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miércoles, 3 de junio de 2015

Carrera Docente

Lo expresé tiempo atrás en otra columna pero dadas las nuevas manifestaciones llevadas adelante por el Colegio de Profesores, liderados por Jaime Gajardo, debo repetir el concepto: sigo sin entenderlos. 

Hablemos en claro, mencionemos sin entrar en demasiado detalle la propuesta que este gobierno está intentando impulsar en relación a la carrera docente:

- Actualmente los profesores en el sector público no alcanzan a ganar 700 mil pesos brutos por un contrato de 44 horas semanales. El ministerio propone elevar a 950 mil esta cifra y a 800 mil por 37 horas de trabajo (24 en la sala de clases, 13 horas no lectivas). Hablando en claro, un profesor por jornada completa pasaría a ganar desde 550 mil pesos a 800 mil pesos líquidos. ¿Digno, no?

- El gobierno propone cinco tramos para los profesores: inicial, temprano, avanzado, superior y experto (los primeros tres tramos obligatorios, los otros dos voluntarios), en donde el paso por cada categoría provocaría un alza importante en sus remuneraciones. Este "ascenso" podría darse cada cuatro años pero para esto un profesor debería acreditarse, es decir, someterse a una evaluación

- En relación a los docentes recién egresados, estos no ejercerían la profesión de inmediato sino que realizarían un año de labor en acompañamiento de un docente de mayor experiencia. 

- En cuanto a la formación de profesores: la prueba INICIA se tomaría a mitad de la carrera de pedagogía y esta no sería inhabilitante (es decir, un mal resultado no le impediría a un estudiante terminar su carrera), también se establecería una exigencia mínima de 500 puntos en la PSU para estudiar la carrera de pedagogía (la idea sería llegar a 2020 con una exigencia de 550 puntos PSU y el encontrarse dentro del 30% superior en materia de ranking de notas) y finalmente las Escuelas de Pedagogía deberían estar a futuro todas acreditadas, aquellas que no lo estén no podrían impartir la carrera. 

Entonces, siendo francos: ¿Son negativas estas medidas? ¿Alguien podría decir que dañan el sistema educativo actual? ¿O más bien apuntan a mejorar notablemente las condiciones laborales de los profesores pero asegurando al mismo tiempos estándares mínimos de calidad? 

Sin embargo, qué es lo que propone el Colegio de Profesores (o porqué se oponen a este proyecto en las calles): ellos desean que las alzas de sueldo o tramos sean automáticas a través del tiempo, es decir, que cada dos o cuatro años un docente vea su remuneración aumentada pero sin una evaluación de por medio. Jaime Gajardo ha dicho que los profesores egresados ya han sido evaluados y que es poco menos una falta de respeto el desconfiar tan seguido (cada cuatro años) de sus conocimientos 

¿Es sensato pedir algo así? ¿En qué profesión asciendes de cargo sin algún tipo de evaluación? El que no quiere ver que no vea, pero para mi está claro: se siguen equivocando los profesores. 

domingo, 7 de diciembre de 2014

Profesores: en Paro.

Las malas condiciones laborales docentes son innegables. Desde hace más de veinte años incluso. Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con el paro de profesores que actualmente se está desarrollando en distintos lugares del país.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Por todos son conocidas las precarias condiciones sobre las cuales se desarrolla la docencia hoy en Chile: bajas remuneraciones en relación a otros profesionales, demasiadas horas en aula versus muy pocas para planificar o analizar el trabajo, alto número de alumnos por sala de clases o dificultades prácticas para realizar cursos de perfeccionamiento. Si a eso agregamos que la carrera de pedagogía se encuentra completamente devaluada en el mercado y que muchas universidades imparten la carrera sin siquiera solicitar un puntaje PSU de corte para el ingreso de sus alumnos, que decir, el panorama es completamente desalentador. Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con el paro de profesores que actualmente se está desarrollando en distintos lugares del país. ¿La razón? Me parece un paro político, miope en sus objetivos incluso.

El drama laboral que viven los profesores existe desde hace al menos veinte años (y más), y me parece curioso que precisamente ahora, cuando el actual gobierno está intentando llevar adelante una profunda reforma educacional que ataca las bases del modelo educativo, los profesores recuerden su situación y decidan parar.

Extraña más aún considerando que la reforma tangencialmente debería mejorar las condiciones laborales de los profesores. Me explico. Hablemos de los colegios subvencionados, que además son amplia mayoría en Chile. ¿Qué pretende el gobierno con su reforma? Basicamente que los colegios se vuelvan entidades sin fines de lucro y terminar con el copago, para que así el Estado pueda regular de manera más clara el uso de los dineros por parte de los sostenedores. En otras palabras, se pretende que los dineros recibidos por los colegios sean utilizados en labores educativas y no vayan a parar al bolsillo de los dueños. Es decir, si se cumpliesen los objetivos de la reforma, los profesores deberían ver mejorías, ya sea en materia de sueldos o condiciones laborales. 

¿Por qué parar ahora entonces? ¿ Qué las peticiones inmediatas no están en la agenda de la reforma? No han estado en veinte años y los profesores no han parado, de hecho, las movilizaciones de años anteriores siempre nacieron de los secundarios. Insisto, las razones parecen ser ideológicas más que genuina preocupación por la educación y, curiosamente, las molestias de los profesores coinciden con las de sus jefes.