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miércoles, 22 de mayo de 2019

Ha llegado carta...


¿Para quién? Para mi.
¿Qué dice? Que los chilenos no somos todos iguales ...

Una semana atrás aproximadamente recibí un correo del Ministerio de Educación con una carta firmada por la Ministra Marcela Cubillos en donde se hablaba de un proyecto (inicialmente rechazado por la oposición) titulado "admisión justa". En esta carta se nos explica a los lectores que este gobierno considera injusta la metodología de admisión escolar creada por el anterior gobierno de Michelle Bachelet, la cual (yendo al grano) indica principalmente lo siguiente:

- Se entrega prioridad para mantenerse en un colegio a los estudiantes actualmente matriculados ahí. Incluyendo estudiantes repitentes (es decir, el modelo no habla de expulsar a estudiantes que repitan año sino que insta al establecimiento a hacerse cargo de dichos casos).
- El sistema asegura al menos dos cupos por aula para estudiantes con necesidades educativas especiales permanentes. 
- Para quienes postulen a un colegio se establecen las siguientes prioridades: postulantes con hermanos ya matriculados en el establecimiento posee primera prioridad, postulantes en situación de vulnerabilidad una segunda y tercera prioridad tendrán postulantes que sean hijos de funcionarios de la escuela.
- Finalmente aquellos postulantes a colegios que no se encuentren entre dichas prioridades antes mencionadas son asignados con un número y aleatoriamente distribuidos entre colegios a los que hayan postulado. 

Este último punto parece incomodar al actual gobierno y a la ministra Cubillos, quien manifiesta en su carta el que deberían los antecedentes académicos ser variable a considerar a la hora de postular a una escuela. Es decir, el que los colegios puedan realizar una prueba de Lenguaje y Matemática a sus estudiantes y seleccionar (esa palabrita que tanto le encanta a la derecha) que niños pueden entrar al colegio y quienes no, que estudiantes ayudarán a subir el primedio SIMCE (o PSU) y cuales no. Que estudiantes sirven... y cuales no. 

Esta situación se condice con la reciente noticia de la intención del gobierno de avisar/advertir a padres y madres respecto a que colegios poseen buenos índices académicos y cuales no. Es decir, una insistencia en la política de concentrar a los "buenos con los buenos y los malos con los malos". Una insistencia en la política segregadora que tanto daño le causó a este país durante treinta años pero que este gobierno insiste en querer perpetuar.

lunes, 18 de enero de 2016

Gratuidad En La Educación Superior


Ruido ha generado la reforma al financiamiento de la Educación Superior, es decir, la famosa gratuidad. Hay quienes se han declarado disconformes (y no son pocos) alegando discriminación. Principalmente quienes consideran injusto el que dicho financiamiento abarque solo a estudiantes que cumplan con determinados requisitos, básicamente: pertenecer al quinto decil más vulnerable (es decir, hasta 154 mil pesos per capita) y ser estudiante de alguna de las treinta que el gobierno ha establecido que cumplen con los estándares solicitados. 

Frente a esto, algunas reflexiones:

Primero, lo obvio: no hay dinero para todos y por algo hay que comenzar. Y si bien 154 mil pesos per capita no es una cifra demasiado alta (hablamos de 770 mil pesos de ingreso en una familia de cinco, por ejemplo), si es una cantidad importante considerando que el 50% del país se encuentra bajo dicha linea. 

Segundo, bien sabemos que en lo práctico no todos aquellos que se encuentren en dicho 50% recibirán el beneficio, ya que en Chile se da que los más pobres no estudian en las Universidades del Consejo de Rectores, sino que en privadas o institutos. Sin embargo, muchas de estas instituciones vienen siendo desde hace veinte años un completo negocio, impartiendo carreras sin campo laboral, vendiendo títulos a "profesionales" de cuestionable calidad y funcionando sin condiciones mínimas. En resumen, instituciones que existen únicamente por intereses económicos y no educativos. Pues bien, sería una irresponsabilidad imperdonable (además de un despilfarro enorme de dinero) el que el Estado chileno financiase o subvencionase de alguna manera dichos negocios. 

Además, no deja de ser un interesante incentivo para los estudiantes secundarios pertenecientes al sector más vulnerable del país el esforzarse para así ingresar a una Universidad que imparta un mínimo estándar de calidad. 

Más vale tarde que nunca, y si durante treinta años el Estado se despreocupó por completo respecto a la calidad de la educación en Chile, ya era hora de colocar el cascabel al gato. Primero abordando el negocio de los Colegios Particulares Subvencionados y ahora marcando, mediante la gratuidad, una linea entre las instituciones que están por ser un aporte al sistema, y cuales existen únicamente por la posibilidad de hacer negocio. En ese sentido, pese a la parcialidad de la reforma, me declaro satisfecho. Como primer y necesario paso, la medida es un avance.

sábado, 25 de julio de 2015

Segundo Tiempo


Nobleza obliga: no voté por Michelle Bachelet, ni en 2005 ni en 2014. Ni en primera ni segunda vuelta. No le creía, su pasado la desaprobaba frente a mis ojos, sin embargo, me declaro satisfecho (hasta ahora) con este, su segundo mandato. 

Por Esteban Martínez Covarrubias

Lo dicho, no voté por ella, simplemente no la creía capaz de enfrentarse a los poderosos de este país. No había sido capaz en 2005, menos lo sería ahora - era mi pensamiento en tiempos de elecciones. Pero los hechos han hablado y siendo bien concretos: el ver a los poderes fácticos actuar, sacando todo su arsenal mediático e incluso deteniendo el crecimiento del país de manera sostenida nos habla de que claramente las reformas de Michelle Bachelet tocaron las teclas precisas. Lo cual me parece digno de destacar: por primera vez desde el regreso a la democracia un gobierno se ha atrevido a cambiar las reglas que hasta ahora favorecían sólo a unos pocos. 

Pero no podía ser de otra manera. Ellos, la derecha económica y política, no quería cambios. El Chile de los últimos treinta años les acomodaba como anillo al dedo. Un país segregado, injusto y desigual, un país con servicios básicos penosos, con educación, salud y pensiones decentes únicamente para quien puede pagar por aquello. Un país con una abrumadora concentración económica y monopolios en prácticamente todos los sectores de inversión del país. Es lógico entonces que frente a una Reforma Tributaria que buscase imponer algunos márgenes mínimos, el empresariado reaccionase amenazando con un frenazo en la economía. Y bueno, a la luz de los hechos queda claro el que cumplieron su palabra.

