martes, 26 de enero de 2010

Derrota Concertación

Se veía venir

La reciente derrota de la Concertación en las presidenciales se veía venir desde hace mucho tiempo. Más de lo que muchos quisiesen ver incluso.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Muchos méritos tuvo la Concertación en sus inicios pero quizás el más importante fue el comprender que a la hora de construir en política la primera mirada debe ser hacia dentro, primero debes sanar tus propias heridas para después analizar al oponente.

Fue de esta manera que los partidos Socialista y Demócrata Cristiano, sectores que en un momento de la historia parecieron irreconciliables, entendieron que para vencer a la dictadura se debía mostrar al país un gesto de unidad verdadero y potente. Se sentaron entonces a la mesa y aunaron criterios. Revisaron su pasado, su historia, enfrentaron las héridas y a partir de ahí decidieron construir el futuro de Chile juntos. Con esto parte de la izquierda chilena se tomó "el centro" y aisló a la derecha, la cual a su vez nunca se desembarazó del gobierno militar, de sus políticas y abusos varios. Triunfó así la Concertación de manera categórica en el plebiscito de 1988 y posteriormente en las presidenciales de 1989 y 1993.

El problema fue que el tiempo pasó, los viejos van muriendo y el padrón electoral se va modificando (aunque muy lentamente en el caso chileno). Con esta renovación aquel discurso "contra la derecha pinochetista" poco a poco comenzó a perder peso y poder real. Fue de esta manera que en 1999 Ricardo Lagos necesito del voto de los comunistas para vencer a un populista y básico Joaquín Lavín y en 2005 fue Michelle Bachelet quien nuevamente necesito de la llamada "izquierda extraparlamentaria" para vencer a la derecha. Esta vez sencillamente no les alcanzó.

La Concertación se emborrachó de sus triunfos no viendo (o no queriendo ver) la realidad. Se conformó con vencer a la derecha elección tras elección sin importar el como, no se detuvo jamás a revisar de manera autocrítica el modelo económico ni de analizar aspectos fundamentales tales como la pésima distribución de la riqueza que existe en Chile o el desigual acceso a derechos básicos tales como la educación y la salud. Poco a poco comenzó a evidenciarse una contradicción vital entre el discurso y los hechos por parte de la coalición oficialista. Por una parte se hablaba de una nación más justa pero hoy recordamos como Ricardo Lagos entregó un país aún más desigual que el que la Concertación recibió en 1990 (que ya era bastante). Se hablaba de participación ciudadana pero los índices de participación real eran cada vez menores. Según SERVEL(1*) si en 1992 un 88% de los jóvenes menores de 30 años se encontraban inscritos en los registros electorales para 2002 la cifra había descendido a un 22%. Aquel dato por si solo ya daba para que la Concertación realizase una respectiva autocrítica, la cual nunca llegó. Muy por el contrario, siempre oímos soberbia "el país nos apoya", "la ciudadanía agradece el camino que hemos adoptado", etc . Todas frases mentirosas que no dejamos nunca de oír durante estos últimos 20 años.

Probablemente dentro de todo el historial de errores de visión por parte de la Concertación el más patético de todos vino a producirse en la campaña presidencial 2009. Michelle Bachelet encumbraba su popularidad por sobre el 80% en las encuestas y el candidato oficialista Eduardo Frei obtiene en primera vuelta un 29% de las preferencias. ¿Qué tal? ¿Cómo se entiende aquel hecho? Algunos todavía andan buscando explicaciones y culpables cuando los errores han estado siempre ahí, a la vista de cualquiera. Sólo había que levantar la alfombra un poco.

La Concertación no quizo ver que sus triunfos no se debían principalmente a las políticas adoptadas durante sus gobiernos sino que a múltiples factores tales como el mencionado "rechazo a la derecha", la lenta renovación del padrón electoral (al inscribirse pocos jóvenes votaban practicamente siempre los mismos elección tras elección) y el carisma de personajes tales como Ricardo Lagos o Michelle Bachelet. Para muestra un sólo botón: ¿Cómo se entiende que medio país haya criticado la famosa LOCE en educación pero luego cuando Michelle Bachelet aprobara la LGE nadie dijese nada? ¡Simple! La mayoría de la gente en Chile ha recibido pésima educación durante 30 años, luego su capapacidad de análisis es nula. La mayoría simplemente se suma a lo que le suena bonito. De ideas nada.

