Mostrando entradas con la etiqueta Derecha. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Derecha. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de noviembre de 2025

2025: Una Nueva Derrota.

 

Tras la derrota en el plebiscito constitucional de 2022 no quise más con la política por un buen rato. Dejé de escribir acá por lo mismo. El escenario posterior además me pareció predecible: considerando la minoría de la izquierda en ambas cámaras, sumado al rechazo apabullante de la propuesta de constitución, que decir, se veían venir cuatro años complejos para el gobierno de Gabriel Boric. Y bueno, efectivamente así fue. El clima siempre se mostró adverso, la derecha se mantuvo firme durante todo el período realizando una campaña del terror en los medios, instalando una constante sensación de inseguridad e inestabilidad económica dentro de la población.  

Se llegaba por tanto a esta nueva elección presidencial con un evidente ambiente adverso y la sensación de que la derecha corría con claro favoritismo. Tan así era el asunto que en dicho sector que se dieron el gusto de ir a la pelea en esta primera vuelta presidencial con no uno ni dos, con CUATRO candidatos. Y si bien durante estos años la favorita siempre fue Evelyn Matthei (por su experiencia política y el ser una persona de constante figuración en medios), entrando en 2024 José Antonio Kast abandonó el estratégico silencio para entrar con fuerza a la carrera, a quien se sumó por el ala derecha un emergente Johannes Kaiser y el siempre populista Franco Parisi. En frente, como era de esperar, las fuerzas se concentraron en la figura de la ex ministra del trabajo Jeannette Jara mientras que Marco Enriquez-Ominami decidió por quinta vez darse contra el muro de la realidad. 

Esta elección presentaba además una diferencia respecto a cualquiera anterior: el voto obligatorio. Por vez inédita deberían ir a votar cerca de catorce millones de chilenos, lo cual presentaba un escenario inédito. Y bueno, acá estoy de regreso luego de tres años de silencio dispuesto a comentar una nueva derrota para el progresismo, quizás la más calamitosa para el sector en toda la historia de Chile.  Y es que si bien se anticipaba un triunfo para la derecha, creo que en la cabeza de nadie figuraba una paliza de este tipo, una donde la candidatura de izquierda apenas alcanzó un 26,8% de apoyo mientras que la derecha sumada supera con creces incluso el 70% de las preferencias. Dicho en simple: la segunda vuelta es un trámite pues no hay manera lógica mediante la cual Jeannette Jara pueda revertir este resultado. 

Fuera del oficialismo hay dos grandes derrotados en esta elección: el progresismo en general (todas las fuerzas de izquierda, digamos) y la derecha tradicional (encarnada en la figura de Evelyn Matthei). Lo primero es por lo obvio, entre Jeannette Jara (26,8%) , Marco Enríquez-Ominami (1,2%) y Eduardo Artés (0,66%) ni siquiera hacen un 30% de las preferencias. Dramático considerando que el piso que se pensaba obtener era una cifra cercana al 38% obtenido por la opción "Apruebo" en el Plebiscito Constitucional de 2021. Es decir, se sabía que era difícil ganar esta elección pero todos esperábamos estar al menos cerca de dicho piso. Pero ni eso. La segunda derrota estrepitosa es la de Evelyn Matthei. Su cuarto lugar entre los cuatro candidatos de derecha (con un pobre 12,4%) da muestras de como el sector ha sido consumido por las fuerzas neo fascistas estilo Donald Trump, Javier Milei o Nayib Bukele, sin tener poder de respuesta principalmente ante el Partido Republicano. 

La estrategia por tanto de José Antonio Kast de mostrarse algo más moderado que en elecciones anteriores le ha funcionado, dejándolo prácticamente instalado como el futuro Presidente de Chile. Las razones del porque la derecha más conservadora está conectando de manera tan evidente con las clases más populares del país quizás las analizo más adelante en otro texto, por ahora no queda más que beber este trago amargo y asumir el presente.

martes, 6 de septiembre de 2022

Chile: La República Conservadora.

 

De muerte. Vuelvo acá a escribir y nuevamente ante una derrota. Mi último texto había sido en tiempos donde José Antonio Kast triunfó en primera vuelta de las Presidenciales 2021, y si bien, finalmente fue derrotado por Gabriel Boric en segunda vuelta, el golpe me tocó a un punto en que no quise volver a escribir por un largo tiempo. El caso es un impacto similar el que me trae de regreso. Efectivamente, en un aplastante resultado por donde se mire (62-38), el pueblo chileno en masa, a casi tres años del Estallido Social, se ha volcado a rechazar la propuesta para una Nueva Constitución, llevando el proceso a tierra muerta, a cero, y dejando todo en manos una vez más de la oligarquía nacional, es decir: el congreso. 

¿Se terminó el Estallido? Si, se terminó el Estallido. O se terminó de terminar podríamos decir. Porque señales de que aquella llama se había extinguido habíamos tenido, estuvo la derrota de Daniel Jadue (Partido Comunista) en primarias presidenciales ante Gabriel Boric (una opción que lucía claramente más moderada), también por paliza recordemos, y luego el mencionado triunfo de José Antonio Kast en primera vuelta de presidenciales. Es decir, el pueblo chileno ya había manifestado en urnas en dos ocasiones un "moderamiento" en sus intenciones. Y ojo al dato: en ambas ocasiones fue con voto voluntario, era de esperar que con la presencia de un voto obligatorio ese conservadurismo aumentaría en tendencia. Y bueno, así fue.

En el análisis, los números están a la vista. El Rechazo a la propuesta constitucional ha triunfado en 338 de 346 las comunas del país (paliza), siempre por amplia diferencia, evidenciando el que al existir un voto obligatorio, cinco millones de personas "nuevas" se sumaron al proceso, volcándose todas a la opción de rechazo al texto propuesto. 

Ahí, las razones de esta derrota histórica seguro han sido varias, algunas guardan seguramente relación con el clima que vivimos, es decir, el llamado efecto incumbente, marcado por un clima de incertidumbre económica y un gobierno que luce debilitado para la opinión pública (tal como lucía el de Sebastián Piñera cuando se realizó el plebiscito de entrada, con un resultado igual de aplastante solo que en un sentido contrario), por lo que cinco millones de personas fueron a la urna a castigar al gobierno. Algunos dirán que las fake news cumplieron su objetivo, generando un clima de miedo ante la propuesta constitucional, y seguro tendrán razón, sin embargo, un elemento que no se puede dejar de lado es el fracaso de la Convención Constituyente, la cual no supo leer correctamente el clima nacional, se marearon con la idea de que Plaza Dignidad era Chile y creyeron que el horno estaba para radicalizar los discursos. 

