2012. 

Cabe la pregunta entonces... ¿porqué a la Concertación no se le ocurrió algo así? ¿Porqué fueron más papistas que el papa? ¿porqué la Concertación privatizó tanto al punto de que la derecha se ve en la necesidad de estatizar para salvar el modelo? Tengo la sensación de que la gente de la Concertación se dedicó durante 20 años a aplicar un libre mercado de manera brutal e irracional y que la derecha viene hoy a regular un poco los límites del negocio. El problema es que junto con esta regulación viene la eterna idea de "humanizar el libre mercado" y con esa idea pretenden entretenernos otros 20 años. 





sábado, 7 de enero de 2012

Inscripción automática + voto voluntario


Se viene el estallido...

Aún no está 100% aprobado, debe pasar por el tribunal constitucional pero tal parece que la inscripción automática + voto voluntario va. El tribunal tiene hasta el 31 de enero para darle el pase de manera que la modificación pueda ser aplicada en las próximas elecciones municipales a fines de 2012. Entonces... ¿se viene o no el estallido? Esperemos que si.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Nobleza obliga. Debo partir este escrito reconociendo que me ha sorprendido por completo la decisión por parte del gobierno y el congreso de legislar en favor de la inscripción automática + voto voluntario. Se que fue promesa de campaña pero dados los números que muestran las encuestas, en donde se aprecia un claro y sostenido rechazo por parte de la ciudadanía frente a los partidos políticos, pensé que echarían pie atrás con la idea. Pensé que no cumplirían pero lo han hecho y eso hay que comenzar reconociéndolo.

Ahora, el voto voluntario representa un riesgo gigante, incluso un potencial quiebre de la "estabilidad democrática" que ostenta Chile y el mundo político ha decidido, no se si consciente o inconscientemente, asumir ese riesgo. ¿Dije quiebre? ¡Claro! Si las aguas eran fácilmente encausables con un padrón electoral inmóvil. Dicho en palabras simples: en Chile vienen votando practicamente los mismos durante los últimos 20 años. Los que se inscribieron en 1987 para votar en el plebiscito son los que han votado en todas las elecciones siguientes, con un tímido componente de renovación, demasiado débil como para generar un cambio direccional importante (alcanzó eso si para sacar a la Concertación del poder tras 20 años, algo es algo). 

Y bueno, con esta medida se "resetea" el padrón. Podrá votar quien se motive por hacer la rayita. Asunto que me parece modifica por completo el escenario político actual. Los partidos ya no tienen un cliente plenamente identificado, deberán por tanto mejorar y transparentar sus ofertas. Hoy cualquier ciudadano mayor de 18 puede ser un potencial votante, lo cual debería implicar una mejora en la calidad de nuestra democracia. 

Además, el sentido común me dice que debería producirse un importante recambio entre los electores. Por un lado deberían retirarse de manera voluntaria personas mayores y los "poco interesados" en participar (aquellos que acudían a votar solamente por temor a la multa), por otro se sumaría población joven. Es decir, el padrón se sincerará de todas maneras, respondiendo de manera clara y tangible una pregunta que muchos nos venimos haciendo desde hace años: ¿Cuántos chilenos se sienten efectivamente motivados a participar en nuestra democracia? 

Pero no solo tendremos claridad en torno a aquel dato sino que además, el voto voluntario está en condiciones de poner en jaque el sistema democrático que nos viene rigiendo desde hace ya más de 20 años. En ese sentido, la democracia tutelada, el experimento democrático  chileno post dictadura tambalea frente a los siguientes escenarios posibles:

El primero: muchísima más gente se retira del sistema que la que ingresa, es decir, el escenario actual de poca participación se agudiza.

El segundo: los niveles de participación se mantienen (o incluso aumentan) en comunas de mayores ingresos pero disminuyen notablemente en comunas de clase media/baja. Es decir, se agudiza poca participación y representatividad.

El tercero: Se produce un recambio de votantes pero cuantitativamente la participación se mantiene (6.5 millones aprox). Ahora, quienes ingresan al sistema no apoyan a la derecha ni a la Concertación, sino que a opciones alternativas, opciones que gracias al sistema binominal no son electas, es decir, la participación se mantiene pero se agudiza la poca representatividad de los sectores electos.

