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sábado, 2 de diciembre de 2017

Presidenciales 2017: Los derrotados.


En una anterior reseña me mostré desalentado frente al actual panorama político nacional. Sin embargo, las recientes elecciones me llenaron de vida e ilusión. Principalmente por el factor sorpresa que se manifestó en las urnas y que se concretó en los siguientes hitos:

- La irrupción del Frente Amplio como alternativa política relevante, con Beatriz Sánchez emergiendo como rostro con reales opciones para liderar el proyecto, lo cual de paso instala una crítica importante respecto a las encuestas de opinión. ¿Se verifica con esto el que están todas controladas políticamente desde arriba? Menciono esto dado que ninguna, pero ninguna, le entregaba opciones reales a la opción de Beatriz Sánchez previo a la elección, y es más, la mayoría hablaba de un escenario de "carrera corrida" por parte de Sebastián Piñera, lo cual indica que: las encuestas están controladas o derechamente manejadas por incompetentes del área. Como sea, esta primera vuelta presentó a las encuestas como primer derrotado me parece. 

- La baja adhesión obtenida por Sebastián Piñera. Por más que lo nieguen, ni el más pesimista de ellos se imaginaba estar bajo el 40% de las preferencias. De hecho, el gran ganador dentro de la derecha chilena no fue Piñera, sino que José Antonio Kast, que con su 7,9% se instala como una opción relevante dentro del sector. Como sea, la opción de que Sebastián Piñera sea Presidente de Chile ya no depende de ellos, sino unicamente de que la centro izquierda no logre ponerse de acuerdo...

-  La crisis y ocaso de la política tradicional, con la Democracia Cristiana como ejemplo evidente de dicho agotamiento. Estos últimos se la jugaron por una alternativa en solitario, concretada en la candidatura de Carolina Goic y una lista parlamentaria propia, obteniendo resultados pobres y evidenciando el que hoy no son una fuerza política relevante. 

Tres derrotados por tanto: las encuestas, Sebastián Piñera y la vieja política. Señales por cierto que vienen a llenarnos de esperanzas frente a lo que podría venir a futuro...

jueves, 17 de septiembre de 2015

Pecado de madre


Comencemos derribando un mito: eso de que este gobierno, particularmente este gobierno, tiene una baja aceptación ciudadana. Eso no es así. Los que llevamos años interesados en esto de la política podemos dar fe de un par de datos al respecto:

Primero. No ha habido gobierno en estos últimos veinte años que durante sus primeros dos años no haya marcado una baja aprobación ciudadana. Pasó con Eduardo Frei Ruiz-Tagle, a quien durante todo su gobierno la gente le reprochó el que pasase más fuera que dentro del país (eso si, hoy todos disfrutan callados de las bondades que entregaron los diferentes Tratados de Libre Comercio firmados entonces), pasó con Ricardo Lagos, con el primer mandato de Bachelet y también con Sebastián Piñera.

La diferencia radica quizás en que dicha aprobación ha ido marcando números cada vez menores. Si Lagos y Bachelet nunca bajaron en las encuestas del 40% (¡Aquello se consideraba bajo en ese entonces!), Sebastián Piñera llegó en algún momento a ser aprobado únicamente por el 29% y hoy Michelle Bachelet se ha anotado con una cifra menor aún. Es decir, con el paso de los años la aprobación ha disminuido. Pero ojo a algo: también ha disminuido la participación electoral, de hecho, en las encuestas la gente evalúa mal a todos los sectores políticos. En palabras simples: fuese quien fuese gobierno, en materia de encuestas las cosas no serían muy distintas a estas alturas. Sobretodo considerando el contexto político que hoy vivimos, marcado por diversos escándalos de financiamiento electoral.