Como sea, la derrota ya está y esta le ha entregado a la oligarquía chilena la posibilidad de perpetuar el modelo económico por la vía "democrática", regulando el proceso a antojo. Y así seguramente será, tienen el sartén por el mango...

miércoles, 13 de octubre de 2021

¿Y los votos de la derecha...?



Dos semanas atrás realicé mi pronóstico, pero las cosas se están moviendo en muy poco tiempo. Y hay dos opciones que han caído y perdido rating. Primero Franco Parisi, el candidato fantasma que se encuentra en los EE.UU y que todo hace pensar ni siquiera para votar aparecerá por Chile. Respecto a él se ventiló una vieja deuda por pensión alimenticia que, cierta o no, evidentemente lo mancha y seguro reducirá aún más votación dentro de la gente joven de centro derecha. Y luego Sebastián Sichel, quien ha vivido una caída libre en estos quince días, primero al mostrar una inconsistencia enorme ante el proyecto de ley para un nuevo retiro (el cuarto) del 10% de los fondos de pensiones y luego al ser acusado por Yasna Provoste en un reciente debate de haber sido abogado lobista de una serie de empresas del sector privado, todas cuestionadas popularmente.  De esta forma Sichel, el candidato "lógico" de la derecha pierde puntos. Se muestra incoherente en sus formas y fondo, rechazando públicamente los proyectos de retiro de fondos de pensiones pero reconociendo que él si solicitó meses atrás el retiro del 10% de sus fondos. Es acusado de lobista del sector privado y no sabe reaccionar, perdiendo el control.  

Ante su baja, sin embargo, la pregunta es... ¿los votos que pierda a dónde irían a parar? Evidentemente la figura del ultra derecha José Antonio Kast sumará adeptos. Él es otro Bolsonaro, el candidato del "rechazo"y la única opción dentro de todo el abanico que está por el completo status quo, es decir, que ojalá todo volviese al Chile pre estallido social. 

No queda tan claro de todas formas si opciones más moderadas de derecha optarían por Kast o emigrarían a un "mal menor" como la demócrata cristiana Yasna Provoste. Se plantea desde ya dicha incógnita. Ante la pérdida de crédito de Sichel a un mes de las elecciones... ¿Qué ocurrirá con los votos de la derecha? ¿Extremarán posiciones o tenderán al centro? El tiempo hablará...

martes, 18 de mayo de 2021

La caída.

Desde un buen tiempo a la fecha se viene dando el desplome de un ciclo económico/político en Chile. Las señales fueron varias: el movimiento estudiantil en 2006, la llegada del voto voluntario en 2012, un segundo gobierno (2014-18) de Michelle Bachelet que intentó realizar reformas estructurales al modelo (educación, reforma tributaria, propuesta de una asamblea constituyente) y así, una serie de señales que el orden político decidió (a conveniencia) ignorar. Se equivocaron, sin embargo, cavando su propia tumba. Tensionaron la cuerda al límite, la cual contará la leyenda acabó por cortarse un 18 de octubre de 2019 con el estallido social y posterior acuerdo para la elección de una asamblea constituyente. La pandemia del Covid 19 acabó desplazando dicha elección pero esta al fin llegó, se realizó este pasado fin de semana con resultados que acabaron por sorprender hasta a los más incrédulos. 

Y llegó el desplome, del bipartidismo y principalmente de la derecha chilena, anclada en la defensa a ultranza de un viejo orden que comienza a agonizar. Participaron en las elecciones menos personas de las que se esperaban, fueron 6.3 millones de votantes (un 42,5% del padrón) quienes escogieron a 155 constituyentes, repartidos de la siguiente manera: 52 de la oposición (dividida en dos pactos), 48 independientes (de organizaciones de izquierda principalmente), 38 de derecha, además de los 17 cupos designados y asegurados para representantes de pueblos originarios. El caso es que la derecha alcanzó un escuálido 24% de los cupos, lejos, muy lejos del 33,3% al que aspiraban y que les permitiría bloquear iniciativas constitucionales que no respondiesen a su interés. 

El primer y gran derrotado de esta elección por tanto es la derecha chilena. Han quedado a la deriva en materia constitucional, pero eso no es todo, la derrota fue muchísimo más amplia pues en cuanto a alcaldías han perdido municipios importantes (mencionados más adelante) mientras que en la elección de gobernadores, de los quince cargos posibles no obtuvieron ninguna mayoría directa, en nueve irán a una segunda vuelta pero tienen opciones de triunfar en realmente pocas. Dicho en simple: están en la B. 


En la misma línea, impacta (como nunca antes) el que figuras relevantes del mundoconservador como Mariana Aylwin, René Cortázar, Gonzalo Blumel, Sylvia Eyzaguirre o Jorge Correa Sutil, personajes financiados por el empresariado para precisamente llegar a la Constituyente y defender sus intereses, han quedado fuera. La gente los ha dejado fuera y ha optado por independientes, por la llamada "Lista del pueblo", una por la que nadie daba un peso pero que acabó obteniendo (sin financiamiento alguno) 27 cupos en la Convención o Asamblea Constituyente. Un hecho inédito en la historia de Chile, también un golpe a tener en cuenta por la clase política, pues el rechazo a los partidos políticos es importante. 

Fuera de los independientes, también ha obtenido un gran resultado el Frente Amplio (con una presencia femenina joven inédita, potente e importante) que ha recibido un shot de oxígeno con las victorias obtenidas en las Municipales, donde sus candidatos lograron recuperar comunas emblemáticas que estaban en poder de la derecha, como Santiago (Irací Hassler), Maipú (Tomás Vodanovic), Ñuñoa (Emilia Ríos) o Viña del Mar (Macarena Ripamonti), y Gobernadores, con el extraordinario es el caso de Rodrigo Mundaca, un férreo defensor del agua y el medio ambiente que ha triunfado en Valparaíso, mientras que el Partido Comunista se consolida como opción importante de cara a la próxima presidencial, con Daniel Jadue como principal figura. 