Tampoco les gustó la Reforma Educacional. ¿Cómo les iba a gustar el que se buscase controlar el negociado que cientos de sostenedores han sostenido durante tres décadas mediante sus cadenas de colegios con subvención estatal? ¿O que la gratuidad en la educación superior no llegase a las universidades con fines de lucro? Evidentemente la derecha política y económica se opondría, con apoyo incluso de algunos sectores de la Democracia Cristiana. Y de la Reforma Laboral ni hablar. Entregarle poder de negociación real a los trabajadores del país resulta un espanto para un sector que ha sostenido el sartén por el mango desde hace demasiado tiempo. 

Durante treinta años ellos han mandado en Chile, imponiendo sus reglas a antojo y encontrando en el Congreso todo el apoyo posible. Los resultados, sin embargo, no han sido positivos para la mayoría del país. Chile no es un país de miserias pero si es una nación que se ha acostumbrado a entender derechos básicos como un privilegio de sólo algunos y aquello debe acabar. La realidad habla de todos modos de un país que en este momento encuentra detenida la inversión y económicamente está inmovilizado a la espera básicamente de lo que ocurra con la Reforma Laboral. El gobierno de Michelle Bachelet presionó las teclas precisas pero el perro no tardó en ladrar y amenazar al amo. ¿Cederá el gobierno? Todo parece indicar que en materia laboral no se podrá conseguir todo lo que en un inicio se había soñado y también habrá que ver si en educación se sostiene con firmeza lo propuesto hasta ahora. 

miércoles, 3 de junio de 2015

Carrera Docente

Lo expresé tiempo atrás en otra columna pero dadas las nuevas manifestaciones llevadas adelante por el Colegio de Profesores, liderados por Jaime Gajardo, debo repetir el concepto: sigo sin entenderlos. 

Hablemos en claro, mencionemos sin entrar en demasiado detalle la propuesta que este gobierno está intentando impulsar en relación a la carrera docente:

- Actualmente los profesores en el sector público no alcanzan a ganar 700 mil pesos brutos por un contrato de 44 horas semanales. El ministerio propone elevar a 950 mil esta cifra y a 800 mil por 37 horas de trabajo (24 en la sala de clases, 13 horas no lectivas). Hablando en claro, un profesor por jornada completa pasaría a ganar desde 550 mil pesos a 800 mil pesos líquidos. ¿Digno, no?

- El gobierno propone cinco tramos para los profesores: inicial, temprano, avanzado, superior y experto (los primeros tres tramos obligatorios, los otros dos voluntarios), en donde el paso por cada categoría provocaría un alza importante en sus remuneraciones. Este "ascenso" podría darse cada cuatro años pero para esto un profesor debería acreditarse, es decir, someterse a una evaluación

- En relación a los docentes recién egresados, estos no ejercerían la profesión de inmediato sino que realizarían un año de labor en acompañamiento de un docente de mayor experiencia. 

- En cuanto a la formación de profesores: la prueba INICIA se tomaría a mitad de la carrera de pedagogía y esta no sería inhabilitante (es decir, un mal resultado no le impediría a un estudiante terminar su carrera), también se establecería una exigencia mínima de 500 puntos en la PSU para estudiar la carrera de pedagogía (la idea sería llegar a 2020 con una exigencia de 550 puntos PSU y el encontrarse dentro del 30% superior en materia de ranking de notas) y finalmente las Escuelas de Pedagogía deberían estar a futuro todas acreditadas, aquellas que no lo estén no podrían impartir la carrera. 

Entonces, siendo francos: ¿Son negativas estas medidas? ¿Alguien podría decir que dañan el sistema educativo actual? ¿O más bien apuntan a mejorar notablemente las condiciones laborales de los profesores pero asegurando al mismo tiempos estándares mínimos de calidad? 

Sin embargo, qué es lo que propone el Colegio de Profesores (o porqué se oponen a este proyecto en las calles): ellos desean que las alzas de sueldo o tramos sean automáticas a través del tiempo, es decir, que cada dos o cuatro años un docente vea su remuneración aumentada pero sin una evaluación de por medio. Jaime Gajardo ha dicho que los profesores egresados ya han sido evaluados y que es poco menos una falta de respeto el desconfiar tan seguido (cada cuatro años) de sus conocimientos 

¿Es sensato pedir algo así? ¿En qué profesión asciendes de cargo sin algún tipo de evaluación? El que no quiere ver que no vea, pero para mi está claro: se siguen equivocando los profesores. 

domingo, 7 de diciembre de 2014

Profesores: en Paro.

Las malas condiciones laborales docentes son innegables. Desde hace más de veinte años incluso. Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con el paro de profesores que actualmente se está desarrollando en distintos lugares del país.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Por todos son conocidas las precarias condiciones sobre las cuales se desarrolla la docencia hoy en Chile: bajas remuneraciones en relación a otros profesionales, demasiadas horas en aula versus muy pocas para planificar o analizar el trabajo, alto número de alumnos por sala de clases o dificultades prácticas para realizar cursos de perfeccionamiento. Si a eso agregamos que la carrera de pedagogía se encuentra completamente devaluada en el mercado y que muchas universidades imparten la carrera sin siquiera solicitar un puntaje PSU de corte para el ingreso de sus alumnos, que decir, el panorama es completamente desalentador. Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con el paro de profesores que actualmente se está desarrollando en distintos lugares del país. ¿La razón? Me parece un paro político, miope en sus objetivos incluso.

El drama laboral que viven los profesores existe desde hace al menos veinte años (y más), y me parece curioso que precisamente ahora, cuando el actual gobierno está intentando llevar adelante una profunda reforma educacional que ataca las bases del modelo educativo, los profesores recuerden su situación y decidan parar.

Extraña más aún considerando que la reforma tangencialmente debería mejorar las condiciones laborales de los profesores. Me explico. Hablemos de los colegios subvencionados, que además son amplia mayoría en Chile. ¿Qué pretende el gobierno con su reforma? Basicamente que los colegios se vuelvan entidades sin fines de lucro y terminar con el copago, para que así el Estado pueda regular de manera más clara el uso de los dineros por parte de los sostenedores. En otras palabras, se pretende que los dineros recibidos por los colegios sean utilizados en labores educativas y no vayan a parar al bolsillo de los dueños. Es decir, si se cumpliesen los objetivos de la reforma, los profesores deberían ver mejorías, ya sea en materia de sueldos o condiciones laborales. 