Y segundo. Si bien todos los gobiernos han comenzado con una baja aprobación, poco a poco han ido repuntando esos números hasta finalizar bastante arriba. En simple: a la gente le baja el cariño entrado el tercer año. Pasó con Lagos (que terminó siendo aprobado por un 70% en las encuestas), Bachelet y también con Sebastián Piñera (que terminó su gobierno por sobre el 50% de aprobación). No me extrañaría entonces que entrado 2016 todos estos numeritos que a tantos hoy escandalizan comenzasen a subir.

Ahora, independiente de todo esto, nadie podrá negar el que Michelle Bachelet quedó muy mal parada tras el incidente vivido por su hijo Sebastián Dávalos, sobretodo tras su reacción (o más bien la falta de esta) una vez conocido el abuso de poder cometido por el mencionado. A Bachelet se le critica el haber reaccionado como madre y no como Presidenta de la República y dicha crítica me parece válida. Debió ser más enfática, condenar con claridad los hechos, y no limitar su análisis a un "yo no sabía nada". Se equivocó, perjudicó con esto su imagen y pagará el error, pero de ahí a decir que este gobierno ha sido un desastre....  mucha distancia. Tiempo al tiempo. 

miércoles, 3 de octubre de 2012

La imagen es todo.



El panorama político chileno ya no puede ser más decadente. Tenemos a ambas coaliciones afirmando sus esperanzas en personajes a los cuales la oportunidad de estar en La Moneda les cayó del cielo. Porque así están las cosas en Chile, tal parece que el cargo de Presidente de la República se regala al personaje más simpático del barrio. 

Por Esteban Martínez Covarrubias

Las encuestas mandan en la política nacional y estas parecen mostrar una realidad sin vuelta atrás: Michelle Bachelet y Laurence Golborne corren con ventaja para las presidenciales 2013. Para alguien como yo, o sea una persona que (ingenuamente) aún cree que la política trata de un combate de ideas esta situación ya pasó de la indignación a la tristeza.

Michelle Bachelet es una mujer a quien ya en 2005 la nominación a la presidencia se le dio sin querer. La candidata natural de la Concertación era Soledad Alvear pero de pronto en las encuestas apareció Michelle. Por simpática, espontanea, por no entrar quizás en el perfil clásico del político mentiroso. Se habló mucho de su carisma por aquellos años y probablemente aquel sea su punto fuerte, sin embargo, por muy carismática o cercana que sea una persona esta no necesariamente está preparada para dirigir a un país. Los hechos demostraron que al mandato de Bachelet le faltó siempre peso ideológico. Tuvo la oportunidad de dar un giro en la educación (cuando vivió la revolución pinguina en 2005) y simplemente no fue capaz de actuar a la altura de las circunstancias, decidió profundizar el modelo educativo de mercado y postergar con esto la crisis en el tema. En materia económica su gobierno no presentó ninguna diferencia en relación a los anteriores mandatos de la Concertación, los monopolios, tan característicos del modelo chileno, se mantuvieron siendo que Bachelet vivió , por ejemplo, una polémica de colusión de farmacias que (nuevamente) le presentaron la oportunidad de generar un cambio en favor de los chilenos, sin embargo, la mandataria optó por no ensuciarse con los poderes económicos que manejan Chile. 

Pese a todo esto y a que en los tres últimos años Michelle Bachelet no ha sido capaz de pronunciar una sola palabra acerca de la contingencia nacional, su figura sigue liderando las encuestas, señal clara de que en Chile las ideas han pasado a un plano secundario,  da lo mismo lo que el candidato piense o los intereses que defienda, en Chile las elecciones se encuentran al nivel de un programa de televisión, una especie de reality show en donde los electores deciden votar  por quien les resulta simpático. Por cierto, no se en que estuvo Leonardo Farkas al decidir no lanzarse a las presidenciales, mal no le habría ido. 

Ahora, si lo de Bachelet da para cuestionarse todo, lo de Laurence Golborne es para quedar con depresión. Y es que estamos hablando de un empresario único mérito (dije ... ¿mérito?) fue estar ubicado en el centro de la noticia tras el incidente de los mineros ocurrido hace unos años. ¿Se habrá imaginado 3 años atrás Golborne que se encontraría en este escenario? Por supuesto que no. 