El principal ganador del proceso, sin embargo, ha sido Chile y su opción por el cambio, el cual por primera vez se vislumbra como una alternativa real. La vieja política que se desarrolla de espaldas a la gente, el bipartidismo y sus representantes parecen vivir sus últimos momentos. 

jueves, 16 de julio de 2020

Golpe Histórico

"... a los cimientos de un modelo que se cae de maduro"

Quienes rondamos los cuarenta y venimos viviendo la política desde hace un buen rato, recordamos que en 2005 aproximadamente las Administradoras de Fondos Previsionales (AFP) comenzaron a mostrar sus primeros nefastos resultados tras dos décadas de existencia. En ese entonces, dadas las bajas pensiones que se estaban entregando, el primer gobierno de Michelle Bachelet le tiró un salvavidas al modelo aumentando el aporte del Estado mediante la creación de un pilar solidario que permitía que personas sin fondos suficientes recibiesen una pensión mínima. Desde ese entonces hasta ahora han transcurrido 15 años donde las AFP siempre han sido motivo de crítica, sin embargo, nunca, nunca, nunca surgió la idea de que las personas pudiesen retirar parte de sus fondos. Nunca. Hasta ahora.

Tuvo que llegar esta pandemia y las insuficientes, confusas y tardías soluciones por parte del neoliberalismo más salvaje de América (y quizás del mundo, sólo comparable con lo que ocurre en Brasil), encarnado en la figura de un gobierno de Sebastián Piñera que desde un inicio ha privilegiado al mercado por sobre el bienestar de la población, para que apareciese la idea de que las personas pudiesen retirar el 10% de sus fondos de pensiones para apalear esta crisis. Un camino al que evidentemente nadie habría querido recurrir pero donde no ha quedado otra.

Las críticas por parte del gobierno y sectores de la derecha chilena no se hicieron esperar, argumentando en primer lugar que el proyecto es regresivo (favorecería a los más ricos, quienes disponen de fondos más altos y por ende podrían retirar más dinero) y luego que este retiro disminuiría aún más las pensiones en el largo plazo. Lo que dichos argumentos omiten, sin embargo, es que el retiro de dinero no poseería un carácter obligatorio por lo que se aspira a que cada persona, de acuerdo a sus necesidades, decida si recurrirá o no a su pozo. Respecto a lo segundo cabe mencionar que en Chile las pensiones son bajísimas, por lo que recibir algo menos en diez o veinte años para la población es irrelevante. Dicho en simple: con o sin el 10% la gente sabe que su pensión será miserable, pesos más, pesos menos.

Finalmente, tras un amplio debate y dos acaloradas semanas, la cámara de diputados ha aprobado el proyecto de ley, en una decisión de enorme repercusión, el cual ahora deberá pasar un último filtro: el Senado. De aprobarse finalmente, esta implicaría un golpe histórico al neoliberalismo en Chile. El más grande en cuarenta años me atrevería a afirmar. 

Recordemos que las AFP no poseen un elemento de protección social (mucho menos solidario) en su concepción, son entes privados que, como su nombre afirma, sólo administran nuestros fondos capitalizados individualmente. Los toman y con ellos invierten donde les da la gana. Luego, si una persona no tiene fondos suficientes para obtener una pensión digna (o cercana a su habitual remuneración), el modelo simplemente se lava las manos, dejando a la ciudadanía absolutamente desprotegida en la etapa final de su vida. Además, sabido es que los grandes conglomerados económicos en Chile poseen amplias inversiones en los fondos de AFP, por lo que el dinero circula entre la misma población generando ganancias tanto para los grandes grupos como para las administradoras. Todo un negocio redondo que desde hace mucho viene siendo cuestionado y que, por supuesto, se verá afectado en una pequeña parte al menos de aprobarse esta ley. A esperar... 

jueves, 7 de noviembre de 2019

Un Gobierno Que NO Escucha...

“... y no aprende” 

La nula capacidad de escucha del gobierno de Sebastián Piñera quedó retratada a pocos días de haberse iniciado la crisis que vivimos actualmente en Chile. En ese entonces el Presidente anunció una “agenda social” que incluía medidas tales como el aumento en un 20% de la pensión básica solidaria (unos 20 mil pesos de alza) o la creación del sueldo mínimo garantizado, entre otras medidas. Todas estas ideas, sin embargo, resultaron absolutamente insuficientes a ojos de la población y sonaron más bien a parches que lejos de modificar estructuralmente al modelo económico insistían en hacer del Estado un ente subvencionador de instituciones privadas. Dicho en simple: el gobierno insistió en que el Estado le financiase el negocio a privados. 

Las marchas y protestas continuaron, se comenzaron a mezclar con los desórdenes e incidentes serios tanto en Santiago como en regiones y el gobierno volvió a mostrar una absoluta incapacidad para manejar toda esta ola de descontento y violencia. Primero sacando a las fuerzas armadas a la calle, decretando toque de queda durante una semana y reprimiendo duramente a la población mediante un uso excesivo de la fuerza. Es decir, Sebastián Piñera mostró un nefasto manejo de la crisis tanto en lo político como en lo social, acrecentando de manera enorme el descontento hacia su labor, asunto que tampoco mejoró tras el (tardío) cambio de gabinete que removió del cargo a su mano derecha Andrés Chadwick, sindicado por muchos como el principal responsable de la violencia vista en las calles. 

Pues bien, a toda esta sumatoria de errores y falta de visión se suma lo ocurrido hoy jueves 7 de noviembre, en que Sebastián Piñera se ha dirigido al país anunciando una llamada Agenda de Seguridad, un paquete de medidas que buscan acrecentar las penas para quienes protestan además de convocar al Consejo de Seguridad Nacional, en un acto que evidentemente busca dar en el gusto a sectores más conservadores del mundo de derecha que estaban exigiendo más “mano dura” frente a los incidentes. 

¿Y del problema de fondo? Ni una palabra. Sebastián Piñera y su gobierno insisten en quebrar el diálogo, en no ceder ante las demandas ciudadanas y no abrirse a revisar reformas estructurales al modelo, dejando instalada la sensación de que esto solo empeorará. 

sábado, 2 de diciembre de 2017

Presidenciales 2017: Los derrotados.


En una anterior reseña me mostré desalentado frente al actual panorama político nacional. Sin embargo, las recientes elecciones me llenaron de vida e ilusión. Principalmente por el factor sorpresa que se manifestó en las urnas y que se concretó en los siguientes hitos:

- La irrupción del Frente Amplio como alternativa política relevante, con Beatriz Sánchez emergiendo como rostro con reales opciones para liderar el proyecto, lo cual de paso instala una crítica importante respecto a las encuestas de opinión. ¿Se verifica con esto el que están todas controladas políticamente desde arriba? Menciono esto dado que ninguna, pero ninguna, le entregaba opciones reales a la opción de Beatriz Sánchez previo a la elección, y es más, la mayoría hablaba de un escenario de "carrera corrida" por parte de Sebastián Piñera, lo cual indica que: las encuestas están controladas o derechamente manejadas por incompetentes del área. Como sea, esta primera vuelta presentó a las encuestas como primer derrotado me parece. 

