sábado, 15 de enero de 2011

Cambio en gabinete

Otra cosa es con guitarra

El reciente cambio de ministros llevado adelante por el gobierno de Sebastián Piñera me parece viene a demostrar la gran distancia que existe ser oposición en un gobierno por 20 años y efectivamente estar al mando del país. Las "pisadas de cola" en que ha incurrido el presente gobierno han sido muchas, pero sinceramente no me atrevería a culparlo. Otra cosa es con guitarra, claro está.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Recuerdo que Michelle Bachelet llegó a La Moneda prometiendo que "nadie se iba a repetir el plato" en su gobierno. Pero ya a los 3 meses tuvo que llamar a Belisario y a Pancho Vidal, entre otros, para que le solucionaran el caos que estaba llevando adelante. Hoy nos encontramos con un Piñera que en campaña no se cansó de criticar el cuoteo político en el que la Concertación constantemente incurrió. Afirmó que en su gobierno ningún ministerio sería premio de consuelo para algún político que hubiese sido derrotado en parlamentarias, pero ahí tuvimos a Joaquín Lavín como Ministro de Educación luego de no haber sido resultado electo Senador. Posteriormente prometió que en su gobierno "estarían los mejores sin importar su procedencia partidaria", habló de meritocracia y todo aquello. Sin embargo hoy lo vemos entendiendo no se puede gobernar de espalda a los partidos, por lo que tuvo que sacar a un par de técnicos del Ministerio e incorporar a dos políticos de tomo y lomo. La Moneda necesita afirmar la estantería y obtener mayor cercanía con los partidos, a eso llegan Allamand y Matthei ,sus méritos para optar al cargo son completamente irrelevantes en este caso (¿o alguien creyó alguna vez que Ravinet estaba en defensa por sus capacidades y no por razones políticas? ).

¿Se equivoca Piñera al "pisarse la cola"? Creo que no. Rectificar es lo correcto. Probablemente el error estuvo en hablar y prometer demasiado antes de asumir. Pero bueno, comprensible ¿no? Si los tipos no sabían lo que era gobernar.

Quisiese detenerme entonces en otros aspectos relacionados con el nombramiento. En primer lugar me parece evidente que con el nombramiento de Allamand y Matthei, fuera de darle peso político al gabinete, el gobierno buscó matar varios pájaros de un tiro.

No es secreto para nadie el que dentro del mundo de la derecha Andrés Allamand fue durante 2010 particularmente crítico con respecto al manejo del gobierno en diferentes aspectos, esto fuera de encontrarse detrás del "Acuerdo de Vida en Común", el cual pretendía regular las convivencias y relaciones de hecho. Proyecto que dentro de la derecha no genera acuerdos por motivos valóricos. Con el nombramiento, Allamand queda completamente atado de manos en ambos casos. Algo parecido ocurre con Evelyn Matthei, quien junto a Fulvio Rossi (PS) se encontraba detrás del proyecto que buscaba discutir el aborto terapéutico. Me parece que con esto el proyecto llegó hasta acá.

Tema aparte fue la búsqueda de reemplazante para Allamand en el parlamento. Finalmente, y luego de una larga polémica, Carlos Larraín asumirá el cargo. Lo cual evidentemente representa un acto poco democrático, transparente y que viene a evidenciar la hipocresía gigante de la derecha. Reemplaza a Allamand un tipo que no es de la zona, que no se sometió a votación popular y que por si fuese poco, ideológicamente piensa diferente. No puede ser que dentro de nuestro sistema democrático tal situación no esté regulada y sean los partidos quienes terminen a dedo escogiendo y según conveniencia el reemplazante al cargo.

Para finalizar esta columna me gustaría comentar algo acerca de los llamados "presidenciables de la derecha". Me parece que hay mucho de invento comunicacional en este tema. Se ha hablado demasiado acerca de que la derecha posee hoy 4 cartas: Hinzpeter, Golborne, además de los mencionados Alamand y Matthei. Los dos primeros creo que son un invento de la prensa. Ahora, si bien es cierto que después de que Michelle Bachelet fue presidente de Chile ... ¡Cualquiera puede! Hablando en frío me parece que la mejor carta que posee la derecha para seguir en La Moneda con cierta seriedad mínima esta representada por Evelyn Matthei. Y ella lo sabe.

Matthei tiene claro que su punto débil frente a la opción presidencial guarda relación con su cercanía frente a la ciudadanía. Se ve fría y distante, conservadora y dictatorial. Creo que por ahí entonces pasó su intención de acercarse a Fulvio Rossi para llevar adelante un proyecto que fuese en contra de lo que se habría esperado de ella. Su intención es destrabar mitos. De igual manera el gobierno entiende que es ella quien debe estar en el Ministerio del Trabajo, para así romper con la imagen pro empresarial que la rodea. Quiero insistir: Evelyn es la mejor opción que tiene hoy la derecha de mantenerse en el poder y dependerá de ella el que esto se materialice. Al menos la opción se la acaban de dar.