El cuarto: el estallido. Es el escenario más caótico de todos pero el menos probable de ocurrir a la vez. La población que se incorpora apoya a opciones alternativas a la derecha y Concertación, logrando que estas resulten electas. El sistema tambalea al incorporar fuerzas no aliadas con el orden político actual. El quiebre de las coalisiones actuales se torna inminente. 

Existe un quinto escenario, el único favorable al actual orden político: luego de la renovación parcial del padrón los resultados son similares a los que hasta ahora se registran. Es decir, la población chilena sigue apoyando a la Concertación y la derecha. El sistema se fortalece y nos olvidamos de las modificaciones profundas al modelo. 

En este sentido los asesores políticos del gobierno han sido astutos al apurar la iniciativa de manera que esta  se apruebe pronto y así pueda ser "probada" en las municipales 2012, es decir, una elección menor en relación a las presidenciales de fines de 2013. Si se llegase a dar o a preveer uno de los 4 escenarios complicados que anteriormente mencioné, está la opción de recular y volver al sistema antiguo. 

Ahora, sea como sea, me parece que vivimos como país un momento crucial, similar al que se vivió a comienzos de la década de los 90. Las puertas se están abriendo para el ansiado cambio de paradigma, para un nuevo lineamiento direccional y veremos si nuevas fuerzas emergen con la capacidad de aprovechar esta oportunidad. Algunos creen que la población chilena es muy conservadora y siempre optará por el status quo. Sin embargo, yo aún tengo fe en Chile y su destino. Creo que es necesario volver a soñar.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La derrota de Camila

Ahora es cuando


Las recientes elecciones realizadas en la Fech enfrentaban dos formas de sentir la contingencia actual. Triunfaron quienes están por construir una alternativa política al margen de la Concertación y la Alianza por Chile. ¿Se decidirá el PC luego de esto a avanzar en aquella dirección?


Por Esteban Martínez Covarrubias

Las recientes elecciones realizadas en la Fech deberían mover a reflexión. Se enfrentaban dos tendencias dentro del mundo universitario de izquierda: una lista favorita liderada por la siempre carismática Camila Vallejos y una oposición encabezada por un entonces desconocido Gabriel Boric. Nadie que sepa un poco de política desconocerá que lo que en realidad se ponía a prueba era una determinada manera de hacer política estudiantil. La linea de Camila Vallejos durante el último tiempo estuvo marcada por su acercamiento con el colegio de profosores (en particular con su presidente Jaime Gajardo), con un alineamiento temático por parte del Partido Comunista (quienes llevan un tiempo importante trabajando junto a la Concertación en la oposición al gobierno de Sebastián Piñera) y una verdadera obsesión por la gratuidad de la educación superior. En la vereda opositora se encontraba "Creando izquierda", tendencia  que mostraba una mirada más crítica frente a los conglomerados que actualmente monopolizan la política nacional (Concertación y Alianza por Chile). En sus lineas asomaban rostros como el de Francisco Figueroa, personaje que ha sido capaz de enfrentarse tanto a Ena Von Baer como al mismísimo Sergio Bitar en televisión (*1), marcando así claras diferencias con Camila Vallejos quien solo se limitó durante este 2011 a apuntar dardos hacia la derecha (¿órdenes de partido?).

Para sorpresa de todos Camila no arrasó y por si fuese poco perdió. Por una mínima diferencia (no más de 200 votos), pero perdió. De inmediato comenzaron las declaraciones confusas. Teillier argumenta que no se sienten derrotados pese a los resultados contrarios, Camila afirma que está conforme porque de todas maneras la mesa directiva de la Fech será de izquierda (¿?), las bases del PC insinuan que sectores del gremialismo se lanzaron a votar por Boric a última hora, en la Concertación argumentan también que ha triunfado una "ultra" izquierda contraria a los partidos políticos. Ahora, sea cual sea la razón que se esgrima me parece que la derrota hace un click y cuestiona fuertemente el camino político adoptado en el último tiempo por la antes llamada "izquierda extra parlamentaria".

