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sábado, 25 de julio de 2015

Segundo Tiempo


Nobleza obliga: no voté por Michelle Bachelet, ni en 2005 ni en 2014. Ni en primera ni segunda vuelta. No le creía, su pasado la desaprobaba frente a mis ojos, sin embargo, me declaro satisfecho (hasta ahora) con este, su segundo mandato. 

Por Esteban Martínez Covarrubias

Lo dicho, no voté por ella, simplemente no la creía capaz de enfrentarse a los poderosos de este país. No había sido capaz en 2005, menos lo sería ahora - era mi pensamiento en tiempos de elecciones. Pero los hechos han hablado y siendo bien concretos: el ver a los poderes fácticos actuar, sacando todo su arsenal mediático e incluso deteniendo el crecimiento del país de manera sostenida nos habla de que claramente las reformas de Michelle Bachelet tocaron las teclas precisas. Lo cual me parece digno de destacar: por primera vez desde el regreso a la democracia un gobierno se ha atrevido a cambiar las reglas que hasta ahora favorecían sólo a unos pocos. 

Pero no podía ser de otra manera. Ellos, la derecha económica y política, no quería cambios. El Chile de los últimos treinta años les acomodaba como anillo al dedo. Un país segregado, injusto y desigual, un país con servicios básicos penosos, con educación, salud y pensiones decentes únicamente para quien puede pagar por aquello. Un país con una abrumadora concentración económica y monopolios en prácticamente todos los sectores de inversión del país. Es lógico entonces que frente a una Reforma Tributaria que buscase imponer algunos márgenes mínimos, el empresariado reaccionase amenazando con un frenazo en la economía. Y bueno, a la luz de los hechos queda claro el que cumplieron su palabra.

Tampoco les gustó la Reforma Educacional. ¿Cómo les iba a gustar el que se buscase controlar el negociado que cientos de sostenedores han sostenido durante tres décadas mediante sus cadenas de colegios con subvención estatal? ¿O que la gratuidad en la educación superior no llegase a las universidades con fines de lucro? Evidentemente la derecha política y económica se opondría, con apoyo incluso de algunos sectores de la Democracia Cristiana. Y de la Reforma Laboral ni hablar. Entregarle poder de negociación real a los trabajadores del país resulta un espanto para un sector que ha sostenido el sartén por el mango desde hace demasiado tiempo. 

Durante treinta años ellos han mandado en Chile, imponiendo sus reglas a antojo y encontrando en el Congreso todo el apoyo posible. Los resultados, sin embargo, no han sido positivos para la mayoría del país. Chile no es un país de miserias pero si es una nación que se ha acostumbrado a entender derechos básicos como un privilegio de sólo algunos y aquello debe acabar. La realidad habla de todos modos de un país que en este momento encuentra detenida la inversión y económicamente está inmovilizado a la espera básicamente de lo que ocurra con la Reforma Laboral. El gobierno de Michelle Bachelet presionó las teclas precisas pero el perro no tardó en ladrar y amenazar al amo. ¿Cederá el gobierno? Todo parece indicar que en materia laboral no se podrá conseguir todo lo que en un inicio se había soñado y también habrá que ver si en educación se sostiene con firmeza lo propuesto hasta ahora. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Gratuidad / Calidad


Consciente soy de que nada puede cambiar de la noche a la mañana, sin embargo, me preocupa la tendencia que muestra este gobierno en materia de educación, enfocada principalmente hacia la gratuidad y no hacia la calidad.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Si durante veinte años la Concertación se limitó a ampliar la cobertura en materia educativa, fomentando la creación de colegios, universidades e institutos (mediante inversión privada básicamente) hoy los vemos concentrados bajo el slogan del "fin al lucro". Han impulsado con fuerza la reforma tributaria, lo cual parece sensato ya que ningún cambio relevante en educación será posible sin una modificación importante en materia de impuestos y evasiones, sin embargo preocupa el escuchar a Nicolás Eyzaguirre poniendo énfasis en la creación del "interventor de universidades" (*) , el fin del copago en educación secundaria (**) y la gratuidad en educación superior. 

Preocupa no porque sean medidas negativas si más bien porque no enfocan el problema correctamente. El problema de la educación en Chile tiene que ver con la calidad y el gobierno ha establecido como principio que "eliminando el lucro se mejora la calidad". Perfecto, pero no veo a la reforma enfocada en el fin del lucro sino más bien centrándose en la gratuidad, que no es lo mismo. 

Me explico. Pensemos en un colegio particular subvencionado que hoy cobra un copago entre 20 y 40 mil pesos. Con reforma, se termina el copago y ese colegio ahora es gratuito para las personas ya que será el Estado quien pagará tal cifra. ¿Se termina el lucro en ese colegio? ¿Tiene algún impedimento el sostenedor de ese colegio para seguir lucrando? ¿Se potencia con esta medida la educación pública o de hecho, se le agrega una competencia aún mayor? Y lo más importante de todo, ¿Mejora en algo la calidad de este colegio cuando paga el Estado en lugar de los padres? 