- La baja adhesión obtenida por Sebastián Piñera. Por más que lo nieguen, ni el más pesimista de ellos se imaginaba estar bajo el 40% de las preferencias. De hecho, el gran ganador dentro de la derecha chilena no fue Piñera, sino que José Antonio Kast, que con su 7,9% se instala como una opción relevante dentro del sector. Como sea, la opción de que Sebastián Piñera sea Presidente de Chile ya no depende de ellos, sino unicamente de que la centro izquierda no logre ponerse de acuerdo...

-  La crisis y ocaso de la política tradicional, con la Democracia Cristiana como ejemplo evidente de dicho agotamiento. Estos últimos se la jugaron por una alternativa en solitario, concretada en la candidatura de Carolina Goic y una lista parlamentaria propia, obteniendo resultados pobres y evidenciando el que hoy no son una fuerza política relevante. 

Tres derrotados por tanto: las encuestas, Sebastián Piñera y la vieja política. Señales por cierto que vienen a llenarnos de esperanzas frente a lo que podría venir a futuro...

sábado, 25 de julio de 2015

Segundo Tiempo


Nobleza obliga: no voté por Michelle Bachelet, ni en 2005 ni en 2014. Ni en primera ni segunda vuelta. No le creía, su pasado la desaprobaba frente a mis ojos, sin embargo, me declaro satisfecho (hasta ahora) con este, su segundo mandato. 

Por Esteban Martínez Covarrubias

Lo dicho, no voté por ella, simplemente no la creía capaz de enfrentarse a los poderosos de este país. No había sido capaz en 2005, menos lo sería ahora - era mi pensamiento en tiempos de elecciones. Pero los hechos han hablado y siendo bien concretos: el ver a los poderes fácticos actuar, sacando todo su arsenal mediático e incluso deteniendo el crecimiento del país de manera sostenida nos habla de que claramente las reformas de Michelle Bachelet tocaron las teclas precisas. Lo cual me parece digno de destacar: por primera vez desde el regreso a la democracia un gobierno se ha atrevido a cambiar las reglas que hasta ahora favorecían sólo a unos pocos. 

Pero no podía ser de otra manera. Ellos, la derecha económica y política, no quería cambios. El Chile de los últimos treinta años les acomodaba como anillo al dedo. Un país segregado, injusto y desigual, un país con servicios básicos penosos, con educación, salud y pensiones decentes únicamente para quien puede pagar por aquello. Un país con una abrumadora concentración económica y monopolios en prácticamente todos los sectores de inversión del país. Es lógico entonces que frente a una Reforma Tributaria que buscase imponer algunos márgenes mínimos, el empresariado reaccionase amenazando con un frenazo en la economía. Y bueno, a la luz de los hechos queda claro el que cumplieron su palabra.

Tampoco les gustó la Reforma Educacional. ¿Cómo les iba a gustar el que se buscase controlar el negociado que cientos de sostenedores han sostenido durante tres décadas mediante sus cadenas de colegios con subvención estatal? ¿O que la gratuidad en la educación superior no llegase a las universidades con fines de lucro? Evidentemente la derecha política y económica se opondría, con apoyo incluso de algunos sectores de la Democracia Cristiana. Y de la Reforma Laboral ni hablar. Entregarle poder de negociación real a los trabajadores del país resulta un espanto para un sector que ha sostenido el sartén por el mango desde hace demasiado tiempo. 

Durante treinta años ellos han mandado en Chile, imponiendo sus reglas a antojo y encontrando en el Congreso todo el apoyo posible. Los resultados, sin embargo, no han sido positivos para la mayoría del país. Chile no es un país de miserias pero si es una nación que se ha acostumbrado a entender derechos básicos como un privilegio de sólo algunos y aquello debe acabar. La realidad habla de todos modos de un país que en este momento encuentra detenida la inversión y económicamente está inmovilizado a la espera básicamente de lo que ocurra con la Reforma Laboral. El gobierno de Michelle Bachelet presionó las teclas precisas pero el perro no tardó en ladrar y amenazar al amo. ¿Cederá el gobierno? Todo parece indicar que en materia laboral no se podrá conseguir todo lo que en un inicio se había soñado y también habrá que ver si en educación se sostiene con firmeza lo propuesto hasta ahora. 

lunes, 23 de febrero de 2015

Descrédito total.


No hay peor síntoma que la pérdida del hambre, el abandono de una pasión. Sin hambre te acomodas y sin darte cuenta olvidas lo que algún día fuiste, o 'lo que quisiste ser'. Algo así es lo que ocurrió con la clase política chilena, la cual recuperó la democracia en 1990 tras 17 años de dictadura pero acabó acomodándose a una realidad limitada por los márgenes establecidos en dicho régimen. Fue así como los sueños de muchos fueron aplastados uno a uno por la realidad. Nos olvidamos del fortalecimiento de una educación y salud pública, dejamos todo en manos del mercado (absolutamente todo), y establecimos un sistema salvaje, una selva que encubrió el abuso y la barbarie bajo la palabra libertad.

Se acomodó la Concertación, se asentó la derecha mano a mano con los poderes económicos y sin darnos cuenta Chile se transformó en un fundo con patrones de distintos colores. De ahí que no extrañe en absoluto que hoy transversalmente la política nacional se encuentre manchada por escándalos relacionados con el financiamiento ilegal de campañas electorales, evasión de impuestos y licitaciones fraudulentas que incluso han llegado hasta la presidenta Michelle Bachelet, cuyo hijo, Sebastián Dávalos, se ha visto envuelto en un vergonzoso caso de uso de influencias con fines millonarios. Aquí no se salva nadie, por más que en la Nueva Mayoría intenten convencernos de que los malos están en la otra vereda la realidad demuestra que por una u otra, la suciedad es transversal, como viene siendo desde hace casi treinta años. 

Mentiras tras mentiras y a estas alturas el descrédito es total, frente a la opinión pública esto es prácticamente insalvable y plantea una cruda pero necesaria pregunta: ¿quienes irán a votar en 2018? A favor del mundo político corre el que la población chilena tiende a ser de memoria corta, es decir, estos escándalos podrían ir desapareciendo con el tiempo de la memoria colectiva, sin embargo el nexo entre la política y el dinero es estrecho, esto podría quedar acá o ser solamente la punta del iceberg. Tiempo al tiempo pero el escenario es complejo y tiende a ser dramático. 

domingo, 20 de julio de 2014

Las Reformas


El gobierno de Michelle Bachelet triunfó de manera aplastante en las urnas y asumió jactándose de contar por primera vez con un parlamento pleno que permitiría llevar adelante sus proyectos más importantes. Sin embargo, ya cedieron con uno, veremos que pasa con el otro...