Ahora, nobleza obliga a reconocer que al menos la derecha ha intentado probar otras alternativas. Es decir, desde hace mucho ellos saben que Golborne aparece como la carta de mayor popularidad pero de igual manera saben que no es su mejor carta, por algo la UDI ha insistido con Pablo Longueira y RN con Andrés Allamand y tal parece que esperarán hasta último momento para jugar una de esas dos opciones. No creo que se de una primaria dentro de la derecha, simplemente no es su estilo, pero si tengo claridad en que los dos partidos del oficialismo no quieren que Golborne sea el candidato. Optarán por él solamente si es que no existe otra posibilidad.

Mientras tanto, en la vereda opuesta el planteamiento ha sido a la inversa. La Concertación ha presentado sus clásicas candidaturas de cartón, entiéndase Juan Antonio Gómez o Ximena Rincón, pero todos bien sabemos que llevan dos años esperando (y ansiando) que Michelle Bachelet se decida y defina su candidatura. Aunque dado el nulo interés que se aprecia en las filas del PS o la DC por levantar una candidatura alternativa debemos asumir que internamente ellos deben tener claridad y efectivamente Michelle Bachelet irá como candidata.  

Estoy completamente seguro de que Arturo Alessandri, Salvador Allende, Patricio Aylwin, Eduardo Frei (padre e hijo), Ricardo Lagos o Sebastián Piñera fueron tipos que se soñaban con la banda presidencial, que se miraban al espejo cada mañana imaginando como sería aquel momento. Por un asunto de ego o por Chile da igual, el punto es que lucharon por aquello. De igual manera también estoy seguro de que ni Bachelet ni Golborne soñaron con esto, simplemente se les dio, porque así están las cosas en Chile, cualquiera puede ser Presidente, literalmente cualquiera. 

viernes, 30 de septiembre de 2011

¿Convergencia opositora?

Y ahora ... ¿quien podrá defenderlos? 

Ver a la Concertación fuera del gobierno era uno de esos espectáculos que muchos esperábamos presenciar. La coalición venía desgastada desde hace mucho y no había que ser un genio para anticipar el que todas las carencias internas se harían visibles sin el escudo protector que otorgaba el poder.

Por Esteban Martínez Covarrubias

En todos los partidos existen corrientes internas. Dentro de la Concertación siempre triunfó aquella más acomodada al contexto, la más conservadora por sobre aquella más reacia a aceptar el modelo de Pinochet. Mi interpretación histórica de aquel hecho guarda relación con el fracaso de la Unidad Popular en los 70's. ¡Claro! Se quedó sin argumento la izquierda chilena y no les quedó otra que "agachar el moño" y aceptar con una sonrisa mentirosa lo que viniese, incluso lo inimaginable : Patricio Aylwin, cómplice directo del golpe de estado de 1973, asumiendo como Presidente de la República el primer período post dictadura. 

"Ya llegará el momento de los cambios profundos" - habrá pensado para si mismo parte de esa izquierda. Pero el tiempo pasó y la historia no solo no fue escrita por ellos, sino que el acomodamiento al modelo fue masivo dentro del mundo político. Comenzó de pronto a dar lo mismo el que la constitución que nos regía no fuese democrática, el binominal ni hablar. El "Crecer con igualdad" se transformó en un eslogan publicitario vacío y carente de toda consistencia, la "protección social" pasó a ser un concepto manoseable que les permitía sentirse mejor con su corazoncillo rojo al final de cada jornada.  

