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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Voto voluntario I

Chile: La democracia de unos pocos (1ra parte)

Parte importante de las nuevas generaciones no se interesan por la política pese a que esta afecta directamente sus vidas. Y si bien hay muchas razones que explican este fenómeno soy un convencido de que el principal motivo por el que los jóvenes no muestran interés por la política guarda relación con la ignorancia generalizada en la que viven.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Hay realidades que derriban teorías. Y si bien en los libros el voto representa un acto cívico que debería encontrarse incorporado en el sentir de todos los chilenos, los hechos nos demuestran elección tras elección de que esto no es así. De hecho muy por el contrario: el padrón electoral chileno tiende a reducirse cada año. Dicho en palabras simples: envejece más rápido de lo que se renueva.

Parte importante de las nuevas generaciones no se interesan por la política pese a que esta afecta directamente sus vidas. Y si bien hay muchas razones que explican este fenómeno (una democracia muy poco participativa o el trauma generacional post dictadura, entre otras) soy un convencido de que el principal motivo por el que los jóvenes no muestran interés por la política guarda relación con la educación que reciben día tras día en sus hogares, en sus colegios y en los medios de comunicación. La suma de estas tres variables definitivamente han fomentado la escasez de debate y la ignorancia en nuestro país. Es lógico : ¿Quién opina de algo que no conoce? ¿Quién debate y discute acerca de algo que no entiende?


En Chile existe una directa relación entre la calidad educativa y la realidad socio económica de una familia. Eso ya no es secreto para nadie. De la misma manera existe relación entre la participación en política y la educación que reciben nuestros jóvenes. Mientras en las comunas de mayores ingresos la participación de los jóvenes en política se produce con relativa normalidad, en las de clase media o baja esta es casi nula. Al paso que vamos ¿Qué ocurrirá en los sectores de bajos ingresos dentro de 10 a 15 años? El porcentaje de gente que participará en política en los sectores medios y bajos será prácticamente insignificante. Las decisiones que recaen sobre la ciudadanía lentamente se comienzan a tomar donde se encuentra el dinero y el poder, por ende los mejores colegios y el acceso a las mejores universidades del país. Es el círculo de la desigualdad chilena.

Me queda la sensación de que Chile en materia democrática, en lugar de avanzar, retrocede en el tiempo y comienza poco a poco a rememorar la llamada "era Portaliana" desarrollada durante gran parte del Siglo XIX, época que se caracterizó por una participación política elitista en donde sólo poseían derecho a voto los hombres pertenecientes al sector "empresarial" del país.

En medio de este escenario es que se comienza a discutir la idea de establecer en el país la inscripción automática en los registros electorales y el voto voluntario. Quienes apoyan esta medida han esgrimido básicamente dos razones: el aumentar la participación juvenil en las votaciones y por otro lado mejorar la calidad democrática del país. ¿Se cumplirán ambos objetivos gracias a la iniciativa? Es lo que pretendo discutir en mi siguiente reseña. En la presente sólo me gustaría dejar instalada una idea, esta es que previo a todo existe un importante problema relacionado con la calidad educativa del país y con la pobreza de nuestros medios comunicacionales. Mientras estas dos variables no mejores considerablemente viviremos en un Chile dividido en dos: un sector educado y con directa participación en las direcciones que adopta el país y otro ignorante, destinado a recorrer toda su vida un camino diseñado por otros.

C O N T I N U A R Á...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Educación II : Desde arriba todo mal

La tercera MIENTE (o al menos manipula datos con intereses políticos)

Tanto la Alianza por Chile como la Concertación insisten en tratar de convencer al país de que el problema de la educación se encuentra focalizado en los liceos Municipales. Los medios de comunicación, como siempre, se suman a la gran mentira. Los hechos, sin embargo, hablan de otra realidad. Una que nadie hoy en día está dispuesta a enfrentar.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Lo primero: el contexto. A fines del gobierno de Michelle Bachelet (año 2008 para ser más exacto) el congreso aprobó la llamada "Ley de subvención preferencial" (*1). Esta ley establecía, como su título indica, un aumento en la subvención de los alumnos pertenecientes a los llamados "sectores más vulnerables del país". Este aumento consistía en casi un 50% de su valor. Hablando claro esto significaba que los colegios que tuviesen alumnos con familias de bajos ingresos pasarían a recibir aproximadamente 18 mil pesos más por niño (de 30 mil a 50 mil más o menos sería el avance). La medida venía además con una exigencia para aquellos colegios que contasen con el beneficio y esta era que en un período de 4 años debían mostrar un alza importante en sus puntajes Simce (33 puntos en Lenguaje y 41 en Matemática).