Por Esteban Martínez Covarrubias

No se respira aire limpio al interior de la auto calificada Nueva mayoría. El acuerdo con la derecha para modificar la Reforma Tributaria dejó mella entre los parlamentarios y generó desconfianza en el común de los mortales. Muchos ya lo han comentado, el fantasma de las malas prácticas de la Concertación y los negociados a espaldas del país se hicieron presente, por más que personajes dentro del oficialismo aparecieran de inmediato a defender el acuerdo con la derecha (Ricardo Lagos Weber, por ejemplo, de tal palo tal astilla) afirmando que "el corazón de la reforma se mantuvo intacto", lo cual es discutible. Lo cierto es que el gobierno observó que parte importante de la Nueva Mayoría (sobretodo la Democracia Cristiana) no estaba dispuesta a aprobar la Reforma Tributaria en el congreso tal cual estaba, por temor a que esta afectase el crecimiento y la inversión, por lo que decidieron negociar cambios con la derecha (y la DC) para así evitarse una derrota política en el congreso. Lo ha dicho hoy mismo Fulvio Rossi : "Yo creo que no estaban los votos" , a manera de justificar el acuerdo,  sin embargo, hay formas y formas. 

La interrogante queda planteada ahora con respecto a lo sucederá con la Reforma Educacional, la cual sabemos nuevamente presenta anticuerpos dentro de la Democracia Cristiana, de hecho Ignacio Walker ha expresado publicamente dichos reparos : ¿Se indemnizará efectivamente a los sostenedores que decidan abandonar el negocio de la educación ?  ¿Qué pasa con aquellos colegios actualmente subvencionados pero que poseen un copago superior a los 42500? ¿Deberán cerrar aquellos colegios o derechamente volverse particulares? 

Todas estas dudas, expresadas de manera legítima por Ignacio Walker, además de algunas no expresadas por el presidente de la DC, deberán discutirse en el transcurso de las siguientes semanas, sin embargo ... ¿estas discusiones se realizarán de cara al país o nuevamente se cerrarán en la casa de algún personaje del mundo de la derecha? La duda está planteada.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Pronóstico electoral

A una semana de las elecciones, me la juego. Basado en los siguientes hechos:

1 - Para la elección de 2009 (y las anteriores) votaron 6.9 millones (voto obligatorio). Siempre he creído que con voto voluntario, de ahí se bajan un millón de personas, principalmente gente pobre y viejos. Es decir, del padrón antiguo, votan este domingo entre 5.5 y 6 millones creo yo.

2 - En 2005 Michelle Bachelet obtuvo 3.2 millones en primera vuelta y 3.7 millones en 2da vuelta (se le sumaron comunistas + varios). En 2009 Eduardo Frei obtuvo en segunda vuelta 3.3 millones. Ahora, en la primaria de este 2013 Michelle Bachelet obtuvo 3.2 millones, es decir, sus votantes se mantienen dentro del margen esperado. Comparado con la segunda vuelta de 2005, Michelle Bachelet tiene 500 mil votos menos. Soy un convencido de que para la primaria Michelle Bachelet movilizó practicamente a todos sus votantes (comunistas incluidos). Es decir, pronostico que en esta elección Bachelet saca 3.5 millones de votos. 

1ra conclusión: Bachelet no inscribió a gente nueva para esta elección. Su voto es duro, es prácticamente la misma gente que votó por ella en 2005, pierde unos 300 mil votos de gente que se margina para esta elección. 

3 - Acá viene lo especial, lo dificil de explicar: la derecha. Ellos vienen sacando con el padrón antiguo desde 1999 un poco más de 3 millones (Lavín 3.4 / Piñera 3.3 y 3.7). Sebastián Piñera en 2010 obtuvo en primera vuelta 3 millones de votos, pero ahora en primaria la derecha sacó 800 mil votos. Es evidente que esa no es su votación real y ahora para la presidencial debería aumentar pero ... ¿cuánto? No veo por donde sumen 2.2 millones de personas para recuperar su votación normal. ¿Sumarán un millón? (lo cual ya es bastante). Pronostico entonces para Evelyn Matthei una votación de 1.8 millones. 

2da conclusión: La derecha pierde 1.2 millones de votos para esta elección, ahora, del millón de personas que yo digo que dejan de votar, Bachelet pierde 300 mil y la derecha 700 mil, por lo tanto, hay aún así 500 mil votos tradicionales de derecha que a alguien distinto tienen que ir a parar: Franco Parisi. 

4 - La derecha pierde para esta votación 1.2 millones de votos. 0.7 es gente pobre o vieja que se abstiene de votar pero 0.5 no va a ir a parar a Marco Enriquez, Marcel Claude , Sfeir ni Roxana Miranda. Franco Parisi obtiene esa votación y además suma nuevos jóvenes que votan por primera vez. ¿Cuántos? 500 mil. Pronostico 1 millón de votos para Franco Parisi. 

5 - Marco Enriquez Ominami obtuvo en 2009 1.4 millones de votos, sin embargo, más de la mitad de esa votación era tradicional de la Concertación. Gente de izquierda que no votó por Eduardo Frei pero si había votado por Bachelet en 2005 (Bachelet 3.2 millones en 2005 / Frei 2.1 millones en 2009) . Entonces, Marco Enriquez le robó voto a la Concertación pero hoy Bachelet recuperó esos votos. Es decir, Marco Enriquez se queda con unos 400 mil votos de esos 1.4 millones. Sumará gente nueva ...pero ¿cuánta? ¿300 mil? Ok. Pronostico 0.7 millones de votos para Marco Enriquez. 

6 - Marcel Claude. Del padrón antiguo Marcel no suma muchos votos. Habrán molestos con el Partido comunista, habrá algo de fuga de votos de Marco Enriquez, también el voto del Partido Humanista (100 mil votos en la última parlamentaria) y gente nueva. Nuevamente Michelle Bachelet arrasa con los candidatos de izquierda y pronostico 300 mil votos para Marcel Claude. 