La vida del Partido Comunista de Chile durante estos últimos 20 años ha sido tan difícil como digna. Y es que vaya que tiene méritos el intentar hacer política en Chile sobre un piso tan excluyente como el nuestro. El Partido Comunista intentó por distintas vías. En las presidenciales de 1994 y 2000 de manera aislada, primero con un candidato ajeno (el cura Pizarro) y luego con alguien de la casa (la mismísima Gladys Marín), en 2005 las fuerzas se concentraron en la construcción de un conglomerado que reuniese fuerzas dentro de la izquierda (Juntos Podemos Más, con el humanista Tomás Hirsch de candidato) . En estos últimos años nos hemos encontrado con un PC bastante más rendido en la lucha, hecho que se vio reflejado en las pasadas presidenciales de 2010 , donde el candidato fue Jorge Arrate, funcional absolutamente a la opción presidencial de la Concertación (Eduardo Frei).  El cansancio se entiende y se respeta. No pretenderé yo por un segundo siquiera cuestionar el acercamiento con la Concertación. Básicamente porque el partido intentó durante más de 15 años ingresar al sistema desde afuera y simplemente no se pudo. Es válido entonces buscar por dentro. Sin embargo, creo que ha llegado el momento de analizar si la estrategia tomada es la más adecuada.

En primer lugar me detengo frente al pacto con la Concertación, el cual se planteó en un primer minuto como meramente instrumental/electoral pero con el correr del tiempo se transformó en un acuerdo programático. Partido Comunista y Concertación han trabajado en bloque la oposición al gobierno de Sebastián Piñera con un único objetivo conjunto: el regreso de Michelle Bachelet a la presidencia en 2014 (*2). Y analizando desde lo práctico... ¿han obtenido algo? De acuerdo a mi parecer : nada de nada. ¿Se aprecia alguna diferencia notable en el parlamento luego de la inclusión del PC en la cámara de diputados? Me parece que no. Es cierto que el tiempo ha sido escaso y que 3 diputados tampoco dan para marcar mucha tendencia, pero un camino claro si se observa. 

Mi segunda reflexión guarda relación con la renuncia a ser alternativa política en Chile, asunto que lo ligo con la derrota en la Fech. Y es que siento que precisamente es hoy cuando las cartas están para jugar en aquella dirección. Con una Concertación fuera del poder, desnuda de ideas, carente de convicción y completamente quebrada, con una derecha torpe e incompetente en el gobierno, con una población que se muestra cada vez más y más crítica, con una inminente reforma electoral que avanzará hacia el voto voluntario. Es decir, si no es ahora... ¿cuando? En ese sentido me parece que los estudiantes que han apoyado a Gabriel Boric por sobre Camila Vallejos la tienen bastante clarita y es de esperar que el PC se decida de una vez por todas a sumarse a este camino ya que ser el brazo izquierdo de una Concertación completamente quebrada no se que tanto sentido tenga... 




(*1) El día en que Sergio Bitar enloqueció frente al emplazamiento de Francisco Figueroa y la entrevista en un matinal junto a Ena Von baer
 http://www.youtube.com/watch?v=q-3MaNKVAV4 
http://www.youtube.com/watch?v=Z0dJ6mJsLQg&feature=related
    
(*2) http://diario.latercera.com/2011/12/04/01/contenido/pais/31-92763-9-guillermo-teillier-bachelet-es-la-carta-mas-segura-pero-sin-un-programa-acorde.shtml



lunes, 7 de noviembre de 2011

¿Educación gratuita?

¿Tanto para nada?

¿Es la gratuidad de la educación superior una piedra angular dentro de la problemática educativa actual? La verdad es que ni por si acaso. Existen muchísimos temas muchísimo más urgentes que el mencionado. ¿Porque entonces la obsesión de parte de los estudiantes frente a este asunto? Cuesta entenderlos en realidad...

Por Esteban Martínez Covarrubias

Con todo respeto: se equivocan los estudiantes. No me atrevería a afirmar si este error está siendo manipulado con intenciones políticas (PC+ Concertación pensando en objetivos electorales para 2012 y 2014) o derechamente responde a la incapacidad de jóvenes que evidentemente no son expertos en temas educativos (no tienen porque serlo además).  El punto es que acá no se puede tratar de apoyar a ciegas la posición demagógica en la que se han situado los estudiantes, quienes, existiendo decenas de tópicos en donde la educación chilena muestra pobreza y necesidad urgente de transformación,  han decidido entramparse en un gallito con el gobierno en torno al tema de la gratuidad de la educación superior, transformando el lema "educación gratuita" en una frase tan vacía e inconsistente como el "fin al lucro" de 2005 o el "patagonia sin represas" de mediados de 2011. Los estudiantes y su obsesión con el gobierno  han terminado por entrampar una discusión que podría haber generado beneficios históricos para el país.