Imposible no comentar lo limitada que me parece la famosa ley. Es mejor que nada claro está
(50 es más que 30), sin embargo, esperar que una medida de este tipo solucione el problema de la educación chilena es de una ingenuidad gigante. Primero porque el dinero es insuficiente (50 mil pesos por alumno no da para exigir ningún tipo de resultado, menos en sectores de extrema pobreza) y segundo porque el problema de la educación en Chile no está focalizado en los llamados "sectores vulnerables" sino que se trata de malos resultados generalizados a nivel nacional. Basta revisar los resultados de Simce y PSU para observar que los sectores de clase media, que acceden a colegios Particulares Subvencionados en su mayoría, obtienen resultados tan malos como los que acceden a colegios gratuitos Municipales.

Y bien, resulta que La Tercera el día de hoy titula en su página 24 que "Colegios municipales han cumplido el 18% de la meta de mejorar el Simce" (*2). Se lanza luego una nota que explica como los liceos Municipales han cumplido solamente con una mínima parte de las metas académicas que se le trazaron durante el gobierno de Michele Bachelet (aumentaron hasta este año sólo 6 puntos en Lenguaje y 5 en Matemática, o sea...¡nada!). La nota además cita a "expertos" que defienden la ley y afirman que el avance es significativo, solo que el tiempo que se les dio a los liceos para mejorar fue muy corto. Con respecto a todo esto tengo dos comentarios que realizar, ambos demuestran que los medios comunicacionales le son absolutamente funcionales a las políticas de mercado que rigen al sistema educativo chileno en la actualidad.

Lo primero es reflexionar el torno al título que La Tercera publica. "Colegios municipales han cumplido el 18% de la meta de mejorar el Simce". O sea, el problema de la educación se encuentra, según la linea editorial de La Tercera, en los colegios gratuitos que dependen del Estado. Lo que ellos apenas mencionan en la nota (dedican sólo 3 lineas al respecto) es el hecho de que los Colegios Particulares Subvencionados (es decir, aquellos que cobran mensualidades que superan los 25 mil pesos por alumno) tampoco han cumplido las famosas metas exigidas por el ministerio (ellos han aumentado 7 y 6 puntos respectivamente en el Simce). Es decir, y vuelvo a insistir pues me parece que ahí se encuentra la tuerca precisa que está trancando este engranaje, el problema no se encuentra en los Liceos Municipales, sino más bien, es el sistema educacional completo el que no funciona. Es el modelo de mercado el que se estableció a mediados de los años 80 y que fue profundizado por los gobiernos de la Concertación el que está absolutamente fracasado.

El segundo aspecto que La Tercera omite mencionar es lo completamente ineficiente que resulta la medida adoptada por el gobierno de Michelle Bachelet y respaldada por la actual administración de Sebastián Piñera. El que, pese al aumento de la subvención por alumno, los colegios se encuentren tan lejos de las metas solicitadas por el ministerio debería movernos a reflexionar en torno a la efectividad de la ley. Sin embargo, es evidente que dicha discusión no es prioritaria hoy en día.

Si mantenemos como país la política de aspirinas en educación difícilmente obtendremos resultados diferentes a los que se vienen dando desde hace más de 10 años. Es necesario terminar (si, terminar) con el modelo de mercado que reúne dentro de un mismo establecimiento a niños provenientes de realidades socio económicas similares (colegios gratuitos para pobres, colegios de 20 mil pesos para pobres con ambos padres trabajadores, colegios de 50 mil pesos para clase media profesional, etc ). Debemos proponer otro sistema educativo, uno que permita el cruce social entre familias y así dispersar las carencias para poder focalizar el trabajo y no encerrar 40 necesidades similares dentro de una misma sala de clases. Además es necesario de manera urgente aumentar la subvención por alumno de manera importante. Eso sólo para recién comenzar a soñar con otro país, otro Chile, uno más justo, uno más digno.

(*1) Ley se subvención preferencial: Lo que hay que saber

sábado, 28 de agosto de 2010

Pobreza de los medios en Chile

¿El huevo o la gallina?

