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martes, 6 de septiembre de 2022

Chile: La República Conservadora.

 

De muerte. Vuelvo acá a escribir y nuevamente ante una derrota. Mi último texto había sido en tiempos donde José Antonio Kast triunfó en primera vuelta de las Presidenciales 2021, y si bien, finalmente fue derrotado por Gabriel Boric en segunda vuelta, el golpe me tocó a un punto en que no quise volver a escribir por un largo tiempo. El caso es un impacto similar el que me trae de regreso. Efectivamente, en un aplastante resultado por donde se mire (62-38), el pueblo chileno en masa, a casi tres años del Estallido Social, se ha volcado a rechazar la propuesta para una Nueva Constitución, llevando el proceso a tierra muerta, a cero, y dejando todo en manos una vez más de la oligarquía nacional, es decir: el congreso. 

¿Se terminó el Estallido? Si, se terminó el Estallido. O se terminó de terminar podríamos decir. Porque señales de que aquella llama se había extinguido habíamos tenido, estuvo la derrota de Daniel Jadue (Partido Comunista) en primarias presidenciales ante Gabriel Boric (una opción que lucía claramente más moderada), también por paliza recordemos, y luego el mencionado triunfo de José Antonio Kast en primera vuelta de presidenciales. Es decir, el pueblo chileno ya había manifestado en urnas en dos ocasiones un "moderamiento" en sus intenciones. Y ojo al dato: en ambas ocasiones fue con voto voluntario, era de esperar que con la presencia de un voto obligatorio ese conservadurismo aumentaría en tendencia. Y bueno, así fue.

En el análisis, los números están a la vista. El Rechazo a la propuesta constitucional ha triunfado en 338 de 346 las comunas del país (paliza), siempre por amplia diferencia, evidenciando el que al existir un voto obligatorio, cinco millones de personas "nuevas" se sumaron al proceso, volcándose todas a la opción de rechazo al texto propuesto. 

Ahí, las razones de esta derrota histórica seguro han sido varias, algunas guardan seguramente relación con el clima que vivimos, es decir, el llamado efecto incumbente, marcado por un clima de incertidumbre económica y un gobierno que luce debilitado para la opinión pública (tal como lucía el de Sebastián Piñera cuando se realizó el plebiscito de entrada, con un resultado igual de aplastante solo que en un sentido contrario), por lo que cinco millones de personas fueron a la urna a castigar al gobierno. Algunos dirán que las fake news cumplieron su objetivo, generando un clima de miedo ante la propuesta constitucional, y seguro tendrán razón, sin embargo, un elemento que no se puede dejar de lado es el fracaso de la Convención Constituyente, la cual no supo leer correctamente el clima nacional, se marearon con la idea de que Plaza Dignidad era Chile y creyeron que el horno estaba para radicalizar los discursos. 

Como sea, la derrota ya está y esta le ha entregado a la oligarquía chilena la posibilidad de perpetuar el modelo económico por la vía "democrática", regulando el proceso a antojo. Y así seguramente será, tienen el sartén por el mango...

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Pronóstico electoral

A una semana de las elecciones, me la juego. Basado en los siguientes hechos:

1 - Para la elección de 2009 (y las anteriores) votaron 6.9 millones (voto obligatorio). Siempre he creído que con voto voluntario, de ahí se bajan un millón de personas, principalmente gente pobre y viejos. Es decir, del padrón antiguo, votan este domingo entre 5.5 y 6 millones creo yo.

2 - En 2005 Michelle Bachelet obtuvo 3.2 millones en primera vuelta y 3.7 millones en 2da vuelta (se le sumaron comunistas + varios). En 2009 Eduardo Frei obtuvo en segunda vuelta 3.3 millones. Ahora, en la primaria de este 2013 Michelle Bachelet obtuvo 3.2 millones, es decir, sus votantes se mantienen dentro del margen esperado. Comparado con la segunda vuelta de 2005, Michelle Bachelet tiene 500 mil votos menos. Soy un convencido de que para la primaria Michelle Bachelet movilizó practicamente a todos sus votantes (comunistas incluidos). Es decir, pronostico que en esta elección Bachelet saca 3.5 millones de votos. 

1ra conclusión: Bachelet no inscribió a gente nueva para esta elección. Su voto es duro, es prácticamente la misma gente que votó por ella en 2005, pierde unos 300 mil votos de gente que se margina para esta elección. 