Y llegó la designación del candidato para las elecciones 2009 y los partidos de la Concertación, enceguecidos por tanto triunfo consecutivos, no lograron ver que Eduardo Frei era el peor de los nombres que podían escoger: su imagen venía muy desgastada tras su gobierno (dejó el poder con un 28% de aprobación) , representaba a "las viejos políticos" estancados en el poder y tenía muy poco carisma como candidato. Con todo aquello lo escogieron y ahí están los resultados: derrota frente a una derecha que no pudo ser más torpe a su vez, pero derrota al fin y al cabo.

En mi parecer la Concertación debió perder en 1999 y sino en 2005 también debió perder. Pero cosa curiosa, la poca participación que supuestamente a ellos no les gustaba los terminó salvando. Hoy no deben seguir engañandose. Sólo un 29% de quienes votan (¡que poca gente!) los quería nuevamente en el poder y si aumentaron ese porcentaje a un 48% en segunda vuelta esto se debió exclusivamente al rechazo a la derecha, es decir, a un voto sin convicción, un voto por descarte. Dicho de otra manera: desde hace 10 años que la Concertación era "el mal menor" y con eso les bastaba para triunfar. Hoy cuando les ganó "el mal mayor" creo que es momento de sacar los trapitos al sol y realizar una limpieza profunda en el sector.

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Saludos
Esteban











martes, 19 de enero de 2010

Piñera Presidente Electo

¿Se viene el cambio?

Después de más de 50 años de historia la derecha chilena vuelve a La Moneda por la vía democrática. Este escenario plantea muchísimos escenarios ínéditos los cuales habrá que ir revisando uno por uno. El primero: ¿Se viene efectivamente un cambio o no?

Por Esteban Martínez Covarrubias

¡Y listo! Finalmente la peor pesadilla de muchos y el sueño húmedo de otros tantos se hizo realidad: Sebastián Piñera Echeñique ha resultado electo presidente y junto a la derecha tendrá durante 4 años la oportunidad de ser gobierno. Tendremos con esto la posibilidad de verificar en terreno unos cuantos mitos y derribar otros. El primero en ese sentido guardaría relación con el principal eslogan de campaña de la derecha: el manoseado cambio. ¿Representará el gobierno de Piñera un cambio real en relación a las políticas actuales llevadas adelante por la Concertación? A simple vista la respuesta tiende a ser un NO.



Me atrevo a afirmar esto en función de dos variables importantes: la continuidad del modelo económico y la función "visagra" que deberá cumplir el gobierno de Piñera.

¡Me explico! Para cualquiera que sepa un poco más que lo que sabe un mono no es ningún secreto el que Sebastián Piñera y la derecha se encuentran mayoritariamente en absoluto acuerdo con el trabajo que ha realizado la Concertación en materia económica. Las críticas a la Concertación no fueron más que "discursos a la galería", ya que por dentro sabemos que disconformidad con el modelo no hay. Prueba de aquello son las recientes reformas previsionales y de educación (LGE) aprobadas en el congreso con absoluto acuerdo de ambas partes (concertación y derecha).


¡Analicemos! La educación y la salud en Chile son tratados como una mercancía más, prevalece actualmente en Chile un sistema que ha aumentado notablemente la cobertura en base a un modelo de subvenciones a privados y endeudamiento de la población (más colegios y universidades puestas en marcha con capital privado y ayuda del Estado, endeudamiento masivo por parte de las personas para poder costear lo que en salud no cubre una Isapre o la mensualidad de tus hijos en la universidad) ¿Modificará todo aquello Piñera? ¡Claro que no! A diferencia de lo realizado en países desarrollados en donde los impuestos y el Estado entregan un piso mínimo de desarrollo para los ciudadanos acá es el Estado quien subvenciona pero el costo principal es asumido por las personas, aquello es parte de lo que la derecha cree correcto, luego cambios ahí no van a existir.

