viernes, 7 de junio de 2013

El nuevo naipe

La hora de la verdad

Para las elecciones de 2010 tuvimos casi 7 millones de votantes, todos ellos obligados a votar por ley. A fines de este año contaremos con un nuevo padrón electoral, cerca de 12 millones de personas estarán en condiciones de votar, por ende, al fin podremos sacar una fotografía precisa acerca de la realidad chilena.

Por Esteban Martínez Covarrubias (@emartinec)

Desde hace tiempo vengo convencido de que el duopolio concertación/derecha se encuentra completamente alejado de la realidad chilena. Enclaustrados en su burbuja de poder han sido incapaces de leer correctamente las necesidades que presenta el país. Y siendo honestos, hasta hace unos años les había ido bastante bien con aquello, sin embargo, dentro de su miopía cometieron, lo que en lenguaje tenístico llamaríamos, un error no forzado: promovieron el voto voluntario. Y puede que paguen caro aquello ya que abrieron una puerta no tan fácil de cerrar, le dieron poder al pueblo.

La inscripción automática y el voto voluntario aportan un elemento de incertidumbre frente al ejercicio democrático. No sabremos hasta el mismo día de las elecciones cuanta gente efectivamente se motivará a votar, cuanta población joven se integrará al padrón y de paso cuanto adulto mayor se auto marginará del proceso. Ahora, de todas maneras de algo estoy seguro: el duopolio temblará. Ya no la tienen tan segura como en años anteriores. Con un padrón electoral viejo, estático (prácticamente el mismo desde 1990) y muy marcado por lo que fue la dictadura, era muy complicado que opciones independientes obtuviesen altas votaciones, bien sabemos que una población mientras más joven sea menos miedo a los cambios tendrá pero como en Chile los menores de 35 años prácticamente no participaban en las elecciones, era lógico que elección tras elección se obtuviesen los mismos resultados.

Sin embargo, a fin de años tendremos cerca de 12 millones de potenciales electores, casi la mitad de ellos estarían votando por primera vez. Existirán (nunca faltan!) quienes de todas maneras, pese a existir inscripción automática, no votarán. Pero de igual manera podremos (por fin!) conocer con claridad que porcentaje de la población chilena se encuentra disconforme con el estilo de vida que el duopolio viene ofreciendo desde hace ya practicamente 30 años, que porcentaje se encuentra harto de todo al punto de entregar su apoyo a opciones alternativas

¿Hagamos política ficción por un rato? En la pasada elección votaron casi siete millones de personas, tres millones de ellos votaron por la derecha, cuatro se repartieron entre Concertación y Marco Enriquez Ominami. Asumiendo que Michele Bachelet cuenta con una adhesión aplastantemente mayor que el que poseía Eduardo Frei en 2010 y que además contará con el apoyo irrestricto de sus nuevos aliados del Partido Comunista, podríamos asumir que Michelle comienza esta carrera con un apoyo cercano a los tres millones y medio de votos. El punto está en quienes se suman, los cuales deberían, por lo bajo, sumar cerca de otros tres millones de votantes y dudo se incorporen a las elecciones para apoyar las candidaturas de Bachelet, Allamand o Longueira.  

En este nuevo escenario entran (realmente) a competir candidatos como Marco Enriquez Ominami, Franco Parisi o Marcel Claude. Los tres proponen cambios importantes sobre lo establecido, Marco Enriquez por una vía más institucional, cree en los cambios colectivos pero alejados del orden político que hoy nos rige, su apuesta está en romper el eje concertación/derecha y crear nuevos referentes. Franco Parisi habla de generar cambios sin partidos, terminar con los "amiguismos" e insiste con el asunto de la meritocracia. Mucho de populismo y personalismo en su propuesta ¿no? Finalmente, Marcel Claude personifica el rol radical en esta jugada, está por romper con todo el sistema político y económico para comenzar prácticamente desde cero, alejado del liberalismo económico.  

Sea como sea, entre estos tres candidatos deberían repartirse un tercio de la torta y si alguno logra dispararse por sobre el resto puede que amenace el paso a segunda vuelta del candidato de la derecha. La política de los tres tercios parece poco a poco regresar, a fin de año verificaremos esta teoría. 

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