Digo posición demagógica porque siendo francos ... ¿quién podría estar en contra de que la educación superior fuese gratuita? ¡Absolutamente nadie! Sin embargo, el punto es si efectivamente la educación gratuita es una pieza clave dentro del engranaje educativo actual y la respuesta es: no. Definitivamente no.

Los datos están hoy a la mano. Tenemos un sistema que segrega a nuestros niños desde muy temprana edad. La calidad de la cadena sala cuna / jardín infantil / educación básica / educación media guarda directa relación con el dinero que una familia esté dispuesto a desembolsar mensualmente. De ahí que tengamos resultados tan diferenciados según dependencia de establecimiento año tras año tanto en SIMCE como en PSU . En 2010, por ejemplo, los alumnos de colegios municipales promediaron 473 puntos en la PSU de Matemática, particulares subvencionados 501 puntos y particulares pagados 618 puntos (en lenguaje la situación es muy similar). ¿Qué alumnos ingresan entonces a las mejores universidades del país? Está claro: principalmente los alumnos provenientes de los dos primeros quintiles. Aterrizando el discurso: tiene razón el gobierno al declarar que una educación superior gratuita beneficiará principalmente a los sectores más acomodados del país. ¡Y ojo! Que tiene razón un gobierno que no puede estar más perdido en materia educativa. Dicho en buen chileno: un gobierno que no cacha pa' donde va la micro... Pero tienen razón.

Entonces no se entiende. Sinceramente no se entiende la posición del movimiento estudiantil. Quienes argumentan que desean reestructurar el sistema educativo chileno, sin embargo, se la han jugado por un tema casi cosmético dentro de este. Por que digámoslo claramente: si la educación superior (la perteneciente al Consejo de rectores)  pasa a ser gratuita el día de mañana, en Chile no cambia absolutamente nada, excepto, que muchos chilenos andarían más felices por las calles (sobretodo de Plaza Italia para arriba) dado que tendrían más dinero en los bolsillos y menos cuentas que pagar. Pero en términos de calidad educativa no cambiaría absolutamente nada. En términos de movilidad social tampoco. Los pobres seguirían poblando institutos y universidades de mala calidad, los ricos las más prestigiosas. Los pobres seguirían siendo más pobres, los ricos más ricos. 

Distinto sería si ese mismo dinero pensado hacia la gratuidad de las universidades se decidiese capitalizar y dirigir hacia la educación inicial y básica de los chilenos. ¡Hay tantos temas donde es urgente avanzar! Por ejemplo, solo por mencionar un par:

-  Mejorar la calidad docente en niveles iniciales (pre escolar y educación básica), además de las condiciones laborales. Para esto se hace urgente avanzar en la formación de estos (no puede ser que alguien que obtenga 400 puntos en PSU después esté educando niños de edad inicial) , mejorar remuneraciones de este sector y al mismo tiempo las jornadas de trabajo. 

- Aumentar de manera notable la subvención por alumno tanto en liceos municipales como particulares subvencionados (por lo bajo 3 veces el presupuesto actual por alumno). Pero al mismo tiempo se debe controlar de manera efectiva la calidad de colegios particulares subvencionados exigiendo metas y resultados a estos, metas que de no cumplirse deben dar paso al cierre del establecimiento. Cursos con número reducido de alumnos, profesores con jornadas adecuadas que permitan generar una reflexión constante acerca del trabajo educativo. ¡Así se controla el negocio! ¡Así se termina con el lucro! Entregando los medios para que el sector público mejore su calidad pero como el dinero invertido no puede ir a dar a un saco roto, ni puede ir a parar a los bolsillos de un empresario, se deben exigir de manera clara mejoras considerables en los resultados de los colegios. Y si el sostenedor no cumple o no está a la altura, se le quita el colegio,  asume el estado y asunto acabado. Pero primero se le deben entregar los medios para alcanzar resultados.  