Donde la derecha seguro deseará meter mano es al tema del crecimiento y el empleo. Ambos conceptos fueron caballitos de batalla durante la campaña luego es evidente de que las medidas irán por ahí. Y bien sabemos que dados los índices de crecimiento actuales no existe manera de disminuir el desempleo en Chile si no es flexibilizando el mercado y la contratación. Para esto existen muchas fórmulas, apoyadas por sectores de la Concertación y rechazadas por otros. La derecha ha mencionado la intención de establecer jornadas flexibles de trabajo o disminuir las indemnizaciones por despido, entre otras. Pero la implementación de aquellas medidas son un verdadero enigma ¿Cuándo sería el momento? ¿A mitad de gobierno? ¿O no sería mejor sentar bases que permitiesen que un futuro gobierno de derecha llevara adelante tales medidas?

No olvidemos que eso mismo fue lo que hizo la Concertación a comienzos de los 90. Aylwin "reconcilió" al país y estableció confianzas con la derecha política y económica, de esta manera Eduardo Frei a partir de 1994 pudo "arrasar" tranquilo con privatizaciones que en un inicio se habrían visto muy incorrectas de llevar adelante. Aquel inteligente manejo creo que está en la cabeza de la derecha. Un gobierno de "dos partes" por así decirlo y para que esto se produzca, la tarea de Piñera para estos 4 años será la de derribar mitos contrarios a su persona y terminar con una popularidad alta su mandato.

La derecha necesita una otro gobierno el 2014, por esto mismo dudo que el gobierno de Sebastián Piñera entre con la caballería neoliberal encima de un momento a otro. Debe existir la idea dentro de la derecha de establecer un gobierno "amigable" con los trabajadores y que entable confianzas en un comienzo. Dicho de otra forma: se espera que Piñera flexibilice el mercado laboral en pro del crecimiento y la contratación, existe el mito en torno a que frente a esta disyuntiva su gobierno no inclinará la balanza hacia los derechos laborales. Luego sería realmente torpe que Sebastián Piñera y su maquinaria dieran rienda suelta a medidas de este tipo así como así. La reacción por parte del país no se haría esperar.

Todo esto me hace pensar que tendremos un gobierno más calmo de lo que se espera. Sebastián Piñera sabe que no la tiene fácil. La mayoría del país no lo apoyó a él, sino que rechazó a la Concertación (sutil diferencia, lo sé, pero diferencia al fin y al cabo) luego habrá mucha tensión y cautela en torno a sus medidas.

Saludos
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Esteban

viernes, 15 de enero de 2010

Marco y su apoyo a Frei

Nunca más "Marquito". Hoy es MARCO
Pasaban los días y Marco no se pronunciaba. Finalmente, en la meta misma decidió entregar su apoyo a la candidatura de Eduardo Frei. ¿Desición inteligente, torpeza o derechamente una traición a sus principios?

Por Esteban Martínez Covarrubias

De que su mirada de país se acerca más a los planteamientos de la Concertación que a los de la Alianza por Chile, que duda cabe. De que su pasado se encuentra ligado al mundo Concertacionista ni hablar. Sin embargo Marco Enríquez-Ominami se cansó durante la campaña de escupir al aire, de cerrar la puerta una y otra vez a la posibilidad de apoyar en segunda vuelta la candidatura de Eduardo Frei. Las razones en ese entonces parecían cuerdas. Dadas sus intenciones de rearticular el mundo de la centro izquierda y de paso "limpiar" la política nacional (¡Que ambicioso sonaba!) un apoyo al oficialismo no tenía sentido.

Si, eso en el papel. Pero sabemos que la realidad dista muchísimo de la teoría y las buenas intenciones. La política es el juego de las ideas pero también una lucha de estrategias y poder. La ética en política es un hilo delgado que muchos estiran a más no poder. Hoy Marco ha aprendido y se ha empapado de aquello.


Se la jugaron por completo en la elección presidencial y parlamentaria y perdieron. Obtuvieron una votación respetable, importante, impredescible, todo lo que quieran... pero perdieron. Y en política como en las guerras la historia la escriben los vencedores. Fue así como el primer paso lo dió su padre, Carlos Ominami, al asistir a la mismísima casa de Eduardo Frei y entregarle su respaldo para segunda vuelta. ¿Lo habría apoyado de haber resultado electo senador por la quinta región? ¡Por supuesto que no! Pero así es la vida. Hubo que poner caras bonitas, tragarse el orgullo y posar para la foto. Es que así es esto. "Sin llorar" - como dicen algunos.