¿Por qué parar ahora entonces? ¿ Qué las peticiones inmediatas no están en la agenda de la reforma? No han estado en veinte años y los profesores no han parado, de hecho, las movilizaciones de años anteriores siempre nacieron de los secundarios. Insisto, las razones parecen ser ideológicas más que genuina preocupación por la educación y, curiosamente, las molestias de los profesores coinciden con las de sus jefes. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Gratuidad / Calidad


Consciente soy de que nada puede cambiar de la noche a la mañana, sin embargo, me preocupa la tendencia que muestra este gobierno en materia de educación, enfocada principalmente hacia la gratuidad y no hacia la calidad.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Si durante veinte años la Concertación se limitó a ampliar la cobertura en materia educativa, fomentando la creación de colegios, universidades e institutos (mediante inversión privada básicamente) hoy los vemos concentrados bajo el slogan del "fin al lucro". Han impulsado con fuerza la reforma tributaria, lo cual parece sensato ya que ningún cambio relevante en educación será posible sin una modificación importante en materia de impuestos y evasiones, sin embargo preocupa el escuchar a Nicolás Eyzaguirre poniendo énfasis en la creación del "interventor de universidades" (*) , el fin del copago en educación secundaria (**) y la gratuidad en educación superior. 

Preocupa no porque sean medidas negativas si más bien porque no enfocan el problema correctamente. El problema de la educación en Chile tiene que ver con la calidad y el gobierno ha establecido como principio que "eliminando el lucro se mejora la calidad". Perfecto, pero no veo a la reforma enfocada en el fin del lucro sino más bien centrándose en la gratuidad, que no es lo mismo. 

Me explico. Pensemos en un colegio particular subvencionado que hoy cobra un copago entre 20 y 40 mil pesos. Con reforma, se termina el copago y ese colegio ahora es gratuito para las personas ya que será el Estado quien pagará tal cifra. ¿Se termina el lucro en ese colegio? ¿Tiene algún impedimento el sostenedor de ese colegio para seguir lucrando? ¿Se potencia con esta medida la educación pública o de hecho, se le agrega una competencia aún mayor? Y lo más importante de todo, ¿Mejora en algo la calidad de este colegio cuando paga el Estado en lugar de los padres? 

En materia de educación superior el gobierno de Michelle Bachelet ha comunicado la intención de establecer gratuidad en educación superior (universidades pertenecientes al consejo de rectores) al 70% más "vulnerable" y dejar amarrado el asunto para lograr un 100% de gratuidad en 2018. Una serie de personajes de derecha tales como Mariana Aylwin, Joaquín Lavín, Harald Beyer más otros que tradicionalmente han pertenecido al mundo de la Concertación como Eugenio Tironi o Luis Riveros, entre muchos más, han recientemente firmado una carta (***) en donde solicitan al gobierno detener la gratuidad en el 70%, estableciendo cuestionamientos legítimos al respecto. Nuevamente, ¿es la gratuidad de las universidades un tema primordial dentro de la crisis educativa chilena? ¿en qué mejora la calidad de las universidades con estas medidas? Y lo mencionado hasta el cansancio, si a las universidades tradicionales ingresan, en su mayoría, jóvenes provenientes de familias de más altos ingresos del país... ¿cuál es el sentido práctico de financiar su educación? 
  
En algo estamos de acuerdo con el gobierno, y es que la situación educativa chilena actual no puede seguir así, sin embargo, me parece que en el afán de darle en el gusto a las movilizaciones estudiantiles de los recientes años el gobierno ha equivocado las prioridades, centrando el discurso y las medidas en la gratuidad por sobre la calidad. ¿Qué pasa con la formación docente? ¿Con las universidades que regalan títulos a sus profesores egresados? ¿Qué pasa con la calidad de la labor docente, número de alumnos por sala, subvención por alumno, el sueldo de los profesores? ¿Qué pasa con los colegios municipales? Preguntas legítimas, necesarias y prioritarias que la reforma que pretende impulsar el gobierno no aborda.



(*) http://revoluciontrespuntocero.cl/nicolas-eyzaguirre-aclara-rol-del-interventor-de-universidades/

(**) http://www.lanacion.cl/noticias/pais/educacion/eyzaguirre-proyectos-del-fin-al-lucro-copago-y-seleccion-se-enviaran-antes-del-21-de-mayo/2014-03-26/083745.html

(***) http://www.elmostrador.cl/pais/2014/09/06/partido-del-orden-goza-de-buena-salud-ex-ministros-de-la-concertacion-y-la-derecha-firman-carta-oponiendose-a-la-gratuidad-universal-universitaria/

domingo, 16 de febrero de 2014

El Caso Peirano

Tanto ruido generó el caso de la designación de la (tristemente célebre) Claudia Peirano en la Subsecretaría de Educación que la mujer debió dar un paso al costado sin haber asumido siquiera. Frente a este hecho y pasadas ya un par de semanas quisiese realizar una breves reflexiones:

Bien por Camila Vallejo.  Habemos muchos que hemos criticado de manera abierta la actual posición política del Partido Comunista pero con la misma fuerza se debe destacar cuando se realizan actos dignos como el realizado por la ahora diputada. Ella fue la primera en alzar la voz con fuerza frente a la designación de Claudia Peirano siendo que podría haber callado para no causar así un problema al actual gobierno, del cual forma parte. Los demás se sumaron (¿no les quedó otra?) pero ella fue la primera y aquello hay que reconocerlo. 

Mal por Michelle Bachelet y su Nueva Mayoría (¿nueva?). Todos sabemos que son los partidos quienes proponen los cargos públicos, sin embargo, estos deberían pasar por una aprobación definitiva de la Presidente de la República. Eso al menos me dicta el sentido común. Y si Claudia Peirano fue designada Subsecretaria de Educación solo caben dos consideraciones: Michelle no cuestiona las decisiones de los partidos o Michelle está de acuerdo con las prácticas realizadas por Claudia Peirano en materia educacional. Ambas situaciones hablan muy mal de la actual presidenta, quien además tras los cuestionamientos salió a respaldar la designación de Peirano. O sea, mal por todos lados.