Como decía en un comienzo, en la Concertación siempre predominaron los sectores conservadores, quienes encontraron en los momentos complicados siempre una fiel aliada: la encuesta de aprobación. Lagos se despidió un 70% de rating, Bachelet un 80%. ¿Qué había que temer entonces? ¡La gente estaba contenta!  Lo que ellos no vieron (o no quisieron ver) era que esta supuesta aprobación no era ideológica, sino más bien correspondía casi a una medición de simpatía. Lagos y Bachelet le eran agradables a la gente como también le eran Stefan Kramer o el Kike Morandé. Son asuntos mediáticos que se sostienen en base al personaje, al caudillo, no son aprobaciones de carácter ideológico ni nada parecido.

Pero se vino el desplome. Porque todo, absolutamente todo tiene que caer en algún momento. Cayó Pinochet (se demoraron bastante en sacarlo eso si) y cayó la Concertación (nos demoramos demasiado en sacarlos también). Y junto con el desplome ha quedado en completa evidencia la carencia de ideas y el inexistente proyecto de país que poseían más allá del mantenerse en el poder y "echarle pa'delante" al modelo. Aquella falta de argumentos se pudo apreciar incluso durante la campaña presidencial de 2010, en donde la única consigna que mantenía unido al mundo Concertacionista era el "no a Piñera", el (nuevamente vacío) "no virar a la derecha"

Y precisamente esas encuestas que durante tanto tiempo fueron amigas y sirvieron de escudo frente a la hipocresía hoy están dando una gran bofetada donde precisamente más le duele al mundo político: en la llegada con la gente. O sea, al gobierno le ha ido mal con la aprobación pero lo de la Concertación ya es patético. Si al gobierno lo quieren pocos, a la Concertación si que no la quiere prácticamente nadie. 

Las malditas contradicciones 

Y es que este conflicto estudiantil los ha desnudado por completo. Las contradicciones no pueden ser más obvias. En 2005, por ejemplo, Sergio Bitar aprobó como ministro el crédito con aval del estado que aplicaba a los estudiantes intereses altísimos, hoy lo vemos justificando su decisión. ¿Su argumento? "En ese entonces no se podía hacer más, pero hoy (que no estamos en el gobierno) ...si se puede hacer" (*1). En 2006 Ricardo Lagos Weber afirmaba que "no hay razones para esta nueva movilización" (*2) (refiriéndose al movimiento estudiantil que tuvo que enfrentar Michelle Bachelet en su momento). Hoy, 5 años después lo vemos apoyando con pasión a los estudiantes (sobran comentarios). No olvidemos de hecho que Michelle Bachelet pudo utilizar su alta aprobación en favor de los chilenos y ahorrarnos esta crisis modificando el sistema educativo chileno, sin embargo prefirió profundizar el modelo y parcharlo para que siguiese viviendo. También hemos visto a Francisco Vidal en distintos lugares mencionar el como "el modelo político, económico- social en Chile se agotó" (*3)  ¡Ojo! Se agotó hoy. Con Sebastián Piñera en el gobierno, no cuando ellos gobernaban, sino que precisamente hoy. ¿Qué hipócritas , no?

Lagos (padre e hijo), Tohá, Bitar, Vidal ... y así, la lista de arrepentidos que en realidad no se han arrepentido de nada suma y sigue. Hoy los vemos fuera del gobierno, aparentemente más críticos del modelo. Hablando de renovar la coalición. ¡Pero no nos engañemos! Siguen siendo exactamente los mismos, quienes solamente cuentan los días para retomar el poder en 2014 de la mano del regreso triunfante de la muda de Bachelet . Pero ellos siguen siendo los mismos. Lo que ha cambiado es el contexto, al cual ellos intentan acomodarse una vez más para sobrevivir, tal como lo hicieron en 1990. La diferencia la marcamos  nosotros, que también somos parte de aquel contexto. Nos mintieron 20 años atrás e intentarán repetir el numerito, pero yo no me la vuelvo a tragar ... ¿y tú? 