7 - Finalmente los marginales:
Roxana Miranda (será la sorpresa de esta elección) : 250 mil votos
Alfredo Sfeir: 150 mil votos
Ricardo Israel: 30 mil votos
Jocelyn Holt: 20 mil votos 

EN DEFINITIVA. MI PRONÓSTICO ES El SIGUIENTE :

De un total de 7.750 millones de votos (6 millones del padrón antiguo + 1.7 millones de nuevos votantes:

Michelle 45.1 %
Matthei 23,2%
Franco Parisi 12,9 %
Marco E  9.3 %
Marcel  3.8 %
Roxana 3.2 %
Sfeir 1.8 %
Israel 0.4 %
Jocelyn Holt 0.3 %

Veremos a cuanto le apunto...

jueves, 4 de julio de 2013

Escenario Post-Primarias

La derecha de rodillas

Lo mencioné precisamente en mi columna anterior: con el voto voluntario el duopolio temblará. Y al menos en un 50% del asunto le apunté ya que tras los resultados de la primaria presidencial realizada este 30 de Junio, la derecha lo está pasando mal, muy mal. Y lo pueden llegar a pasar peor aún...

Por Esteban Martínez Covarrubias

La primaria presidencial tenía como objetivo obvio e inmediato el escoger al personaje que encabezará la competencia por llegar a La Moneda de aquí a fin de año tanto en la derecha como en la Concertación  (hoy llamada "nueva mayoría", aunque siguen siendo los mismos más el Partido Comunista). Sin embargo, existían otros asuntos no menores frente a los que debíamos estar atentos. Uno de ellos guardaba relación con la cantidad de personas que se motivasen a votar por cada pacto y ahí, los escasos 800 mil votos que registró la derecha deberían ser motivo de preocupación en la Alianza. Preocupante en primer lugar porque los votos de la derecha no alcanzan a ser ni siquiera un 10% del potencial electorado nacional (se supone que cerca de 10 millones de chilenos están en condiciones de votar), ahora siendo realistas, sabemos que a la derecha nunca le ha importado demasiado la representatividad por lo que este dato para ellos debe resultar irrelevante. Pero el hecho que si les debe haber importado y que seguramente los tendrá con pesadillas bastante tiempo fue el que Michelle Bachelet sola logró doblar la votación de la derecha y la Concertación completa los triplicó.

La derecha se ha pisado la cola ... y con fuerza. Mirando el detalle de las votaciones podemos observar el hecho de que Pablo Longueira, pese a su insistente discurso en torno a lo que el llama una derecha popular, venció a Andrés Allamand gracias a que los más ricos del país votaron por él. Allamand lo venció en regiones y en comunas de Santiago tales como Cerrillos, Cerro Navia, Independencia o Puente Alto, mientras que en comunas de altos ingresos, como Lo Barnechea, Las Condes o Vitacura Longueira arrasó, sacando ahí la ventaja de más de 20 mil votos que le permitieron ganar la primaria. La verdad (finalmente) ha sido expuesta. 

En la vereda de enfrente, la Concertación ha postergado su agonía gracias al indiscutido liderazgo de Michelle Bachelet, quien en base a su llegada con las personas logró movilizar a un millón y medio de personas a las urnas, dejando que el resto de los candidatos se repartiesen el resto de la torta (600 mil votos aproximadamente). Tenemos con esto entonces un escenario completamente abierto para las elecciones de fin de año. Tanto para presidenciales como para las parlamentarias. La alta y sorprendente cifra de personas que se decidieron a votar para esta primaria puede ser una señal importante pensando en fin de año... ¿superaremos los 6 millones que venían votando hasta 2010? ¿cuanta gente nueva (joven) se incorporará? ¿se podría romper el binominal considerando la baja votación que en muchos sectores presenta la derecha? 

En la derecha se aprendieron un discurso de memoria, el cual andan repitiendo portodos lados, aseguran que mucho electorado de su sector se quedó en la casa en la primaria y no votó porque les daba lo mismo si pasaba Allamand o Longueira, pero que a fin de año si votarán. La verdad es que eso no se lo creen ni ellos mismos. Yo veo un escenario muy complejo para aquel sector, históricamente la derecha ha representado a un 30% del país y aquella realidad se había visto maquillada gracias al voto obligatorio, el cual obligaba a los electores inscritos a escoger entre solo dos alternativas, una desgastada Concertación que se encontraba gobernando y una derecha que desde en frente jugaba a ser "el cambio". En 1999 Joaquín Lavín alcanzó un 49% de aquel electorado y en la derecha utilizan aquel ejemplo para recordar que "es posible". Y si, claro, es posible... pero en aquel contexto es posible, es decir, con un electorado estático y viejo, con muy pocos jóvenes y gente pobre participando. Hoy, con voto voluntario y múltiples candidatos que invitan a realizar un verdadero cambio la verdad es que la derecha tiene muy pocas opciones considerando el discurso conservador que repiten y repiten.

Manuel José Ossandon, uno de los tipos más cuerdos con los que cuenta Renovación Nacional, lo dijo en estos días: "si la derecha no se abre de una vez por todas a salir de su burbuja, a salir de sus comunas, a modificar el binominal y propiciar los cambios que realmente la gente está exigiendo, la vamos a pasar muy mal..."  Clarito ¿no? 

sábado, 30 de marzo de 2013

El desafío de Marco

Marco Enríquez-Ominami reloaded

El gran desafío de Marco Enríquez-Ominami para esta elección es el de presentar una propuesta de gobierno potente, coherente y que logre generar apoyo significativo real, es decir, dejar de representar el voto protesta, el voto rechazo y pasar a encabezar una alternativa efectiva de cambio.

Por Esteban Martínez Covarrubias (@emartinec)

Las elecciones presidenciales de 2009 resultaron novedosas en múltiples aspectos, comenzando por lo obvio, cayó (al fin!) la Concertación. Pero también vivimos otro asunto interesante: por primera vez desde el regreso a la democracia en 1990 un candidato no perteneciente al eje derecha/concertación resultaba efectivamente competitivo. Antes muchos lo habían intentado, tuvimos a Max Neef en 1994, a una Gladys Marín en 2000, a Tomás Hirsch en 2005 pero fue Marco Enríquez Ominami el primero en lograr remecer el, hasta ese entonces, estático padrón electoral chileno.

Sin embargo, la duda es legítima: ¿fue efectivamente Marco Enriquez o simplemente el desgaste de la Concertación lo que provocó el remezón? Siendo más preciso aún : si el candidato de la Concertación no hubiese sido Eduardo Frei, si Marco Enríquez no se hubiese enfrentado a una coalición de gobierno tan deteriorada ¿habría logrado la cifra del 20% de adhesión ? 