Es probable que a muchos (me incluyo entre aquellos) les habría gustado oir el portazo de ME-O a la Concertación. Es probable que muchos habrían disfrutado con un público llamado a anular en segunda vuelta por parte del candidato "díscolo". Es probable que muchos deseaban un llamado que saliese del estómago y no de la cabeza de Marco E-O. Aquel acto, el de llamar publicamente a votar nulo o derechamente no pronunciarse, habría sido bien visto por muchos sin embargo habría significado la muerte de Marco E-O dentro del mundo de la política. Habría sido una torpeza y un suicidio.

Sino, habría que preguntarle a Tomás Hirsch que fue de él tras su arranque personal en 2005 en que organizó una conferencia de prensa y llamó a anular el voto en segunda vuelta. A diferencia de Tomás, el Partido Comunista contó hasta 10, se tragó las palabras, dejó el estómago de lado y apoyó a Michelle Bachelet en segunda vuelta. ¿Quién es Tomás Hirsch hoy en política? Un tipo tremendamente consecuente, valorable y respetable, pero inexsistente. ¿Donde está el Partido Comunista? En el parlamento. Uno no se vendió, los otros transaron. Uno murió, los otros sobreviven.



Todo esto lo debe haber tenido en mente Marco al momento de llegar al micrófono y con una cara larga de más de 2 metros anunciar que votará por el "candidato del 29%". Marco comprendió que sin una plataforma parlamentaria estaba perdido. De no pronunciarse con respecto a la segunda vuelta perdía por ambos lados. De triunfar Eduardo Frei sería despreciado por este mundo y se le enrostraría el que "no lo necesitaron para ganarle a la derecha" y de perder Frei la cosa sería peor, Marco E-O sería culpado publicamente por su silencio.


Hoy Marco E-O se encuentra en una posición expectante. De triunfar Eduardo Frei se le agradecerá el gesto y su intención de transformar "desde adentro" el mundo Concertacionista será acogido por muchos. De triunfar Sebastián Piñera la mochila de la derrota no se la pone él. Se lava las manos absolutamente y puede trabajar tranquilo en torno a su articulación partidaria. Es probable que con su gesto haya perdido credibilidad dentro de sectores jóvenes de centro derecha, sin embargo aquel sector es precindible en contraste con los adeptos que ganará en el mundo de la izquierda. ¿O a alguien se le pasó por la cabeza alguna vez que Marco sería un candidato transversal? ¿Uno de aquellos "sin color"? ¿Un político amorfo? ¡Por favor! Marco viene del mundo de la izquierda y su pretención es transformar este sector. Luego es ahí donde debía crecer y con esta desición es ahí donde apuntó.

El problema está eso si en la habladuría. Para justificar su apoyo al oficialismo, ME-O esgrimió una serie de argumentos que lo alejarían de la derecha (aludiendo incluso al asesinato de su padre). Todos falsos. La verdad es que Marco tomó la desición con la cabeza, dejó de lado lo que le decía el corazón y el estómago para velar por su sobrevivencia. Se aferró a aquello de que "el fin justifica los medios" y con esto se transformó en un político de verdad. Con esa serie de palabras dichas con muy poco convencimiento pero que había que decir Marco se transformó en un político con mayúsculas. Ya nunca más será "Marquito". Ha crecido.


Saludos
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miércoles, 13 de enero de 2010

Todo listo

Dos caras de una misma moneda

Todo listo para la elección del domingo. La derecha después de 50 años tiene la oportunidad de volver a La Moneda ...¿Les alcanzará con el discurso del cambio? Sea como sea el neoliberalismo duro triunfará este domingo

Por Esteban Martínez Covarrubias

Este domingo 17 de Enero podría ser un día histórico para Chile. La derecha después de 50 años tiene la opción democrática de volver al poder. Esa derecha pinochetista y populista, esa derecha que realmente poco o nada ha cambiado desde aquel añejo gobierno de Alessandri en 1958. Esa derecha que para gobernar ha recurrido una vez más a los mismos argumentos de siempre: la lucha contra la delincuencia, el desempleo y la corrupción. Argumentos tan generales como vacíos. Pero con todo aquello...están cerca.