El lamentable accidente vivido por 33 mineros en el norte del país viene a desnudar la calidad de nuestros medios. Sin embargo ¿De quién es la culpa? ¿Es el público el poco exigente o es que a los medios les viene bien la mediocridad de su audiencia por lo tanto no mueven un dedo por disminuirla?

Por Esteban Martínez Covarrubias

Imposible el no detenerme a comentar la noticia del último mes: el accidente que dejó atrapados bajo tierra a 33 mineros en el norte de nuestro país. Sin embargo no es mi intención adentrarme en detalles técnicos relacionados con el incidente ni tampoco en la reacción del gobierno y el mundo político frente al tema. Mi mirada esta vez estará relacionada con el funcionamiento de los "diversos" medios de comunicación luego de ocurridos los lamentables hechos. Me parece que situaciones como esta dejan al desnudo la pobreza, mediocridad y cobardía de nuestros medios, quienes lejos de informar y educar a nuestra gente (si, dije bien: educar) lo único que logran es perpetuar la ignorancia y nula capacidad de análisis de gran parte de los chilenos.

Si bien estamos acostumbrados a que los medios comunicacionales en Chile jueguen con el morbo y armen una teleserie de cuanto accidente ocurre, nunca terminan de sorprender (y agotar) algunas características comunes que muestran tanto canales de televisión abierta como periódicos. En primer lugar llama la atención (o quizás no tanto) la poca originalidad: todos los canales expresan lo mismo utilizando fórmulas idénticas. Abundan los despachos en directo a manos del periodista estrella de la estación, que expresa en más de quince minutos lo que se podría decir fácilmente en tres o cuatro, matinales que entrevistan a familiares relacionados con la tragedia y entretienen de esta manera la pequeñita mente de la dueña de casa chilena, mientras que al mismo tiempo se produce el clásico ensalzamiento al borde del ridículo del nacionalismo (patriotismo barato en este caso) o las particulares creencias de las personas.

Si algo debería motivar la tragedia de estos 33 mineros no es precisamente el orgullo por la patria, sino más bien todo lo contrario: una profunda verguenza y preocupación por las pésimas condiciones laborales que hasta el día de hoy se ponen en práctica en nuestro país. Y no hablo exclusivamente del mundo de la minería, me refiero también a pescadores, temporeras y diversos trabajos "sucios" que continúan llevándose adelante en deficientes condiciones día tras día en Chile. Asunto que, por supuesto, los medios nacionales no informan.

Estos, en lugar de mantener distancia con el show, se suman y lo promueven casi religiosamente. Limitan su labor al manoseo del dolor de familias y seres humanos mientras les sea útil. La situación pasa a ser grave cuando nos enteramos acerca de la cantidad de televisión que ven las familias chilenas diariamente. Luego la pregunta es inevitable ... ¿Es qué los medios son mediocres porque la audiencia no es exigente o es que el público es resultado de la pobreza comunicacional a la que es sometido día tras día?


Molesta profundamente, en segundo lugar, la bajísima capacidad de análisis que proponen nuestros medios dirigidos por profesionales que, se supone, fueron formados precisamente para aquello. ¿O es que ahora la labor del periodista debe limitarse a leer noticias o narrar sucesos? ¿Donde está la reflexión a fondo de los hechos?¿Donde se quedó la mirada a largo plazo, la mirada a distancia frente a una situación que se presta para ser abordada desde diversas aristas? No. De seriedad nada. Todo es amarillismo y un show digno de programa del tipo "reality". La visión es siempre idéntica: poner a la misma altura este tipo de accidentes con un partido de fútbol de la selección chilena (eran de esperar las reacciones idénticas por parte de la gente, es decir, celebraciones en la Plaza Italia en Santiago).

Me parece que se hace evidente el hecho de que existe un debate pendiente dentro de nuestra sociedad. El que se refiere a enfrentar y discutir el ineludible rol educador que deben poseer los medios comunicacionales en una sociedad. Mientras ningún gobierno o sector político esté dispuesto a ensuciarse las manos en el tema, mientras nadie esté dispuesto a enfrentar los monopolios que rigen las lineas editoriales de los diarios, canales de televisión abierta o radios, estaremos sumergidos en la misma pobreza ciudadana que hoy nos rodea.