3 - Acá viene lo especial, lo dificil de explicar: la derecha. Ellos vienen sacando con el padrón antiguo desde 1999 un poco más de 3 millones (Lavín 3.4 / Piñera 3.3 y 3.7). Sebastián Piñera en 2010 obtuvo en primera vuelta 3 millones de votos, pero ahora en primaria la derecha sacó 800 mil votos. Es evidente que esa no es su votación real y ahora para la presidencial debería aumentar pero ... ¿cuánto? No veo por donde sumen 2.2 millones de personas para recuperar su votación normal. ¿Sumarán un millón? (lo cual ya es bastante). Pronostico entonces para Evelyn Matthei una votación de 1.8 millones. 

2da conclusión: La derecha pierde 1.2 millones de votos para esta elección, ahora, del millón de personas que yo digo que dejan de votar, Bachelet pierde 300 mil y la derecha 700 mil, por lo tanto, hay aún así 500 mil votos tradicionales de derecha que a alguien distinto tienen que ir a parar: Franco Parisi. 

4 - La derecha pierde para esta votación 1.2 millones de votos. 0.7 es gente pobre o vieja que se abstiene de votar pero 0.5 no va a ir a parar a Marco Enriquez, Marcel Claude , Sfeir ni Roxana Miranda. Franco Parisi obtiene esa votación y además suma nuevos jóvenes que votan por primera vez. ¿Cuántos? 500 mil. Pronostico 1 millón de votos para Franco Parisi. 

5 - Marco Enriquez Ominami obtuvo en 2009 1.4 millones de votos, sin embargo, más de la mitad de esa votación era tradicional de la Concertación. Gente de izquierda que no votó por Eduardo Frei pero si había votado por Bachelet en 2005 (Bachelet 3.2 millones en 2005 / Frei 2.1 millones en 2009) . Entonces, Marco Enriquez le robó voto a la Concertación pero hoy Bachelet recuperó esos votos. Es decir, Marco Enriquez se queda con unos 400 mil votos de esos 1.4 millones. Sumará gente nueva ...pero ¿cuánta? ¿300 mil? Ok. Pronostico 0.7 millones de votos para Marco Enriquez. 

6 - Marcel Claude. Del padrón antiguo Marcel no suma muchos votos. Habrán molestos con el Partido comunista, habrá algo de fuga de votos de Marco Enriquez, también el voto del Partido Humanista (100 mil votos en la última parlamentaria) y gente nueva. Nuevamente Michelle Bachelet arrasa con los candidatos de izquierda y pronostico 300 mil votos para Marcel Claude. 

7 - Finalmente los marginales:
Roxana Miranda (será la sorpresa de esta elección) : 250 mil votos
Alfredo Sfeir: 150 mil votos
Ricardo Israel: 30 mil votos
Jocelyn Holt: 20 mil votos 

EN DEFINITIVA. MI PRONÓSTICO ES El SIGUIENTE :

De un total de 7.750 millones de votos (6 millones del padrón antiguo + 1.7 millones de nuevos votantes:

Michelle 45.1 %
Matthei 23,2%
Franco Parisi 12,9 %
Marco E  9.3 %
Marcel  3.8 %
Roxana 3.2 %
Sfeir 1.8 %
Israel 0.4 %
Jocelyn Holt 0.3 %

Veremos a cuanto le apunto...

jueves, 4 de julio de 2013

Escenario Post-Primarias

La derecha de rodillas

Lo mencioné precisamente en mi columna anterior: con el voto voluntario el duopolio temblará. Y al menos en un 50% del asunto le apunté ya que tras los resultados de la primaria presidencial realizada este 30 de Junio, la derecha lo está pasando mal, muy mal. Y lo pueden llegar a pasar peor aún...

Por Esteban Martínez Covarrubias

La primaria presidencial tenía como objetivo obvio e inmediato el escoger al personaje que encabezará la competencia por llegar a La Moneda de aquí a fin de año tanto en la derecha como en la Concertación  (hoy llamada "nueva mayoría", aunque siguen siendo los mismos más el Partido Comunista). Sin embargo, existían otros asuntos no menores frente a los que debíamos estar atentos. Uno de ellos guardaba relación con la cantidad de personas que se motivasen a votar por cada pacto y ahí, los escasos 800 mil votos que registró la derecha deberían ser motivo de preocupación en la Alianza. Preocupante en primer lugar porque los votos de la derecha no alcanzan a ser ni siquiera un 10% del potencial electorado nacional (se supone que cerca de 10 millones de chilenos están en condiciones de votar), ahora siendo realistas, sabemos que a la derecha nunca le ha importado demasiado la representatividad por lo que este dato para ellos debe resultar irrelevante. Pero el hecho que si les debe haber importado y que seguramente los tendrá con pesadillas bastante tiempo fue el que Michelle Bachelet sola logró doblar la votación de la derecha y la Concertación completa los triplicó.