En el otro lado de la vereda tenemos el continuismo de una coalición que muestra contradicciones por muchos lados. Aún recuerdo cuando en pleno gobierno de Ricardo Lagos una buena amiga me decía: "Si esto mismo lo hiciese un gobierno de derecha la gente estaría en las calles reclamando, pero la Concertación tiene un cheque en blanco para abusar". Cuanta razón tenía. Mal que mal estamos hablando de una Concertación que durante 20 años ha profundizado un modelo económico que privilegia ante todo el mercado y su auto regulación.

Ayer veía la franja electoral y escuchaba a Eduardo Frei decir: "En Chile la educación se recibe de acuerdo a los ingresos que la familia perciba, eso no puede ser". ¡Qué descarado! Lo dice como si no hubiesen sido ellos mismos quienes han impulsado aquellas políticas injustas. Sin ir más lejos ha sido la mismísima Michelle Bachelet quien ha promulgado una Ley General de Educación que no busca otra cosa que perpetuar el actual modelo educativo de mercado. ¿De qué estamos hablando entonces? ¿Van a seguir con que la mala educación y salud es culpa de la derecha?

Hablan de participación ciudadana pero Ricardo Lagos le dió el "vamos" al proyecto de Pascua Lama y la Barrick Gold en medio de un país movilizado en su contra. Dicen rechazar a la derecha por sus políticas neoliberales pero hoy tenemos un gobierno que centra sus políticas y popularidad en el asistencialismo, en regalar dinero y el carisma de una Presidente que no es capaz de hilar dos lineas seguidas sin estar leyendo un papel. ¿No es aquello populismo? ¿No es Eduardo Frei quien acaba de proponer un bono de regalo que en Marzo le servirá a las personas para comprar uniformes y útiles escolares a sus hijos? Estamos hablando de regalarle dinero a la gente. Así de simple. ¿Donde quedó aquello de enseñarle a la gente a pescar en vez de regalarles el pescado?

No concuerdo con ese argumento de que la Concertación perdió la mística con los años y por eso el desgaste. No. La Concertación siempre ha sido la misma. Comenzó la década de los 90 abrazando un modelo económico de libre mercado (un poco por obligación y otro poco por opción), y desde ahí realizaron una serie de reformas en busca de profundizarlo. Todo esto amparado en un pueblo muy poco participativo y con un trauma post-dictadura. Así dicho en pocas palabras: le hicieron el trabajo a la derecha, quienes desde afuera han observado con regocijo como sus supuestos opositores llevan adelante políticas que ellos comparten. De esta manera la derecha de ser gobierno no tendrá que modificar demasiadas cosas. Más que nada le darán continuidad a lo trabajado por la Concertación durante 20 años e intentar hacerlo un poco mejor. Probablemente robar menos de lo que se roba actualmente.

Desde hace mucho que se habla de "dos almas" dentro del mundo de la Concertación. Aquellas almas que algún día se caricaturizaron entre "auto complacientes" y "auto flagelantes". Estos últimos no participaron demasiado durante los gobiernos de Aylwin y Frei. Vivieron a sacar la voz para Lagos y Bachelet. Aquellos serán los llamados a rearmar la izquierda chilena y entregarle un objetivo claro, un objetivo que apunte más allá que el evitar que la derecha llegue al gobierno. Esta reformulación de la izquierda chilena deberá realizarse con o sin triunfo de Frei. Por el bien de país. Pues en este país el neoliberalismo tocó fondo, sólo puede quedar regresar.

Si la derecha triunfa este domingo no se acabará el mundo. Sólo se cerrará un ciclo político. Probablemente harán lo mismo que hace la Concertación con la diferencia de que socialistas y pepedés vivirán aullando en quejas . Lo que si tengo claro es que si triunfa Frei el neoliberalismo seguirá imponiéndose y las contradicciones se mantendrán. Las contradicciones de humanizar lo inhumanizable.