El gran desafío de Marco Enriquez Ominami para esta elección es el de presentar una propuesta de gobierno potente, coherente y que logre generar apoyo significativo real, es decir, dejar de representar el voto protesta, el voto rechazo y pasar a encabezar una alternativa efectiva de cambio. Y en aquella dirección lo hemos visto durante las últimas semanas, apareciendo en diversos medios e intentando dar a conocer su propuesta (*), lo cual desde ya me parece positivo, considerando que ni la concertación ni la derecha tienen plan de gobierno y que ambas coaliciones se encuentran más preocupadas de encontrar el rostro que les permitiría recuperar/mantener el poder y no discutir acerca de lo que harían con ese poder.


No puedo entonces referirme en este blog a lo que la concertación quiere para Chile, ya que salvo ideas vagas no hemos oído durante todos estos años ninguna propuesta clara aún por parte de ellos. Lo mismo corre ente,para la derecha, aunque lo lógico sería asumir que los tipos intentarán darle continuidad a una política económica subsidiaria y centrada en el crecimiento económico, aspectos que han caracterizado al gobierno de Sebastián Piñera. Sin embargo, Enríquez - Ominami ha apuntado sus dardos de manera muy clara, afirmando en reiteradas ocasiones el que ha sido el sistema político el que ha fallado en Chile y que el hermetismo de este ha impedido (y seguirá impidiendo) la realización de cambios profundos en el país.

Efectivamente cambiar la constitución en Chile es complicado. De hecho, cualquier modificación relacionada con las atribuciones del Estado, reguladas constitucionalmente, requieren como mínimo la aprobación de los 4/7 de los senadores y diputados en ejercicio, es decir, casi un 60% de ambas cámaras, lo cual bajo un sistema electoral binominal es prácticamente imposible de alcanzar por algún sector político. Marco Enríquez - Ominami propone entonces saltarse al poder legislativo, promoviendo un plebiscito que permita poner sobre la mesa el tema de la constitución y generar cambios desde allí. Es una apuesta arriesgada pero muy práctica considerando el limitado margen de acción que posee el candidato dado el hermético sistema electoral chileno. No nos olvidemos de que el sistema binominal impide la entrada al congreso de las minorías, un ejemplo claro de lo que menciono fue el caso del distrito 20  (Estación central / Maipú/ Cerrillos) para las parlamentarias de 2009  (**), ocasión en que Alvaro Escobar (Independiente por la lista de Marco Enriquez- Ominami) obteniendo el segundo lugar en las votaciones (21,85%) no resultó electo, en desmedro de Pepe Auth (PPD), quien llegó tercero (20,70%) pero si llegó al congreso. Así es el sistema, así funciona la democracia en Chile. 

Es clara, directa, valiente y válida entonces la propuesta de Enríquez, quien ha apuntado sus dardos hacia la constitución, entendiendo que el cambio que necesita Chile no es  en un inicio económico sino que político y que mientras la constitución funcione como lo ha hecho desde 1980, ningún cambio responderá a las necesidades reales del país. 

(*) http://www.chilevision.cl/home/content/view/452716/229/

(**) Ver resultados Distrito 20  http://www.sitiohistorico.elecciones.gob.cl/SitioHistorico/index2009_dipu.htm

miércoles, 3 de octubre de 2012

La imagen es todo.



El panorama político chileno ya no puede ser más decadente. Tenemos a ambas coaliciones afirmando sus esperanzas en personajes a los cuales la oportunidad de estar en La Moneda les cayó del cielo. Porque así están las cosas en Chile, tal parece que el cargo de Presidente de la República se regala al personaje más simpático del barrio. 

Por Esteban Martínez Covarrubias

Las encuestas mandan en la política nacional y estas parecen mostrar una realidad sin vuelta atrás: Michelle Bachelet y Laurence Golborne corren con ventaja para las presidenciales 2013. Para alguien como yo, o sea una persona que (ingenuamente) aún cree que la política trata de un combate de ideas esta situación ya pasó de la indignación a la tristeza.

Michelle Bachelet es una mujer a quien ya en 2005 la nominación a la presidencia se le dio sin querer. La candidata natural de la Concertación era Soledad Alvear pero de pronto en las encuestas apareció Michelle. Por simpática, espontanea, por no entrar quizás en el perfil clásico del político mentiroso. Se habló mucho de su carisma por aquellos años y probablemente aquel sea su punto fuerte, sin embargo, por muy carismática o cercana que sea una persona esta no necesariamente está preparada para dirigir a un país. Los hechos demostraron que al mandato de Bachelet le faltó siempre peso ideológico. Tuvo la oportunidad de dar un giro en la educación (cuando vivió la revolución pinguina en 2005) y simplemente no fue capaz de actuar a la altura de las circunstancias, decidió profundizar el modelo educativo de mercado y postergar con esto la crisis en el tema. En materia económica su gobierno no presentó ninguna diferencia en relación a los anteriores mandatos de la Concertación, los monopolios, tan característicos del modelo chileno, se mantuvieron siendo que Bachelet vivió , por ejemplo, una polémica de colusión de farmacias que (nuevamente) le presentaron la oportunidad de generar un cambio en favor de los chilenos, sin embargo, la mandataria optó por no ensuciarse con los poderes económicos que manejan Chile. 

Pese a todo esto y a que en los tres últimos años Michelle Bachelet no ha sido capaz de pronunciar una sola palabra acerca de la contingencia nacional, su figura sigue liderando las encuestas, señal clara de que en Chile las ideas han pasado a un plano secundario,  da lo mismo lo que el candidato piense o los intereses que defienda, en Chile las elecciones se encuentran al nivel de un programa de televisión, una especie de reality show en donde los electores deciden votar  por quien les resulta simpático. Por cierto, no se en que estuvo Leonardo Farkas al decidir no lanzarse a las presidenciales, mal no le habría ido. 

Ahora, si lo de Bachelet da para cuestionarse todo, lo de Laurence Golborne es para quedar con depresión. Y es que estamos hablando de un empresario único mérito (dije ... ¿mérito?) fue estar ubicado en el centro de la noticia tras el incidente de los mineros ocurrido hace unos años. ¿Se habrá imaginado 3 años atrás Golborne que se encontraría en este escenario? Por supuesto que no. 