La famosa carta. El miércoles 23 de noviembre de 2011, Claudia Peirano decidió firmar una carta (junto a una decena de personajes de la talla de Mariana Aylwin, José Joaquín Brunner, Patricia Matte, Mónica Jimenez o Harald Beyer ) titulada "Prioridades en la Educación" (*). En esta se expresa que la gratuidad de la Educación Superior no debe ser prioritaria para el país y que el principal objetivo del Estado hoy debería ser destinar mayores recursos a la Educación Secundaria ya que ahí se encuentra la raíz del problema. Esta carta constituyó el principal motivo por el que Peirano debió renunciar y mirado objetivamente, la salida tiene sentido. En un gobierno que fue electo bajo el slogan "educación pública y gratuita" que la Subsecretaria no crea en aquello parece un sin sentido (nuevamente la convicción de Michelle Bachelet me vuelve a dejar perplejo).  Sin embargo, quisiese acá me quiero detener. Claudia Peirano salió por la carta pero la verdadera razón por la que debió salir fue su involucramiento directo con el lucro en la Educación Secundaria y además, por su nulo pronunciamiento frente a esto. 

Durante el pasado gobierno de Michelle Bachelet se dictó una ley que permitía la creación de Agencias de Asistencia Técnica (ATE), es decir, organismos que prestaban apoyo a colegios vulnerables con el fin de que estos mejorasen sus prácticas. Pues bien, una vez fuera del gobierno Claudia Peirano creó una de esas agencias (primer "detalle" poco ético en su actuar) y prestó asesorías a diversos colegios, entre ellos a tres cuyo dueño era su ex marido Walter Oliva (segundo acto sin ético). Llenándose de dinero gracias a este negocio (digamos las cosas como son) es que Claudia Peirano firma la mencionada carta, pidiendo que se le entreguen mayores fondos a los colegios. Es decir, etica nivel -100 . Una mujer que tiene negocios involucrados con colegios y se ha enriquecido gracias a esto pide que se entregue más dinero a los colegios. ¿Debemos pensar bien y creer que pide mayores fondos por el bien de los niños o debemos ser suspicaces y creer que pide aquello por que tiene intereses involucrados? 

En La Segunda me encontré hace poco con una columna escrita por Mariana Aylwin, quien cataloga de "fundamentalistas" las críticas hacia Claudia Peirano (**). Por supuesto que Mariana Aylwin defiende a su camarada y omite la absoluta falta de ética que desprende el actuar de su amiga. Y es que a toda esta gente de la Concertación se le corrieron los márgenes durante estos últimos 25 años y los vemos hoy empantanados en el negocio, cayendo en las mismas prácticas realizadas por la derecha durante los años finales de la dictadura. Quien te viera y quien te ve ... 


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Cuesta creerles...

Por un asunto de dignidad: yo no voto Concertación.

Cuesta creerles el "ahora si que si" y frente a la duda, prefiero abstenerme. Es un asunto de dignidad. Se han cambiado el nombre, hoy se hacen llamar "Nueva mayoría", sin embargo, siguen siendo los mismos (más el Partido Comunista) quienes frente a la contingencia, viendo que la cuestión social está de moda y dado que existe voto voluntario (lo cual permitirá el ingreso de muchos jóvenes al sistema) han acomodado su discurso. Pero siguen siendo los mismos, piensan y razonan igual por lo que no veo razón por la que hoy deberían actuar diferente.

En educación, hablan de fortalecer el sector público (muy general aquello por cierto), sin embargo, en 2007 cuando la mismísima Michelle Bachelet tuvo la oportunidad de cambiar la historia de miles de chilenos decidió derogar la LOCE para aprobar la LGE. Es decir, maquillar el asunto para que el modelo siguiese funcionando. No tocó a los colegios particulares subvencionados, no incrementó de manera importante el financiamiento ni tampoco avanzó un centímetro en la formación docente.

En materia de pensiones Michelle Bachelet también tuvo la oportunidad de hacer historia. Enfrentada a una cruda realidad, que hablaba de miseras pensiones entregadas por el sistema de AFP, el equipo de hacienda (encabezado por el entonces ministro Andrés Velasco) generó el llamado "pilar solidario", el cual tenía por objetivo mejorar las pensiones mínimas que recibían personas que poseían lagunas en su período laboral. En aquel entonces declaraba el mismo Velasco: "la idea es que mediante este sistema, una persona que actualmente recibiría una pensión de $90.000, reciba $109.000 en 2009 y a partir de 2012 pueda recibir $138.000". Un avance, si. Pero habría que preguntarle a Andrés Velasco si el podría vivir con 138 mil pesos...

Tanto en educación como en previsión, las medidas propuestas por el gobierno de Michelle Bachelet fueron meros parches que poco o nada mejoraron la situación de los chilenos, sin embargo, la promulgación de ambas leyes se realizó entre aplausos en el congreso. Con brazos alzados al aire, tanto la derecha como la Concertación hablaron entonces de "reformas históricas" (*) y en ningún momento le oímos decir a la mandataria que estás medidas no eran de su agrado o insuficientes dada la realidad. Todo lo contrario, la auto complacencia fue generalizada.

Lo mismo había ocurrido unos cuantos años atrás, en 2005 para ser más preciso, año en que Ricardo Lagos modificaba la constitución retirando de ella los llamados "enclaves dictatoriales". Negar la importancia de aquellas reformas sería absurdo pero de ahí a creernos el que era otra constitución hay un mundo de distancia. Pero Ricardo Lagos y el mundo concertacionista hablaba (nuevamente) de una jornada histórica (**) y destacaban el hecho casi como si fuese a marcar un antes y un después para Chile.

La Concertación no solo mantuvo el modelo de mercado impuesto en dictadura, sino que lo profundizó teniendo la oportunidad de actuar distinto. ¿Cómo se puede entender entonces el que hoy lo critiquen? ¿El que hoy hablen del fortalecimiento de la educación pública? ¿De un nuevo sistema de pensiones? ¿De una nueva constitución? ... ¿Es creíble todo aquello? Para mi no. Por un asunto de dignidad yo no voto Concertación. 


viernes, 17 de mayo de 2013

¿Cambios a la PSU?

¿Donde están los expertos?

No paro de sorprenderme negativamente frente a las noticias que desde hace algún tiempo vienen apareciendo en torno a la PSU y las posibles modificaciones que está debería sufrir durante los próximos años. Si la idea era mejorar la educación... vamos marcha atrás.