Medidas como las mencionadas (¡entre tantas otras!) cuestionan de verdad el actual modelo pero tal parece que nadie por el momento está dispuesto a avanzar hacia ellas. Por un lado el gobierno muestra incapacidad e desinterés evidente (y esperable) en atacar el problema de raíz, la oposición Concertación + Partido Comunista, se encuentra más preocupada del cálculo electoral que de la problemática real y los estudiantes han confundido por completo el rumbo en este asunto. Tengo la sensación de que estos últimos (sobretodo sus líderes, ya que el resto es solo masa que sigue la corriente) se marearon con tanta encuesta, al sentir apoyo masivo de la población frente a sus protestas se sintieron protagonistas de una revolución, se sintieron con el derecho de pasar por delante de cualquier poder del estado y de la forma que fuese (asunto que se vio reflejado unas semanas atrás en la irresponsable y torpe irrupción de muchos de ellos al congreso) y se olvidaron del objetivo que supuestamente en un inicio los movilizaba: mejorar la educación chilena, transformar a Chile en un país más justo y digno. La verdad es que hoy por hoy estamos muy, pero muy lejos de aquel objetivo.  

viernes, 30 de septiembre de 2011

¿Convergencia opositora?

Y ahora ... ¿quien podrá defenderlos? 

Ver a la Concertación fuera del gobierno era uno de esos espectáculos que muchos esperábamos presenciar. La coalición venía desgastada desde hace mucho y no había que ser un genio para anticipar el que todas las carencias internas se harían visibles sin el escudo protector que otorgaba el poder.

Por Esteban Martínez Covarrubias

En todos los partidos existen corrientes internas. Dentro de la Concertación siempre triunfó aquella más acomodada al contexto, la más conservadora por sobre aquella más reacia a aceptar el modelo de Pinochet. Mi interpretación histórica de aquel hecho guarda relación con el fracaso de la Unidad Popular en los 70's. ¡Claro! Se quedó sin argumento la izquierda chilena y no les quedó otra que "agachar el moño" y aceptar con una sonrisa mentirosa lo que viniese, incluso lo inimaginable : Patricio Aylwin, cómplice directo del golpe de estado de 1973, asumiendo como Presidente de la República el primer período post dictadura. 

"Ya llegará el momento de los cambios profundos" - habrá pensado para si mismo parte de esa izquierda. Pero el tiempo pasó y la historia no solo no fue escrita por ellos, sino que el acomodamiento al modelo fue masivo dentro del mundo político. Comenzó de pronto a dar lo mismo el que la constitución que nos regía no fuese democrática, el binominal ni hablar. El "Crecer con igualdad" se transformó en un eslogan publicitario vacío y carente de toda consistencia, la "protección social" pasó a ser un concepto manoseable que les permitía sentirse mejor con su corazoncillo rojo al final de cada jornada.  

Como decía en un comienzo, en la Concertación siempre predominaron los sectores conservadores, quienes encontraron en los momentos complicados siempre una fiel aliada: la encuesta de aprobación. Lagos se despidió un 70% de rating, Bachelet un 80%. ¿Qué había que temer entonces? ¡La gente estaba contenta!  Lo que ellos no vieron (o no quisieron ver) era que esta supuesta aprobación no era ideológica, sino más bien correspondía casi a una medición de simpatía. Lagos y Bachelet le eran agradables a la gente como también le eran Stefan Kramer o el Kike Morandé. Son asuntos mediáticos que se sostienen en base al personaje, al caudillo, no son aprobaciones de carácter ideológico ni nada parecido.

Pero se vino el desplome. Porque todo, absolutamente todo tiene que caer en algún momento. Cayó Pinochet (se demoraron bastante en sacarlo eso si) y cayó la Concertación (nos demoramos demasiado en sacarlos también). Y junto con el desplome ha quedado en completa evidencia la carencia de ideas y el inexistente proyecto de país que poseían más allá del mantenerse en el poder y "echarle pa'delante" al modelo. Aquella falta de argumentos se pudo apreciar incluso durante la campaña presidencial de 2010, en donde la única consigna que mantenía unido al mundo Concertacionista era el "no a Piñera", el (nuevamente vacío) "no virar a la derecha"

Y precisamente esas encuestas que durante tanto tiempo fueron amigas y sirvieron de escudo frente a la hipocresía hoy están dando una gran bofetada donde precisamente más le duele al mundo político: en la llegada con la gente. O sea, al gobierno le ha ido mal con la aprobación pero lo de la Concertación ya es patético. Si al gobierno lo quieren pocos, a la Concertación si que no la quiere prácticamente nadie. 