(*1) Sergio Bitar justificándose :  http://www.youtube.com/watch?v=q-3MaNKVAV4

(*2) Ricardo Lagos Weber criticando y quitándole el piso a movilizaciones estudiantiles: http://www.emol.com/noticias/nacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=233200

(*3) Francisco Vidal y su singular visión del modelo político actual:


jueves, 11 de agosto de 2011

Segundo tiempo de Piñera

¡Otra oportunidad, otra oportunidad... !


Con un 26% de aprobación el gobierno de Sebastián Piñera asume que debe renunciar a sus convicciones con tal de mantener el rating alto. No entiende que la crisis que vivimos incluso se encuentra por sobre su persona. Es una crisis de Estado que requiere cirugía mayor.


Por Esteban Martínez Covarrubias


Siempre me ha llamado la atención la encuestitis aguditis que sufre la política chilena. Como cuando Ricardo Lagos presentaba índices de aprobación que rondaban el 70% ¿Lo recuerdan finalizando su período? ¡El tipo era un semidiós! ¡Intocable! Se retiró de La Moneda ovacionado y todo lo adoraba. Sin embargo, Lagos fue un irresponsable mayúsculo. No fue capaz (o derechamente no tuvo el cuero) de aprovechar ese momento de embobamiento nacional para poner sobre la mesa temas de vital importancia tales como educación, , democracia, participación ciudadana, , la discusión tributaria, matriz energética. Todos temas que hoy nos revientan en el rostro. Y eso sin mencionar siquiera lo que se venía con Transantiago: la incompetencia hecha carne. 

Con Bachelet la historia se repitió, pero esta vez fue peor aún. Como vivimos en un país aún tremendamente machista a la mami Michelle se le perdonó todo por ser dama. Entonces no solo se volvió a tropezar con la misma piedra y se le elevó a una categoría inmerecida solamente gracias a las encuestas sino que además se le dio un trato preferencial por el solo hecho de ser mujer. ¡Siendo que Michelle si que se mandó un numerito imperdonable! Ella vivió en mitad de su gobierno una "revolución pinguina", es decir, tuvo la chance perfecta de hacer historia y cambiar el rumbo en materia educativa. Estuvo en sus manos el evitar todo lo que hoy estamos viviendo. Pero tal como Lagos en su momento, no fue capaz (o no tuvo el coraje) de usar el momento a favor del país, de su gente y prefirió abanicarse con las encuestas. 

El político se debe a su público - dirán algunos, por lo que las encuestas mandan. Si estas andan bien, es señal de que el rating va subiendo y el sistema camina. ¿Y el contenido? ¿El fondo?...  ¡Que importa! Lo importante es que la rueda gire. Eso nos da el sueldo y nos da de comer. 

¡Bastante miope nuestra clase política entonces! Ya que cualquiera que conozca un poco la historia de Chile sabrá que cuando se tiene cierta oportunidad histórica esta se debe aprovechar para que no nos reviente en el futuro. La irresponsabilidad de los políticos de fines del siglo XIX generó un descontento social que comenzó a manifestarse poco a poco a comienzos del siglo XX , primero vía nacimiento de partidos políticos de izquierda, luego a través de protestas obreras masivas e históricas a lo largo del país. La injusticia y la miseria por aquellos años era evidente, pero las instituciones gubernamentales no lo comprendieron del todo hasta cuando la crisis estaba desatada frente a sus narices. Todos sabemos como culminó aquello: país completamente polarizado, lleno de odios de clase, un gobierno de Allende que ansiaba dar ese necesario paso histórico hacia la justicia social (en muchos casos con más ganas que talento, hay que decirlo), una derecha anti democrática que no estaba dispuesta a permitir el avance de la izquierda en el país y posterior golpe de Estado en 1973. 

Hoy, a casi 40 años de aquel desastre, nos encontramos con un gobierno que enfrenta baja aprobación ciudadana, protestas en las calles, descontento social y si bien la crisis no se ha desatado con el nivel de polarización que se encontraba en 1970, si me parece nuestro presente muestra similitudes el gobierno que llevase adelante Jorge Alessandri en 1960 ( historia cíclica ... ¡cuidado!). "Gobierno gerencial", "Ministerio técnico" que a mitad de período da paso a uno político dadas las necesidades del momento y fin del mandato en medio de una descarga social generalizada. En ese entonces el descontento dio paso a un gobierno de Eduardo Frei Montalva, hoy no sabremos a donde irá a disparar esto. 