Por Esteban Martínez Covarrubias

La PSU dejó de ser un desafío desde hace rato para el decil más rico del país. Prueba de aquello es la cantidad de puntajes nacionales que el test presentaba hasta 2010 (453 en matemática, en donde la mayoría provenía de colegios particulares o municipales "emblemáticos"), es decir y dicho en buen chileno : "los ricos le tomaron el pulso a la prueba". El problema fue que solamente ellos lo hicieron ya que pese al paso de los años, los colegios particulares subvencionados seguían marcando un promedio que apenas superaba los 500 puntos, mientras que los municipales ni siquiera alcanzaban esta cifra (*1). La solución que propusieron los "expertos" del consejo de rectores frente a este problema fue bastante singular: había que agregar más preguntas a la prueba. Se decidió entonces el que la PSU de matemática pasaría de 70 a 75 preguntas, en donde estas 5 nuevas interrogantes contarían con un mayor nivel de dificultad.

Los resultados no se hicieron esperar y funcionaron en la dirección que el consejo esperaba ya que para el proceso de admisión 2011 los puntajes nacionales disminuyeron de inmediato de 453 a 133, sin embargo, la decisión sonó a improvisación.

A tres años de aquella disyuntiva nos volvemos a encontrar frente a medidas que realmente dan para tomarse la cabeza a dos manos (*2). En primer lugar el consejo de rectores ha anunciado que este año la PSU contendrá entre 10 a 15 preguntas más, las cuales no tendrán validez en el puntaje de los alumnos ya que serán preguntas a testear.  La palabra improvisación sigue apareciendo en mi mente, todo acá parece dejado al azar. ¿Cuántas preguntas serán efectivamente las que se testearán? ¿Por qué 10 y no 20? ¿Corresponde jugar con el tiempo de los alumnos, quienes dedicarán energías a preguntas que no tendrán validez en el cálculo de su puntaje?

Y por si todo esto fuese poco, la guinda de la torta la han colocado al anunciar que a partir de 2014 se terminará con la clásica tradición de que cuatro preguntas incorrectas restaban una correcta. Es decir, desde el próximo año los alumnos podrán contestar preguntas al azar y si le apuntan, mejorarán su puntaje. Realmente cuesta entender que pretenden con esta medida y de inmediato me asaltan legítimas preguntas ¿Se busca mejorar los puntajes de manera artificial? ¿Es justo que el entrar o no a una carrera lo defina la suerte (existen casos en que 5 puntos marcan aquella diferencia, es decir, una pregunta correcta)?

Finalizo el comentario de hoy con aquellas preguntas sobre la mesa y una profunda preocupación por las decisiones que se están tomando en materia educativa. Se ha sembrado la sensación de que la PSU presenta problemas, que el instrumento es el culpable de la realidad que vivimos siendo que no es así. La PSU , como todo instrumento, es perfectible y se puede/debe mejorar pero no tiene culpa alguna de la catástrofe educativa que vivimos como país. 

¿Qué es entonces lo que realmente está pasando acá? ¿Existirán intereses creados? Porque no me vengan con cosas. Un tipo común y corriente como yo puede sacar estas conclusiones y ... ¿acaso ellos no pueden? ¿O será que por alguna razón les conviene nivelar hacia abajo el asunto?


viernes, 8 de febrero de 2013

¿Es la PSU el problema?


Parece ser la discusión de moda en materia educativa. Los ojos se han centrado durante las últimas semanas en la PSU. ¿La madre de todos los problemas? En lo personal creo que no.

Por Esteban Martínez Covarrubias ( @emartinec ) 


Casi con bombos y platillos los medios de comunicación anunciaron semanas atrás los resultados de una consultora internacional que entregó un informe lapidario acerca de la PSU. Esta no serviría básicamente por generar exclusión dentro de la sociedad chilena y por no ser un instrumento construido de manera óptima. Todo esto nos llevaría a la conclusión de que el actual instrumento que filtra el ingreso a la educación superior debería ser revisado en el corto plazo. 

Este es el hecho que motiva mi reflexión y que de inmediato me generó preguntas. ¿Es la PSU el problema que posee la educación superior chilena? Mi respuesta es categórica: No. ¿Es siquiera entonces la PSU uno de los problemas? Tampoco. Y finalmente: ¿Se puede mejorar como instrumento la PSU? Si, claro, de hecho se debe mejorar pero al mismo tiempo debemos asumir que ninguna mejora en el instrumento de evaluación va a corregir los problemas estructurales que posee la educación chilena, tanto a nivel secundario como superior. Dicho de manera simple: por más que se revise una prueba, si los alumnos no saben no hay nada que hacer. El resto es mentirse al espejo.

Lo he comentado con anterioridad en este mismo blog: los problemas de la educación chilena están directamente relacionados con el haber entregado la educación al mercado durante los últimos 30 años. La idea del financiamiento compartido en educación secundaria fracasó rotundamente y fracasó porque entregó márgenes amplios a quienes vieron el generar cadenas de colegios como una oportunidad de inversión. Mientras en Chile tengamos colegios gratuitos, colegios de 15 mil, 35 mil, 50 mil y 120 mil pesos de mensualidad, seguiremos teniendo una sociedad segmentada ya que 15 mil pesos de mensualidad más 40 mil pesos de subvención no se pueden comparar con los 180 mil pesos que se paga (como mínimo) en un colegio particular en Chile. Son 55 versus 180 para enfrentar el mismo tipo de educación, son 55 y 180 que se deben repartir respectivamente en infraestructura, administrativos, profesores, aseo, etc. Con 180 mil pesos por alumno un colegio puede sostener 20 alumnos por sala, con 55 mil no se puede y se obliga al sostenedor a generar mayor matrícula para poder sostener el colegio (y en muchos casos el negocio). Con 180 mil pesos por alumno un director se puede dar el lujo de escoger a sus profesores, con 55 mil pesos debe contratar a los que estén dispuestos a ir al sacrificio

Si a eso agregamos que cuando un colegio cobra 180 mil pesos por alumno está recibiendo a niños provenientes de familias que pueden pagar esa cantidad mensualmente (hijos de profesionales en su mayoría), es decir, para una familia de 3 hijos implica un gasto mensual de 540 mil pesos mensuales dedicados solamente a educación de tus hijos. A diferencia de un colegio subvencionado que al cobrar 25 mil pesos por alumno está concentrando familias que por 3 hijos invierten 75 mil pesos mensuales en educación. 540 mil pesos versus 75 mil, de esa diferencia estamos hablando a nivel general. ¿Qué estamos generando con esto? Segmentación socio económica pura. ¿Y después nos quejamos? Por favor...  