Las malditas contradicciones 

Y es que este conflicto estudiantil los ha desnudado por completo. Las contradicciones no pueden ser más obvias. En 2005, por ejemplo, Sergio Bitar aprobó como ministro el crédito con aval del estado que aplicaba a los estudiantes intereses altísimos, hoy lo vemos justificando su decisión. ¿Su argumento? "En ese entonces no se podía hacer más, pero hoy (que no estamos en el gobierno) ...si se puede hacer" (*1). En 2006 Ricardo Lagos Weber afirmaba que "no hay razones para esta nueva movilización" (*2) (refiriéndose al movimiento estudiantil que tuvo que enfrentar Michelle Bachelet en su momento). Hoy, 5 años después lo vemos apoyando con pasión a los estudiantes (sobran comentarios). No olvidemos de hecho que Michelle Bachelet pudo utilizar su alta aprobación en favor de los chilenos y ahorrarnos esta crisis modificando el sistema educativo chileno, sin embargo prefirió profundizar el modelo y parcharlo para que siguiese viviendo. También hemos visto a Francisco Vidal en distintos lugares mencionar el como "el modelo político, económico- social en Chile se agotó" (*3)  ¡Ojo! Se agotó hoy. Con Sebastián Piñera en el gobierno, no cuando ellos gobernaban, sino que precisamente hoy. ¿Qué hipócritas , no?

Lagos (padre e hijo), Tohá, Bitar, Vidal ... y así, la lista de arrepentidos que en realidad no se han arrepentido de nada suma y sigue. Hoy los vemos fuera del gobierno, aparentemente más críticos del modelo. Hablando de renovar la coalición. ¡Pero no nos engañemos! Siguen siendo exactamente los mismos, quienes solamente cuentan los días para retomar el poder en 2014 de la mano del regreso triunfante de la muda de Bachelet . Pero ellos siguen siendo los mismos. Lo que ha cambiado es el contexto, al cual ellos intentan acomodarse una vez más para sobrevivir, tal como lo hicieron en 1990. La diferencia la marcamos  nosotros, que también somos parte de aquel contexto. Nos mintieron 20 años atrás e intentarán repetir el numerito, pero yo no me la vuelvo a tragar ... ¿y tú? 


(*1) Sergio Bitar justificándose :  http://www.youtube.com/watch?v=q-3MaNKVAV4

(*2) Ricardo Lagos Weber criticando y quitándole el piso a movilizaciones estudiantiles: http://www.emol.com/noticias/nacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=233200

(*3) Francisco Vidal y su singular visión del modelo político actual:


jueves, 11 de agosto de 2011

Segundo tiempo de Piñera

¡Otra oportunidad, otra oportunidad... !


Con un 26% de aprobación el gobierno de Sebastián Piñera asume que debe renunciar a sus convicciones con tal de mantener el rating alto. No entiende que la crisis que vivimos incluso se encuentra por sobre su persona. Es una crisis de Estado que requiere cirugía mayor.


Por Esteban Martínez Covarrubias


Siempre me ha llamado la atención la encuestitis aguditis que sufre la política chilena. Como cuando Ricardo Lagos presentaba índices de aprobación que rondaban el 70% ¿Lo recuerdan finalizando su período? ¡El tipo era un semidiós! ¡Intocable! Se retiró de La Moneda ovacionado y todo lo adoraba. Sin embargo, Lagos fue un irresponsable mayúsculo. No fue capaz (o derechamente no tuvo el cuero) de aprovechar ese momento de embobamiento nacional para poner sobre la mesa temas de vital importancia tales como educación, , democracia, participación ciudadana, , la discusión tributaria, matriz energética. Todos temas que hoy nos revientan en el rostro. Y eso sin mencionar siquiera lo que se venía con Transantiago: la incompetencia hecha carne. 