martes, 11 de enero de 2011

Problema de diagnóstico

El dilema de la educación pública

Joaquín Lavín asegura que las familias chilenas estarían cambiando a sus niños desde colegios municipales a subvencionados básicamente por tres razones: calidad, disciplina y por los paros realizados por alumnos Tal diagnóstico me parece errado. Yo no se si Lavín y su set de especialistas no ven o no quieren ver las cifras.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Este domingo en Tolerancia Cero estuvo invitado el Ministro de Educación Joaquín Lavín (*1). Educación superior, la PSU y calidad de los liceos municipales fueron los tópicos tratados durante una conversación que se extendió aproximadamente por 35 minutos. Y bueno, de sorpresa muy poco. Juan Eichholz insistiendo una y otra vez en el porque no se privatiza aún más el sistema, Villegas jugando a ser agudo pero sin argumento alguno fuera de lo que le nace del estómago, Paulsen como siempre insinuando una pregunta mordaz para luego esconder la mano (comentario aparte ...¿Cuáles serán esos colegios particulares subvencionados que mencionó en un momento y que cuestan 9 mil pesos mensuales?) y Matías del Río quizás siendo el único de los cuatro que con números en mano intentó darle algo de peso a la discusión. Sin embargo, donde me quiero realmente detener en las palabras del Ministro.

Es un hecho que los liceos particulares subvencionados se han ido "comiendo" a los municipales durante los últimos 25 años. Proceso que a a estas alturas parece ya no tener marcha atrás. Ahora, de acuerdo a lo expresado por Joaquín Lavín, los apoderados estarían cambiando a sus niños desde colegios municipales a subvencionados básicamente por tres razones: por la calidad, disciplina y por los paros realizados por alumnos (ver entrevista). El diagnóstico que el ministro realiza es de vital importancia, ya que este sostiene las medidas que el presente gobierno ha impulsado, enfocadas principalmente hacia los liceos municipales, asumiendo que ahí se juega parte importante del problema educativo chileno. Tal diagnóstico me parece errado. Yo no se si Joaquín Lavín y su set de especialistas no ven o no quieren ver las cifras. Me refiero a que no existe una diferencia de calidad significativa entre los colegios particulares subvencionados y los municipales.

Pero analicemos el argumento del Ministro. En primer lugar lo de la disciplina y los paros es insostenible. Es más, me parece preocupante que un Ministro de Educación exprese tales argumentos. ¿Que sostendría eso de que los colegios subvencionados muestran "mejor disciplina" que los municipales? Me parece que lo que el Lavín no comprende es que la oferta educativa chilena presenta alternativas gratuitas, de 15 , 25 o 50 mil pesos y resulta evidente el que mientras más barato sea el colegio, este agrupará en sus salas y patios a alumnos de menores condiciones socio económicas y culturales. Por lo tanto la "disciplina" de los colegios no guarda relación con la mano dura que el establecimiento aplique, sino más bien con el sueldo que reciban los padres de los alumnos pertenecientes a este.

Lo de los paros debe ser un chiste de mal gusto. Los profesores en Chile, durante los últimos 20 años, no se han caracterizado precisamente por ser un gremio que paralice muy seguido. Los alumnos ni hablar, tienen poco o nada en la cabeza para ser honestos. Salvo la llamada "revolución pinguina" de 2005 y sus escuálidos aletazos posteriores, poco o nada. Entonces... ¿De que paralizaciones habla Lavín?

Finalmente el tema de la calidad es la gran mentira de este gobierno. Insisten en hacer creer a la población de que las privatizaciones muestran mejores resultados que el sector público (y acá si creo que hay razones ideológicas de fondo). Siendo que si miramos los resultados, tanto de Simce o PSU (*2), vemos que el sistema de subvenciones ha resultado ser un completo fracaso. Tras 25 años de sistema nos encontramos con que los colegios municipales acaban de promediar en la PSU de lenguaje y matemática 456 y 459 puntos, mientras que los particulares subvencionados promedian 489 y 490 respectivamente. Estamos hablando de que en promedio los municipales obtienen en matemática 7 preguntas correctas de 70 , mientras que los particulares subvencionados 11 de 70. Más claro echarle agua.... ¡los dos tipos de dependencia son un completo fracaso!

¿Y mi verdad? Las familias sacan a sus hijos de colegios municipales y los llevan a colegios subvencionados porque en Chile está impuesta la idea de que "para obtener calidad hay que pagar". De esta manera, una familia está segura de que aunque sea pagando 20 mil pesos mensuales van a darle educación de mejor calidad a sus hijos que la que obtendrían en un establecimiento gratuito. El problema es que la diferencia por dependencia es tan mínima que no se justifica el pago. Una familia que tiene 3 hijos debe pagar aproximadamente (y como mínimo) entre 60 y 90 mil pesos mensuales por ellos en un colegio Particular Subvencionado. ¿Y para qué? ¿Para que saquen entre 450 y 500 puntos en la PSU? Todas esas razones que Lavín esgrime son patrañas. Y sólo buscan esconder la verdad y esta dice que la privatización de establecimientos no asegura en absoluto calidad.

Las medidas que este gobierno ha adoptado en materia educativa sin duda representan un avance (ya lo dije en mi columna anterior, al menos Piñera ha mostrado la intención de cambiar algo), sin embargo el enfoque no es el correcto. El problema es de fondo y guarda relación con el modelo económico de mercado. Y mientras no exista una clase política dispuesta a ensuciarse las manos con el tema, desarrollando un modelo educativo que no segmente a sus alumnos por ingreso socio económico, que permita el cruce social y que esté financiado de manera sostenida y amplia, no vamos a mejorar en serio.

(*1) Entrevista a Joaquín Lavín en Tolerancia Cero

(*2) Estadística puntajes PSU 2010