Saludos
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miércoles, 6 de enero de 2010

Eugenio Tironi

Lo peor de la Concertación

Pasaron las horas y las renuncias de José Gómez y Pepe Auth a la presidencia de sus respectivos partidos, dicho en buen chileno, "pasaron piola". A nadie le terminó importando que ambos políticos se inmolaran públicamente. La supuesta señal potente quedó finalmente en nada. Sin embargo por estos días hemos observado un fenómeno absolutamente opuesto en torno al apoyo explícito que Patricio Navia y Eugenio Tironi han entregado a la candidatura de Sebastián Piñera. Y es que el hecho de que dos opinólogos relacionados desde siempre con el mundo de la Concertación hayan dado un giro de tal magnitud en sus preferencias política no puede dejar indiferente a nadie. Sin embargo me parece necesario diferenciar entre ambos casos, lo de Navia y Tironi tiene kilómetros de distancia en el actuar y la consecuencia.

Patricio Navia fue siempre claro. Desde hace muchísimo tiempo explicitó públicamente su decepción por la Concertación y su apoyo a la candidatura de Marco E-O. Hoy, al no ver señales potentes por parte de la campaña de Eduardo Frei para segunda vuelta es que se ha decidido a apoyar a quien legítimamente considera "el mal menor". Su apoyo hacia el candidato de derecha ha sido trasparente frente a la opinión pública y comprensible incluso por quienes no compartan su actuar.

Distinto es el caso de Eugenio Tironi. Quien durante todos estos años ha defendido a la Concertación, quien justificó a Ricardo Lagos en todo momento, quien se subió al carro de la popularidad de Michelle Bachelet alimentándose de ella y quien en primera vuelta explicitó su apoyo a la candidatura de Eduardo Frei . Ese mismo es aquel que hoy, cuando el barco parece hundirse, decide dar señales al bando contrario. Decide caerle en gracia al "piñerismo".

Tironi es un personaje inteligente y al observar la cierta posibilidad de que Sebastián Piñera sea el próximo Presidente de Chile opta por "sobarle el lomo" a la derecha y publicar una columna en El Mercurio en donde se despacha frases de antología y anticipa su respaldo a la candidatura de derecha.

En la columna publicada hace unos días en el sitio de internet de El Mercurio (*1) Tironi justifica su apoyo a la candidatura de Piñera aludiendo a que este representa a un lider de "una nueva derecha". Afirma que el candidato de derecha "se encuentra por sobre los roles, es único, una celebridad". Todas estas lineas con un único fin: la auto justificación. En el mundo de la política no debe existir una actitud que moleste más que la mentira conciente. Eugenio Tironi decide mentirse a si mismo y mentirle a todo Chile al afirmar que "Piñera fundó una nueva derecha, el piñerismo. Una derecha que hace aspavientos de haber ganado con el "No"; que no reniega del Estado ni de la protección social, que asume las uniones entre homosexuales y atrae a los jóvenes". Y así los alagos continúan pero perdónenme, sencillamente a Tironi no le creo una palabra.

Me parece legítimo votar por la derecha e incluso modificar tu manera de ver las cosas. Así es el juego de la democracia simplemente. Pero lo que no me parece es el acomodar los discursos y ahora venir a hablar de una "nueva derecha" cuando nunca se habló de aquello. Lo de Tironi es sencillamente patético y digno de una coalición que realmente se desmorona por todos lados.

Mis preguntas frente a Eugenio son básicamente dos: ¿Si tiene tan bien catalogado a Sebastián Piñera porqué no lo apoyó en primera vuelta también? La respuesta es obvia: los resultados de la primera vuelta condicionan su pensar. Y segundo ...¿Que va a publicar el 18 de Enero si finalmente Eduardo Frei resulta triunfador? Le respuesta nuevamente es obvia: volverá a las trincheras de su podrido sector.

Eugenio Tironi representa lo peor de la Concertación. Aquella que frente a las circunstancias se acomoda. Aquella que justificó injusticias bajo el discurso de trabajar "en la medida de lo posible". Aquella que hoy poco a poco hace gestos a la oposición para seguir bebiendo de la teta por un tiempo más.

Saludos
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Esteban

viernes, 1 de enero de 2010

Renuncia de presidentes

Renuncia de cabecillas

Dos presidentes de partidos de la Concertación decidieron en estos días renunciar a su cargo. ¿Paso hacia adelante o acto desesperado? Cuando el barco se hunde los ratones arrancan - decía mi abuela.