Es urgente entonces generar un aumento sustantivo en el valor de la subvención por alumno de manera de que cualquier tipo de establecimiento en Chile cuente con una cifra similar por alumno para poder desde ahí construir educación. Al mismo tiempo el Estado debe velar por el correcto uso de estos recursos: mejoras sustanciales en las remuneraciones y condiciones laborales a profesores (estableciendo por supuesto evaluaciones constantes a estos), establecer un tope máximo de alumnos por sala de clases (no superior a los 25), poner metas claras a todos los colegios en cuanto a superación de puntajes en el Simce y PSU. Es decir, entregar mayores aportes pero al mismo tiempo generar exigencias claras a los sostenedores de colegios. De no cumplirse estos ítemes el Estado debería poseer la capacidad de cerrar colegios o al menos generar algún tipo de cambio en el, de manera de velar por el buen uso de los recursos. 

Estas medidas que comento me parecen de sentido común y me parece increíble que a estas alturas no se hayan establecido como mínimas dentro de una reforma educativa que apunte a mejorar de manera sustantiva la calidad educativa chilena y de una vez por todas combatir la desigualdad social que estamos viviendo. Insistir en mantener un modelo fracasado es golpearse contra el mismo muro una y otra vez. Insistir en que el problema está en la PSU es querer desviar el problema. Quienes alegan contra la PSU afirman que esta reproduce las desigualdades provenientes de la educación secundaria. Pretenden entonces generar sistemas que de alguna manera amortigüen un hecho objetivo: el que parte importante de los alumnos no poseen habilidades mínimas para enfrentar la educación superior. Pretenden crear un puente que permita que un alumno de 500 puntos promedio ingrese a las mejores universidades del país en desmedro de quienes obtuvieron 600 puntos pero no pertenecen a "sectores de riesgo social". ¿Es aquello justicia? 

Justicia, para mi, es modificar los problemas de raíz. Podrán generar cambios en la PSU. Eliminarla incluso si así desean con tal de satisfacer su resentimiento contra el termómetro. Sin embargo, mientras no se ataquen los problemas que mencioné párrafos atrás dudo que generen un cambio real. Y eso que ni siquiera me he referido a la asquerosidad que se vive en educación superior, problemas que no guardan relación alguna con la calidad PSU , pero a todo aquello me referiré en una próxima ocasión... 

sábado, 1 de diciembre de 2012

Abstención electoral

No hay peor ciego...

Las pasadas municipales dejaron bastantes temas sobre la mesa: la derrota electoral de la derecha, el mal manejo del proceso por parte del gobierno, los ganadores de la elección (si es que los hubo) y bueno, el más grande de todos, la alta cifra de abstención electoral. La cual, para mi, sigue siendo un fruto más del sistema educativo que nos rige. 

Por Esteban Martínez Covarrubias

¡Y les salió el tiro por la culata! El mundo político, sentado en bases erróneas, decidió jugársela por el voto voluntario y en lugar de generar mayor participación juvenil dejaron al descubierto (más de lo que ya estaba) lo poco representativo que es el sistema "democrático" chileno. Finalmente la abstención a nivel nacional rondó el 60% , llegando en algunas comunas incluso al 70%. Cifras impresentables se miren por donde se miren. 

Creyeron que los jóvenes no votaban por mera flojera, que eliminando el trámite de inscripción estos acudirían a las urnas. ¡Error! Evidentemente no conocen el país que gobiernan e insisten en menospreciar el alcance que tiene el desigual sistema educativo chileno. No nos olvidemos que en Chile el sistema educativo de mercado ya va para los 30 años de funcionamiento. El modelo ya ha incubado por lo que podemos ver sus resultados y cuando tu como país decidiste que la calidad de la educación primaria, secundaria y superior se regiría por factores de libre mercado los resultados no podrían haber sido otros.

La educación es la llamada a generar capacidad de análisis en una población. La educación es información, es poder de decisión, por lo que si alguien no tiene acceso a ella no será capaz de realizar ninguno de los dos actos mencionados. Y bueno, eso es lo que en Chile ha ocurrido. Existe un sistema elitista, escuelas básicas que se financian con 40 o 50 mil pesos por alumnos versus colegios que reciben 150 o 200 mil pesos por persona. Esa diferencia abismal, que se presenta en Chile desde sus niveles iniciales se amplifica en cada año de crecimiento y desarrollo de los chilenos, porque bien sabemos que la educación es un proceso que suma sobre otros, es decir, si no se invierte de manera consistente en los primeros años de educación de la población difícilmente la situación podrá revertirse durante la adolescencia los jóvenes y en edad adulta ni hablar, por ende no deberíamos sorprendernos de estos resultados, están directamente relacionados. 

Si, existe desmotivación, es real que el sistema político chileno se encuentra en descrédito, que existe una crisis de ideas y está presente una sensación creciente dentro de la población de que las cosas no cambian, salga quien salga. Pero el factor educacional es mayor, porque los menores de 30 o 35 años en Chile no tienen idea donde están parados, no saben de Historia de Chile, no logran comprender procesos históricos por lo tanto menos van a generar un presente. Existe indignación en muchos de ellos pero tengo la sensación que ni ellos mismos saben de que. 

Esta vez, al mundo político, la crisis les ha reventado en la cara. Ya no se trata de mirar con pena la realidad de miles de chilenos (sus hijos no van a jardines o colegios de pobres, ni estudian en universidades para pobres así que al final del día les da igual) sino que esta vez el problema parece amenazar su territorio. ¿Entenderán de una vez lo insostenible del asunto o seguirán parchando con tal de sobrevivir?

miércoles, 25 de abril de 2012

Educación: se perfecciona el modelo de mercado

Vamos... ¿bien? 

Dos noticias importantes relacionadas con educación han visto la luz durante las últimas semanas. La primera guarda relación con la entrega anual de los resultados del SIMCE 2011, la segunda con el anuncio por parte del Ministerio de Educación de terminar con el polémico crédito con aval del estado (CAE). Ambas noticias apuntan en la misma dirección: el gobierno de Sebastián Piñera profundiza de manera muy astuta, tanto en el discurso como en los actos, el actual modelo educativo de mercado. 

Por Esteban Martínez Covarrubias

Hablemos del SIMCE. Los resultados (*1) entregados recientemente muestran básicamente que en matemática los cuartos básicos tanto de liceos municipales como colegios particulares subvencionados suben (9 y 4 puntos en promedio respectivamente), mientras que en lenguaje bajan ( 3 y 5 puntos). En octavo básico no se obtuvo mayor diferencia en relación a la medición anterior (en lenguaje se subió 1 o 2 puntos, en matemática se bajó la misma cantidad). Sin embargo, la suma de estos datos se presenta ante nosotros, tanto por parte de medios comunicacionales como el gobierno, como una clara señal de avance, al punto de que el presidente ha declarado que "la calidad en nuestra educación esta mejorando y las desigualdades, las brechas entre ricos y pobres, están disminuyendo" (*2). 