Con Bachelet la historia se repitió, pero esta vez fue peor aún. Como vivimos en un país aún tremendamente machista a la mami Michelle se le perdonó todo por ser dama. Entonces no solo se volvió a tropezar con la misma piedra y se le elevó a una categoría inmerecida solamente gracias a las encuestas sino que además se le dio un trato preferencial por el solo hecho de ser mujer. ¡Siendo que Michelle si que se mandó un numerito imperdonable! Ella vivió en mitad de su gobierno una "revolución pinguina", es decir, tuvo la chance perfecta de hacer historia y cambiar el rumbo en materia educativa. Estuvo en sus manos el evitar todo lo que hoy estamos viviendo. Pero tal como Lagos en su momento, no fue capaz (o no tuvo el coraje) de usar el momento a favor del país, de su gente y prefirió abanicarse con las encuestas. 

El político se debe a su público - dirán algunos, por lo que las encuestas mandan. Si estas andan bien, es señal de que el rating va subiendo y el sistema camina. ¿Y el contenido? ¿El fondo?...  ¡Que importa! Lo importante es que la rueda gire. Eso nos da el sueldo y nos da de comer. 

¡Bastante miope nuestra clase política entonces! Ya que cualquiera que conozca un poco la historia de Chile sabrá que cuando se tiene cierta oportunidad histórica esta se debe aprovechar para que no nos reviente en el futuro. La irresponsabilidad de los políticos de fines del siglo XIX generó un descontento social que comenzó a manifestarse poco a poco a comienzos del siglo XX , primero vía nacimiento de partidos políticos de izquierda, luego a través de protestas obreras masivas e históricas a lo largo del país. La injusticia y la miseria por aquellos años era evidente, pero las instituciones gubernamentales no lo comprendieron del todo hasta cuando la crisis estaba desatada frente a sus narices. Todos sabemos como culminó aquello: país completamente polarizado, lleno de odios de clase, un gobierno de Allende que ansiaba dar ese necesario paso histórico hacia la justicia social (en muchos casos con más ganas que talento, hay que decirlo), una derecha anti democrática que no estaba dispuesta a permitir el avance de la izquierda en el país y posterior golpe de Estado en 1973. 

Hoy, a casi 40 años de aquel desastre, nos encontramos con un gobierno que enfrenta baja aprobación ciudadana, protestas en las calles, descontento social y si bien la crisis no se ha desatado con el nivel de polarización que se encontraba en 1970, si me parece nuestro presente muestra similitudes el gobierno que llevase adelante Jorge Alessandri en 1960 ( historia cíclica ... ¡cuidado!). "Gobierno gerencial", "Ministerio técnico" que a mitad de período da paso a uno político dadas las necesidades del momento y fin del mandato en medio de una descarga social generalizada. En ese entonces el descontento dio paso a un gobierno de Eduardo Frei Montalva, hoy no sabremos a donde irá a disparar esto. 

Por estos días Sebastián Piñera me da un poco de pena. Víctima de los síntomas de la encuestitis aguditis asume que si estas andan mal, es señal de que debe renunciar a sus convicciones. Le han recomendado que se calle un poco (luego de tanta "piñericosa" el consejo suena cuerdo) y políticamente más que una nueva, exhibe una muy añeja forma de gobernar, situando en sus ministerios a personajes de una vieja escuela y más relacionados con la dictadura de Pinochet que con el futuro (Matthei, Chadwick, Lavín, Longueira, Allamand...¡Team 1990 a la carga!). Piñera habla en su eterna jerga pelotera y se refiere al segundo tiempo de su gobierno casi como pidiendo otra oportunidad. Y bueno, la tendrá. El hombre espera el milagro, el cual con Bachelet se dio. Ella partió muy mal pero a mitad de período arregló su naipe también sacando de la manga a la vieja escuela (Belisario, Pérez Yoma), se escondió siempre tras los dichos Francisco Vidal, dejó que Andrés Velasco tomase las decisiones relevantes en materia económica y los asuntos mejoraron. 