Ahora, nobleza obliga a reconocer que al menos la derecha ha intentado probar otras alternativas. Es decir, desde hace mucho ellos saben que Golborne aparece como la carta de mayor popularidad pero de igual manera saben que no es su mejor carta, por algo la UDI ha insistido con Pablo Longueira y RN con Andrés Allamand y tal parece que esperarán hasta último momento para jugar una de esas dos opciones. No creo que se de una primaria dentro de la derecha, simplemente no es su estilo, pero si tengo claridad en que los dos partidos del oficialismo no quieren que Golborne sea el candidato. Optarán por él solamente si es que no existe otra posibilidad.

Mientras tanto, en la vereda opuesta el planteamiento ha sido a la inversa. La Concertación ha presentado sus clásicas candidaturas de cartón, entiéndase Juan Antonio Gómez o Ximena Rincón, pero todos bien sabemos que llevan dos años esperando (y ansiando) que Michelle Bachelet se decida y defina su candidatura. Aunque dado el nulo interés que se aprecia en las filas del PS o la DC por levantar una candidatura alternativa debemos asumir que internamente ellos deben tener claridad y efectivamente Michelle Bachelet irá como candidata.  

Estoy completamente seguro de que Arturo Alessandri, Salvador Allende, Patricio Aylwin, Eduardo Frei (padre e hijo), Ricardo Lagos o Sebastián Piñera fueron tipos que se soñaban con la banda presidencial, que se miraban al espejo cada mañana imaginando como sería aquel momento. Por un asunto de ego o por Chile da igual, el punto es que lucharon por aquello. De igual manera también estoy seguro de que ni Bachelet ni Golborne soñaron con esto, simplemente se les dio, porque así están las cosas en Chile, cualquiera puede ser Presidente, literalmente cualquiera. 

sábado, 15 de enero de 2011

Cambio en gabinete

Otra cosa es con guitarra

El reciente cambio de ministros llevado adelante por el gobierno de Sebastián Piñera me parece viene a demostrar la gran distancia que existe ser oposición en un gobierno por 20 años y efectivamente estar al mando del país. Las "pisadas de cola" en que ha incurrido el presente gobierno han sido muchas, pero sinceramente no me atrevería a culparlo. Otra cosa es con guitarra, claro está.

Por Esteban Martínez Covarrubias


Recuerdo que Michelle Bachelet llegó a La Moneda prometiendo que "nadie se iba a repetir el plato" en su gobierno. Pero ya a los 3 meses tuvo que llamar a Belisario y a Pancho Vidal, entre otros, para que le solucionaran el caos que estaba llevando adelante. Hoy nos encontramos con un Piñera que en campaña no se cansó de criticar el cuoteo político en el que la Concertación constantemente incurrió. Afirmó que en su gobierno ningún ministerio sería premio de consuelo para algún político que hubiese sido derrotado en parlamentarias, pero ahí tuvimos a Joaquín Lavín como Ministro de Educación luego de no haber sido resultado electo Senador. Posteriormente prometió que en su gobierno "estarían los mejores sin importar su procedencia partidaria", habló de meritocracia y todo aquello. Sin embargo hoy lo vemos entendiendo no se puede gobernar de espalda a los partidos, por lo que tuvo que sacar a un par de técnicos del Ministerio e incorporar a dos políticos de tomo y lomo. La Moneda necesita afirmar la estantería y obtener mayor cercanía con los partidos, a eso llegan Allamand y Matthei ,sus méritos para optar al cargo son completamente irrelevantes en este caso (¿o alguien creyó alguna vez que Ravinet estaba en defensa por sus capacidades y no por razones políticas? ).

¿Se equivoca Piñera al "pisarse la cola"? Creo que no. Rectificar es lo correcto. Probablemente el error estuvo en hablar y prometer demasiado antes de asumir. Pero bueno, comprensible ¿no? Si los tipos no sabían lo que era gobernar.


Quisiese detenerme entonces en otros aspectos relacionados con el nombramiento. En primer lugar me parece evidente que con el nombramiento de Allamand y Matthei, fuera de darle peso político al gabinete, el gobierno buscó matar varios pájaros de un tiro.

No es secreto para nadie el que dentro del mundo de la derecha Andrés Allamand fue durante 2010 particularmente crítico con respecto al manejo del gobierno en diferentes aspectos, esto fuera de encontrarse detrás del "Acuerdo de Vida en Común", el cual pretendía regular las convivencias y relaciones de hecho. Proyecto que dentro de la derecha no genera acuerdos por motivos valóricos. Con el nombramiento, Allamand queda completamente atado de manos en ambos casos. Algo parecido ocurre con Evelyn Matthei, quien junto a Fulvio Rossi (PS) se encontraba detrás del proyecto que buscaba discutir el aborto terapéutico. Me parece que con esto el proyecto llegó hasta acá.

Tema aparte fue la búsqueda de reemplazante para Allamand en el parlamento. Finalmente, y luego de una larga polémica, Carlos Larraín asumirá el cargo. Lo cual evidentemente representa un acto poco democrático, transparente y que viene a evidenciar la hipocresía gigante de la derecha. Reemplaza a Allamand un tipo que no es de la zona, que no se sometió a votación popular y que por si fuese poco, ideológicamente piensa diferente. No puede ser que dentro de nuestro sistema democrático tal situación no esté regulada y sean los partidos quienes terminen a dedo escogiendo y según conveniencia el reemplazante al cargo.


Para finalizar esta columna me gustaría comentar algo acerca de los llamados "presidenciables de la derecha". Me parece que hay mucho de invento comunicacional en este tema. Se ha hablado demasiado acerca de que la derecha posee hoy 4 cartas: Hinzpeter, Golborne, además de los mencionados Alamand y Matthei. Los dos primeros creo que son un invento de la prensa. Ahora, si bien es cierto que después de que Michelle Bachelet fue presidente de Chile ... ¡Cualquiera puede! Hablando en frío me parece que la mejor carta que posee la derecha para seguir en La Moneda con cierta seriedad mínima esta representada por Evelyn Matthei. Y ella lo sabe.

Matthei tiene claro que su punto débil frente a la opción presidencial guarda relación con su cercanía frente a la ciudadanía. Se ve fría y distante, conservadora y dictatorial. Creo que por ahí entonces pasó su intención de acercarse a Fulvio Rossi para llevar adelante un proyecto que fuese en contra de lo que se habría esperado de ella. Su intención es destrabar mitos. De igual manera el gobierno entiende que es ella quien debe estar en el Ministerio del Trabajo, para así romper con la imagen pro empresarial que la rodea. Quiero insistir: Evelyn es la mejor opción que tiene hoy la derecha de mantenerse en el poder y dependerá de ella el que esto se materialice. Al menos la opción se la acaban de dar.