¿Dará para tanto digo yo? Sobretodo considerando que si ahondamos más aún en las cifras tenemos que los promedios de colegios municipales y particulares subvencionados, tanto en cuarto como en octavo básico, rondan entre los 240 y 260 puntos. Dicho claramente, estamos hablando de que un alumno que normalmente se sacaba un 2.5 de promedio, el año pasado terminó con un 3.0. Sigue estando mal, sigue sin saber leer ni operar aritmética básica, sin embargo ahora está "menos mal que antes". ¿Estos datos nos dicen entonces de que vamos bien encaminados? ¿Da para creer que el modelo está bien y que solo necesita correcciones? ¿O simplemente son señal de que tanto dinero se le ha metido al sistema en los últimos años (sobretodo en los quintiles más pobres) que ... algo se tenía que subir? 

Por otro lado, unos días atrás recibimos el notición de que el gobierno lanzará un proyecto dispuesto a terminar de una vez por todas con el invento de Ricardo Lagos y su entonces ministro de educación Sergio Bitar: el crédito con aval del estado. Lo que en un inicio se había limitado a la reducción del interés de este ahora pasará a la eliminación del sistema como tal, creando así una entidad dependiente del estado pasará a administrar la entrega del crédito universitario. En otras palabras, lo que el gobierno ha hecho es extender el actual sistema del "fondo solidario" para cualquier tipo de institución de educación superior, pública o privada, con o sin fines de lucro. 

El paso dado por el gobierno es positivo, inteligente y acertivo. Positivo porque se preocupa del endeudado bolsillo de la clase media/baja chilena, inteligente porque entrega un calmante no menor a un sistema de financiamiento que agonizaba y le hace creer a la población chilena que soluciona el problema con esto (siguen sin preocuparse en absoluto del control de la calidad de las entidades de educación superior y sus respectivos aranceles) y acertivo porque habla de expulsar a la banca privada, de estatizar el crédito en un momento donde el movimiento estudiantil busca re articularse para enfrentar este 2012. 

Cabe la pregunta entonces... ¿porqué a la Concertación no se le ocurrió algo así? ¿Porqué fueron más papistas que el papa? ¿porqué la Concertación privatizó tanto al punto de que la derecha se ve en la necesidad de estatizar para salvar el modelo? Tengo la sensación de que la gente de la Concertación se dedicó durante 20 años a aplicar un libre mercado de manera brutal e irracional y que la derecha viene hoy a regular un poco los límites del negocio. El problema es que junto con esta regulación viene la eterna idea de "humanizar el libre mercado" y con esa idea pretenden entretenernos otros 20 años. 





lunes, 7 de noviembre de 2011

¿Educación gratuita?

¿Tanto para nada?

¿Es la gratuidad de la educación superior una piedra angular dentro de la problemática educativa actual? La verdad es que ni por si acaso. Existen muchísimos temas muchísimo más urgentes que el mencionado. ¿Porque entonces la obsesión de parte de los estudiantes frente a este asunto? Cuesta entenderlos en realidad...

Por Esteban Martínez Covarrubias

Con todo respeto: se equivocan los estudiantes. No me atrevería a afirmar si este error está siendo manipulado con intenciones políticas (PC+ Concertación pensando en objetivos electorales para 2012 y 2014) o derechamente responde a la incapacidad de jóvenes que evidentemente no son expertos en temas educativos (no tienen porque serlo además).  El punto es que acá no se puede tratar de apoyar a ciegas la posición demagógica en la que se han situado los estudiantes, quienes, existiendo decenas de tópicos en donde la educación chilena muestra pobreza y necesidad urgente de transformación,  han decidido entramparse en un gallito con el gobierno en torno al tema de la gratuidad de la educación superior, transformando el lema "educación gratuita" en una frase tan vacía e inconsistente como el "fin al lucro" de 2005 o el "patagonia sin represas" de mediados de 2011. Los estudiantes y su obsesión con el gobierno  han terminado por entrampar una discusión que podría haber generado beneficios históricos para el país.

Digo posición demagógica porque siendo francos ... ¿quién podría estar en contra de que la educación superior fuese gratuita? ¡Absolutamente nadie! Sin embargo, el punto es si efectivamente la educación gratuita es una pieza clave dentro del engranaje educativo actual y la respuesta es: no. Definitivamente no.

Los datos están hoy a la mano. Tenemos un sistema que segrega a nuestros niños desde muy temprana edad. La calidad de la cadena sala cuna / jardín infantil / educación básica / educación media guarda directa relación con el dinero que una familia esté dispuesto a desembolsar mensualmente. De ahí que tengamos resultados tan diferenciados según dependencia de establecimiento año tras año tanto en SIMCE como en PSU . En 2010, por ejemplo, los alumnos de colegios municipales promediaron 473 puntos en la PSU de Matemática, particulares subvencionados 501 puntos y particulares pagados 618 puntos (en lenguaje la situación es muy similar). ¿Qué alumnos ingresan entonces a las mejores universidades del país? Está claro: principalmente los alumnos provenientes de los dos primeros quintiles. Aterrizando el discurso: tiene razón el gobierno al declarar que una educación superior gratuita beneficiará principalmente a los sectores más acomodados del país. ¡Y ojo! Que tiene razón un gobierno que no puede estar más perdido en materia educativa. Dicho en buen chileno: un gobierno que no cacha pa' donde va la micro... Pero tienen razón.

Entonces no se entiende. Sinceramente no se entiende la posición del movimiento estudiantil. Quienes argumentan que desean reestructurar el sistema educativo chileno, sin embargo, se la han jugado por un tema casi cosmético dentro de este. Por que digámoslo claramente: si la educación superior (la perteneciente al Consejo de rectores)  pasa a ser gratuita el día de mañana, en Chile no cambia absolutamente nada, excepto, que muchos chilenos andarían más felices por las calles (sobretodo de Plaza Italia para arriba) dado que tendrían más dinero en los bolsillos y menos cuentas que pagar. Pero en términos de calidad educativa no cambiaría absolutamente nada. En términos de movilidad social tampoco. Los pobres seguirían poblando institutos y universidades de mala calidad, los ricos las más prestigiosas. Los pobres seguirían siendo más pobres, los ricos más ricos. 