Por estos días Sebastián Piñera me da un poco de pena. Víctima de los síntomas de la encuestitis aguditis asume que si estas andan mal, es señal de que debe renunciar a sus convicciones. Le han recomendado que se calle un poco (luego de tanta "piñericosa" el consejo suena cuerdo) y políticamente más que una nueva, exhibe una muy añeja forma de gobernar, situando en sus ministerios a personajes de una vieja escuela y más relacionados con la dictadura de Pinochet que con el futuro (Matthei, Chadwick, Lavín, Longueira, Allamand...¡Team 1990 a la carga!). Piñera habla en su eterna jerga pelotera y se refiere al segundo tiempo de su gobierno casi como pidiendo otra oportunidad. Y bueno, la tendrá. El hombre espera el milagro, el cual con Bachelet se dio. Ella partió muy mal pero a mitad de período arregló su naipe también sacando de la manga a la vieja escuela (Belisario, Pérez Yoma), se escondió siempre tras los dichos Francisco Vidal, dejó que Andrés Velasco tomase las decisiones relevantes en materia económica y los asuntos mejoraron. 

Ahora, independiente de si esta vez ocurre el milagro o no. Independiente si este cadáver vuelve a caminar, me parece relevante insistir en el que el problema que vivimos en Chile no tiene que ver con personajes en particular. Es una crisis de instituciones, de representatividad y participación, de sistema democrático, modelo económico y social. Es una crisis que se viene gestando desde mediados de los 80's y que nadie ha tenido los pantalones de asumir. El temor que tengo es que la historia se repita y sea nuevamente un gobierno de izquierda quien decida modificar esto de una vez por todas, el drama ahí es que la derecha que veo en Chile me sigue pareciendo tan anti democrática como la de 1970 , ellos no se han renovado ni han aprendido de sus errores, por lo que la historia puede volver a repetirse. Esperemos que no. 

jueves, 22 de octubre de 2009

Encuestas y segunda vuelta

El Mercurio y Cerc

La derecha se equivoca al atacar la candidatura de Eduardo Frei. No se detiene a pensar quizás que la única opción que tienen de llegar a La Moneda es justamente enfrentando al democratacristiano en segunda vuelta.

Dos encuestas han aparecido esta semana y ambas muestran a Marco Enriquez-Ominami pisándole los talones a Eduardo Frei y apareciendo por primera vez en esta campaña con opciones reales de acceder a segunda vuelta. Si bien a simple vista este hecho me parece poco factible podríamos darle crédito considerando que existe la posibilidad que los diversos debates realizados durante el último mes hallan modificado un tanto la intención de voto de muchos chilenos. Si, puede ser.

Sin embargo, una vez más se nos aparece la pregunta : ¿Qué tan reales serán estos datos? Creo que en Chile se hace urgente cada vez más el dar un marco regulatorio legal al "mundo de las encuestas". Para nadie es secreto (o no debería serlo al menos) la tremenda influencia que pueden ejercer los medios de comunicación sobre la opinión de los ciudadanos y para nadie tampoco es secreto que El Mercurio es el diario de campaña de la derecha desde siempre, luego yo desconfío. Mientras no exista una exigencia teórica mínima el torno a una encuesta yo siempre desconfiaré de las manos que estén detrás de esta. El problema es que ese soy yo, la mayoría no tiene idea de nada y se traga lo que le dicen.