Ahora, independiente de si esta vez ocurre el milagro o no. Independiente si este cadáver vuelve a caminar, me parece relevante insistir en el que el problema que vivimos en Chile no tiene que ver con personajes en particular. Es una crisis de instituciones, de representatividad y participación, de sistema democrático, modelo económico y social. Es una crisis que se viene gestando desde mediados de los 80's y que nadie ha tenido los pantalones de asumir. El temor que tengo es que la historia se repita y sea nuevamente un gobierno de izquierda quien decida modificar esto de una vez por todas, el drama ahí es que la derecha que veo en Chile me sigue pareciendo tan anti democrática como la de 1970 , ellos no se han renovado ni han aprendido de sus errores, por lo que la historia puede volver a repetirse. Esperemos que no. 

domingo, 24 de julio de 2011

Movilizaciones estudiantiles II

¿Ya está? 

Hoy, cuando veo a miles en las calles solicitando que el gobierno modifique políticas estructurales, recuerdo cuando mi abuela me decía que no había que "pedirle peras al olmo". 

Por Esteban Martínez Covarrubias

¡Y se obtuvo respuesta! Se tomaron colegios los secundarios, pararon universitarios, marcharon miles y finalmente Sebastián Piñera habló frente al país. ¿El mensaje? Más becas, financiamiento para el crédito con aval del estado (de paso una iniciativa para reducir el interés de este) y en definitiva, mayor inversión para mejorar el acceso a la educación superior. ¿Alguna insinuación de reforma estructural tanto en educación primaria, secundaria o superior? Ninguna. 

Vemos de paso como poco a poco las movilizaciones pierden fuerza, lo cual me parece lógico. Esta tendencia debería ir en aumento con el correr de los días, más aún tomando en cuenta la medida por parte del gobierno de sacar a Joaquín Lavín del Ministerio de Educación y colocar en su lugar a un rostro nuevo como el de Felipe Bulnes.  Asume con esto el gobierno que con Lavín a cargo la problemática no se solucionaba y era mejor colocar al frente a un rostro que generase menos rechazo. 

El conflicto comienza a ceder. Se retomarán poco a poco las clases ¿Fracasó el movimiento entonces?... ¡En absoluto! Solo que la pelea cambia de frente

En lo personal me parece que ha llegado el momento de que los jóvenes chilenos entiendan que de la derecha y la Concertación no se ha obtenido nada en 20 años por lo que hay que parar de exigir el que realicen cambios y realizarlos sin ellos. La lucha debe cambiar de escenario. Se debe entender que para que cambien de verdad las cosas en este país, para que termine el negocio de la educación, la salud o los medios de comunicación, primero debe transformarse el sistema democrático y político chileno. En palabras simples: esto se cambia con leyes y mientras sean los mismos de siempre los que dirijan el congreso y el gobierno, cualquiera pataleo terminará siendo inútil. 

Basta de pedirle peras al olmo. Cuando Sebastián Piñera afirma que "la educación es un bien de consumo", tenemos claro que le sale del alma. Es lo que él cree y está en pleno derecho de hacerlo. Cuando vemos a una Concertación cómplice y ejecutora de un sistema educativo tan macabro como en chileno, entendemos que nada más podemos esperar de ellos. Entendemos que ellos ya hicieron su tarea, terminar con la dictadura y re instalar un sistema democrático en el país (bastante imperfecto por cierto), pero que sus tiempos ya deben pasar. 

Es necesario construir nuevos fuerzas políticas que nos permitan creer de verdad el que otro Chile es posible. Es necesario que se rompa de una vez por todas este entramado que nos tiene absolutamente presos del mercado. ¿Y quien va a cambiar todo eso? ¿Los mismos viejos vinagres que vienen votando desde hace 20 años?  ¿Las mismas viejas que venden su voto en la feria por unos lentes y un calendario? No. El cambio pasa por la juventud. Por esa masa desinformada que posee entre 20 y 35 años y que no participa de todo esto. Por esos miles de jóvenes de primer, segundo o tercer año de universidad cuyo sentido común les dice que algo está mal o por esos jóvenes de 15 o 16 años que hoy se han tomado un colegio pero que en 2014 estarán en edad de votar. Es de esperar que todo este conflicto por la educación (arrastrado desde 2005 incluso) haya sembrado una semilla de malestar que genere frutos más pronto que tarde.