Por Esteban Martínez Covarrubias

El huracán "primera vuelta" sigue causando daños al interior de la coalición la Concertación. Y es que estamos a dos semanas del enfrentamiento final entre Eduardo Frei y Sebastián Piñera y no se han visto gestos importantes por parte del comando oficialista, no se ven movimientos de peso que impriman algo de optimismo a la gente de Frei y que entreguen señales a los llamados "indecisos" para que se decidan por la opción del candidato DC. De hecho la campaña de segunda vuelta, por parte de el comando de Eduardo Frei, se ha caracterizado por justamente lo contrario que se habría esperado, es decir, en lugar de intentar resaltar los logros de la Concertación durante estos 20 años de gobierno y reafirmar la figura de estadista de Eduardo Frei, se ha optado por ensalzar el porque (supuestamente) sería tremendamente dañino para Chile el vivir bajo el techo de un gobierno de derecha.

No ha habido autocrítica alguna. De ahí que surgiera de pronto una especie de señal salvavidas. ¡Que renuncien los presidentes de los partidos de la Concertación! - dijeron algunos. Afirmando que aquel gesto mostraría la intención al menos por parte del oficialismo de abrir las puertas a cierta renovación de rostros e ideas. José Antonio Gómez, presidente del Partido Radical, decidió dar el primer paso y en pocas horas Pepe Auth dió la misma señal dentro del PPD.

La renuncia de ambos personajes me parece se enmarca en el contexto de la desesperación, del terror de perder el poder y que luego te apunten con el dedo por aquello. Gómez y Auth entonces deciden ponerse el parche antes de la herida, así ante una eventual derrota frente a la derecha nadie podría sacarles en cara su falta de iniciativa. Esto a diferencia de los presidentes del PS y la DC , Camilo Escalona y Juan Carlos Latorre, quienes han decidido morir con las botas puestas en caso de una derrota y en el mejor de los casos salir a celebrar bajo el discurso de que "siempre confiaron en la victoria".


Tenemos acá entonces dos posiciones marcadas al interior de la Concertación. Existen quienes ven complicado el triunfo y exigen por tanto cambios drásticos al interior de la campaña y la coalisión (posición representada por Auth y Gómez) y están quienes confían ciegamente en que el "temor a Piñera y la derecha pinochetista" será más fuerte que cualquier error cometido por la Concertación y que esto permitiría el triunfo de Eduardo Frei el próximo 17 de Enero.

El tiempo dirá quien estuvo en lo correcto. Si Frei triunfa está claro que Auth y Gómez serán criticados por abandonar el buque en los momentos complicados, en cambio si Frei pierde serán Escalona y Latorre los criticados y lapidados publicamente por no haber actuado cuando se pudo hacer algo y dar una señal concreta de renovación.

En otra vereda estamos quienes creemos que nada de lo que hagan Auth, Gómez, Escalona y Latorre puede cambiar esto a corto plazo. ¿Acaso la renuncia de Escalona y Latorre modifica la absoluta pérdida de rumbo del Partido Socialista y la Democracia Cristiana? ¡Para nada! La Concertación si desea continuar existiendo como coalición debe refundar sus principios completamente. Por cierto que es importante que los Latorre y Alvear den paso a los Bowen y Orrego, pero un cambio de rostros de por si no cambia absolutamente nada. La Concertación necesita una refundación de horizontes y principios. Nada de aquello se logra con un par de renuncias.

En ese sentido creo comprender a Camilo Escalona, quien debe sentir que su renuncia más que ayudar mostraría una señal de desesperación poco adecuada, pues me parece que si Auth y Gómez querían refundar la Concertación este no era el momento. Tiempo en el pasado tuvieron para dar señales de renovación, hoy en cambio, cuando en barco se hunde lo que se necesita es trabajo, trabajo y más trabajo. Después vendrá el tiempo de las recriminaciones y de hacerse responsable por lo que se hizo y no se hizo, pero a dos semanas de una elección lo de Auth y Gómez me parece un acto más de histeria por parte de una coalición que no encuentra que hacer con tal de no perder el poder.

Saludos
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Esteban