Ahora, hablando de política propiamente tal quisiese comentar el que me parece clarísima la estrategia que la derecha ha adoptado durante este período "post-debate televisivo". Una estrategia que busca a toda costa atacar a Eduardo Frei y esperar a que se produzca el milagro, es decir, que Marco E-O pase a segunda vuelta. La derecha insiste en recalcar "lo cuesta abajo" que viene la candidatura de Frei y mantiene las criticas en torno al apoyo que diversos ministros de Michelle Bachelet apoyen la candidatura del ex presidente. La derecha prefiere enfrentar a Marco que a Eduardo Frei en segunda vuelta y está moviendo toda su maquinaria (política, económica y mediática) en función de aquello. Sin embargo yo tengo serias dudas en torno a si este camino realmente los llevará al triunfo.

Realizando un análisis a simple vista y ocupando cierta lógica me parece que si alguna opción tiene Sebastián Piñera de ganar la elección es enfrentando a Eduardo Frei en segunda vuelta y no a Marco Enriquez-Ominami. ¿Porqué digo lo que digo? ¡Pensemos!

Escenario 1: Escenario Piñera 46% y enfrenta a Frei en segunda vuelta

¿Cuánto necesitaría Piñera para ganar? Aproximadamente un 4% (situación similar a la ocurrida en 2000 y en 2005, es constante que la derecha necesite un 4 a 5% en segunda vuelta para lograr ganar). De Jorge Arrate no va a recibir ningún voto claro está ¿De donde podría obtenerlo? Pues de la candidatura de Marco E-O. ¿Es factible este hecho? SI, PODRÍA SER.

Marco E-O ha sido la sorpresa de esta candidatura justamente por romper los moldes tradicionales de nuestras elecciones. Su público votante en general se mueve entre personas jovenes (20 a 45 años mayoritariamente), educadas , de mirada progresista, pero por sobretodo son personas alejadas de lógicas partidarias. Gente muy decepcionada de la Concertación que por algo no están con Frei pese a la posibilidad de que la elección la gane la derecha en primera vuelta. Puede darse que el rechazo hacia la figura de Eduardo Frei (y lo que el representa) sea tan grande que cierto porcentaje de la votación de Marco E-O se traspase a Sebastián Piñera en segunda vuelta. Existe esa posibilidad y con que un cuarto de los votantes de Marco E-O crucen su voto basta para que la derecha triunfe.

Escenario 2: Escenario Piñera 46% y enfrenta a Marco E-O en segunda vuelta

El comando de Sebastián Piñera siento que prefiere esta opción basado en dos puntos: la posibilidad de que el voto de "centro" de Eduardo Frei prefiera votar por la derecha que entregar su voto a un "izquierdista" como Marco E-O y el que la gente prefiera en segunda vuelta a Piñera antes que a Marco por la inexperiencia y juventud de este último.

Sin embargo donde creo se equivoca el comando Piñera (una vez más) es en no observar que quienes votan por Eduardo Frei en primera vuelta son personas ligadas a la Concertación. Personas que pese a todo los errores que como coalisión han cometido la siguen apoyando y que tienen un rechazo enorme por la derecha. En otras palabras: cualquier cosa para ellos es preferible a que gobierne la derecha. No nos olvidemos que el público votante de Eduardo Frei y de la Concertación en general es un votante conservador y temeroso. Marco E-O no es un izquierdista típico. No es un Jorge Arrate ni un Tomás Hirsch. No representa ideas cambios estructurales profundos en el modelo económico de mercado imperante en el país, sino más bien insiste en representar el "continuismo" de Bachelet y realizar algunas reformas al sistema político.

¿Qué creen ustedes que es más factible? ¿Que Marco E-O entregue su apoyo incondicional a Eduardo Frei en segunda vuelta contradiciendo todo su discurso o que sea el comando de Frei el que apoye a Marco E-O con tal de que no triunfe la derecha? Yo al menos no tengo dudas de que si Marco E-O pasa a segunda vuelta el apoyo de la gente de Frei a su campaña será unanime en segunda vuelta.

El tiempo dirá.

¡Opinen!
Saludos.

Esteban