Distinto sería si ese mismo dinero pensado hacia la gratuidad de las universidades se decidiese capitalizar y dirigir hacia la educación inicial y básica de los chilenos. ¡Hay tantos temas donde es urgente avanzar! Por ejemplo, solo por mencionar un par:

-  Mejorar la calidad docente en niveles iniciales (pre escolar y educación básica), además de las condiciones laborales. Para esto se hace urgente avanzar en la formación de estos (no puede ser que alguien que obtenga 400 puntos en PSU después esté educando niños de edad inicial) , mejorar remuneraciones de este sector y al mismo tiempo las jornadas de trabajo. 

- Aumentar de manera notable la subvención por alumno tanto en liceos municipales como particulares subvencionados (por lo bajo 3 veces el presupuesto actual por alumno). Pero al mismo tiempo se debe controlar de manera efectiva la calidad de colegios particulares subvencionados exigiendo metas y resultados a estos, metas que de no cumplirse deben dar paso al cierre del establecimiento. Cursos con número reducido de alumnos, profesores con jornadas adecuadas que permitan generar una reflexión constante acerca del trabajo educativo. ¡Así se controla el negocio! ¡Así se termina con el lucro! Entregando los medios para que el sector público mejore su calidad pero como el dinero invertido no puede ir a dar a un saco roto, ni puede ir a parar a los bolsillos de un empresario, se deben exigir de manera clara mejoras considerables en los resultados de los colegios. Y si el sostenedor no cumple o no está a la altura, se le quita el colegio,  asume el estado y asunto acabado. Pero primero se le deben entregar los medios para alcanzar resultados.  

Medidas como las mencionadas (¡entre tantas otras!) cuestionan de verdad el actual modelo pero tal parece que nadie por el momento está dispuesto a avanzar hacia ellas. Por un lado el gobierno muestra incapacidad e desinterés evidente (y esperable) en atacar el problema de raíz, la oposición Concertación + Partido Comunista, se encuentra más preocupada del cálculo electoral que de la problemática real y los estudiantes han confundido por completo el rumbo en este asunto. Tengo la sensación de que estos últimos (sobretodo sus líderes, ya que el resto es solo masa que sigue la corriente) se marearon con tanta encuesta, al sentir apoyo masivo de la población frente a sus protestas se sintieron protagonistas de una revolución, se sintieron con el derecho de pasar por delante de cualquier poder del estado y de la forma que fuese (asunto que se vio reflejado unas semanas atrás en la irresponsable y torpe irrupción de muchos de ellos al congreso) y se olvidaron del objetivo que supuestamente en un inicio los movilizaba: mejorar la educación chilena, transformar a Chile en un país más justo y digno. La verdad es que hoy por hoy estamos muy, pero muy lejos de aquel objetivo.  

domingo, 24 de julio de 2011

Movilizaciones estudiantiles II

¿Ya está? 

Hoy, cuando veo a miles en las calles solicitando que el gobierno modifique políticas estructurales, recuerdo cuando mi abuela me decía que no había que "pedirle peras al olmo". 

Por Esteban Martínez Covarrubias

¡Y se obtuvo respuesta! Se tomaron colegios los secundarios, pararon universitarios, marcharon miles y finalmente Sebastián Piñera habló frente al país. ¿El mensaje? Más becas, financiamiento para el crédito con aval del estado (de paso una iniciativa para reducir el interés de este) y en definitiva, mayor inversión para mejorar el acceso a la educación superior. ¿Alguna insinuación de reforma estructural tanto en educación primaria, secundaria o superior? Ninguna. 

Vemos de paso como poco a poco las movilizaciones pierden fuerza, lo cual me parece lógico. Esta tendencia debería ir en aumento con el correr de los días, más aún tomando en cuenta la medida por parte del gobierno de sacar a Joaquín Lavín del Ministerio de Educación y colocar en su lugar a un rostro nuevo como el de Felipe Bulnes.  Asume con esto el gobierno que con Lavín a cargo la problemática no se solucionaba y era mejor colocar al frente a un rostro que generase menos rechazo. 

El conflicto comienza a ceder. Se retomarán poco a poco las clases ¿Fracasó el movimiento entonces?... ¡En absoluto! Solo que la pelea cambia de frente

En lo personal me parece que ha llegado el momento de que los jóvenes chilenos entiendan que de la derecha y la Concertación no se ha obtenido nada en 20 años por lo que hay que parar de exigir el que realicen cambios y realizarlos sin ellos. La lucha debe cambiar de escenario. Se debe entender que para que cambien de verdad las cosas en este país, para que termine el negocio de la educación, la salud o los medios de comunicación, primero debe transformarse el sistema democrático y político chileno. En palabras simples: esto se cambia con leyes y mientras sean los mismos de siempre los que dirijan el congreso y el gobierno, cualquiera pataleo terminará siendo inútil. 

Basta de pedirle peras al olmo. Cuando Sebastián Piñera afirma que "la educación es un bien de consumo", tenemos claro que le sale del alma. Es lo que él cree y está en pleno derecho de hacerlo. Cuando vemos a una Concertación cómplice y ejecutora de un sistema educativo tan macabro como en chileno, entendemos que nada más podemos esperar de ellos. Entendemos que ellos ya hicieron su tarea, terminar con la dictadura y re instalar un sistema democrático en el país (bastante imperfecto por cierto), pero que sus tiempos ya deben pasar. 

Es necesario construir nuevos fuerzas políticas que nos permitan creer de verdad el que otro Chile es posible. Es necesario que se rompa de una vez por todas este entramado que nos tiene absolutamente presos del mercado. ¿Y quien va a cambiar todo eso? ¿Los mismos viejos vinagres que vienen votando desde hace 20 años?  ¿Las mismas viejas que venden su voto en la feria por unos lentes y un calendario? No. El cambio pasa por la juventud. Por esa masa desinformada que posee entre 20 y 35 años y que no participa de todo esto. Por esos miles de jóvenes de primer, segundo o tercer año de universidad cuyo sentido común les dice que algo está mal o por esos jóvenes de 15 o 16 años que hoy se han tomado un colegio pero que en 2014 estarán en edad de votar. Es de esperar que todo este conflicto por la educación (arrastrado desde 2005 incluso) haya sembrado una semilla de malestar que genere frutos más pronto que tarde.