En materia de educación superior el gobierno de Michelle Bachelet ha comunicado la intención de establecer gratuidad en educación superior (universidades pertenecientes al consejo de rectores) al 70% más "vulnerable" y dejar amarrado el asunto para lograr un 100% de gratuidad en 2018. Una serie de personajes de derecha tales como Mariana Aylwin, Joaquín Lavín, Harald Beyer más otros que tradicionalmente han pertenecido al mundo de la Concertación como Eugenio Tironi o Luis Riveros, entre muchos más, han recientemente firmado una carta (***) en donde solicitan al gobierno detener la gratuidad en el 70%, estableciendo cuestionamientos legítimos al respecto. Nuevamente, ¿es la gratuidad de las universidades un tema primordial dentro de la crisis educativa chilena? ¿en qué mejora la calidad de las universidades con estas medidas? Y lo mencionado hasta el cansancio, si a las universidades tradicionales ingresan, en su mayoría, jóvenes provenientes de familias de más altos ingresos del país... ¿cuál es el sentido práctico de financiar su educación? 
  
En algo estamos de acuerdo con el gobierno, y es que la situación educativa chilena actual no puede seguir así, sin embargo, me parece que en el afán de darle en el gusto a las movilizaciones estudiantiles de los recientes años el gobierno ha equivocado las prioridades, centrando el discurso y las medidas en la gratuidad por sobre la calidad. ¿Qué pasa con la formación docente? ¿Con las universidades que regalan títulos a sus profesores egresados? ¿Qué pasa con la calidad de la labor docente, número de alumnos por sala, subvención por alumno, el sueldo de los profesores? ¿Qué pasa con los colegios municipales? Preguntas legítimas, necesarias y prioritarias que la reforma que pretende impulsar el gobierno no aborda.



(*) http://revoluciontrespuntocero.cl/nicolas-eyzaguirre-aclara-rol-del-interventor-de-universidades/

(**) http://www.lanacion.cl/noticias/pais/educacion/eyzaguirre-proyectos-del-fin-al-lucro-copago-y-seleccion-se-enviaran-antes-del-21-de-mayo/2014-03-26/083745.html

(***) http://www.elmostrador.cl/pais/2014/09/06/partido-del-orden-goza-de-buena-salud-ex-ministros-de-la-concertacion-y-la-derecha-firman-carta-oponiendose-a-la-gratuidad-universal-universitaria/

domingo, 20 de julio de 2014

Las Reformas


El gobierno de Michelle Bachelet triunfó de manera aplastante en las urnas y asumió jactándose de contar por primera vez con un parlamento pleno que permitiría llevar adelante sus proyectos más importantes. Sin embargo, ya cedieron con uno, veremos que pasa con el otro...

Por Esteban Martínez Covarrubias

No se respira aire limpio al interior de la auto calificada Nueva mayoría. El acuerdo con la derecha para modificar la Reforma Tributaria dejó mella entre los parlamentarios y generó desconfianza en el común de los mortales. Muchos ya lo han comentado, el fantasma de las malas prácticas de la Concertación y los negociados a espaldas del país se hicieron presente, por más que personajes dentro del oficialismo aparecieran de inmediato a defender el acuerdo con la derecha (Ricardo Lagos Weber, por ejemplo, de tal palo tal astilla) afirmando que "el corazón de la reforma se mantuvo intacto", lo cual es discutible. Lo cierto es que el gobierno observó que parte importante de la Nueva Mayoría (sobretodo la Democracia Cristiana) no estaba dispuesta a aprobar la Reforma Tributaria en el congreso tal cual estaba, por temor a que esta afectase el crecimiento y la inversión, por lo que decidieron negociar cambios con la derecha (y la DC) para así evitarse una derrota política en el congreso. Lo ha dicho hoy mismo Fulvio Rossi : "Yo creo que no estaban los votos" , a manera de justificar el acuerdo,  sin embargo, hay formas y formas. 

La interrogante queda planteada ahora con respecto a lo sucederá con la Reforma Educacional, la cual sabemos nuevamente presenta anticuerpos dentro de la Democracia Cristiana, de hecho Ignacio Walker ha expresado publicamente dichos reparos : ¿Se indemnizará efectivamente a los sostenedores que decidan abandonar el negocio de la educación ?  ¿Qué pasa con aquellos colegios actualmente subvencionados pero que poseen un copago superior a los 42500? ¿Deberán cerrar aquellos colegios o derechamente volverse particulares? 

Todas estas dudas, expresadas de manera legítima por Ignacio Walker, además de algunas no expresadas por el presidente de la DC, deberán discutirse en el transcurso de las siguientes semanas, sin embargo ... ¿estas discusiones se realizarán de cara al país o nuevamente se cerrarán en la casa de algún personaje del mundo de la derecha? La duda está planteada.