La derecha se ha pisado la cola ... y con fuerza. Mirando el detalle de las votaciones podemos observar el hecho de que Pablo Longueira, pese a su insistente discurso en torno a lo que el llama una derecha popular, venció a Andrés Allamand gracias a que los más ricos del país votaron por él. Allamand lo venció en regiones y en comunas de Santiago tales como Cerrillos, Cerro Navia, Independencia o Puente Alto, mientras que en comunas de altos ingresos, como Lo Barnechea, Las Condes o Vitacura Longueira arrasó, sacando ahí la ventaja de más de 20 mil votos que le permitieron ganar la primaria. La verdad (finalmente) ha sido expuesta. 

En la vereda de enfrente, la Concertación ha postergado su agonía gracias al indiscutido liderazgo de Michelle Bachelet, quien en base a su llegada con las personas logró movilizar a un millón y medio de personas a las urnas, dejando que el resto de los candidatos se repartiesen el resto de la torta (600 mil votos aproximadamente). Tenemos con esto entonces un escenario completamente abierto para las elecciones de fin de año. Tanto para presidenciales como para las parlamentarias. La alta y sorprendente cifra de personas que se decidieron a votar para esta primaria puede ser una señal importante pensando en fin de año... ¿superaremos los 6 millones que venían votando hasta 2010? ¿cuanta gente nueva (joven) se incorporará? ¿se podría romper el binominal considerando la baja votación que en muchos sectores presenta la derecha? 

En la derecha se aprendieron un discurso de memoria, el cual andan repitiendo portodos lados, aseguran que mucho electorado de su sector se quedó en la casa en la primaria y no votó porque les daba lo mismo si pasaba Allamand o Longueira, pero que a fin de año si votarán. La verdad es que eso no se lo creen ni ellos mismos. Yo veo un escenario muy complejo para aquel sector, históricamente la derecha ha representado a un 30% del país y aquella realidad se había visto maquillada gracias al voto obligatorio, el cual obligaba a los electores inscritos a escoger entre solo dos alternativas, una desgastada Concertación que se encontraba gobernando y una derecha que desde en frente jugaba a ser "el cambio". En 1999 Joaquín Lavín alcanzó un 49% de aquel electorado y en la derecha utilizan aquel ejemplo para recordar que "es posible". Y si, claro, es posible... pero en aquel contexto es posible, es decir, con un electorado estático y viejo, con muy pocos jóvenes y gente pobre participando. Hoy, con voto voluntario y múltiples candidatos que invitan a realizar un verdadero cambio la verdad es que la derecha tiene muy pocas opciones considerando el discurso conservador que repiten y repiten.

Manuel José Ossandon, uno de los tipos más cuerdos con los que cuenta Renovación Nacional, lo dijo en estos días: "si la derecha no se abre de una vez por todas a salir de su burbuja, a salir de sus comunas, a modificar el binominal y propiciar los cambios que realmente la gente está exigiendo, la vamos a pasar muy mal..."  Clarito ¿no? 

viernes, 7 de junio de 2013

El nuevo naipe

La hora de la verdad

Para las elecciones de 2010 tuvimos casi 7 millones de votantes, todos ellos obligados a votar por ley. A fines de este año contaremos con un nuevo padrón electoral, cerca de 12 millones de personas estarán en condiciones de votar, por ende, al fin podremos sacar una fotografía precisa acerca de la realidad chilena.

Por Esteban Martínez Covarrubias (@emartinec)

Desde hace tiempo vengo convencido de que el duopolio concertación/derecha se encuentra completamente alejado de la realidad chilena. Enclaustrados en su burbuja de poder han sido incapaces de leer correctamente las necesidades que presenta el país. Y siendo honestos, hasta hace unos años les había ido bastante bien con aquello, sin embargo, dentro de su miopía cometieron, lo que en lenguaje tenístico llamaríamos, un error no forzado: promovieron el voto voluntario. Y puede que paguen caro aquello ya que abrieron una puerta no tan fácil de cerrar, le dieron poder al pueblo.

La inscripción automática y el voto voluntario aportan un elemento de incertidumbre frente al ejercicio democrático. No sabremos hasta el mismo día de las elecciones cuanta gente efectivamente se motivará a votar, cuanta población joven se integrará al padrón y de paso cuanto adulto mayor se auto marginará del proceso. Ahora, de todas maneras de algo estoy seguro: el duopolio temblará. Ya no la tienen tan segura como en años anteriores. Con un padrón electoral viejo, estático (prácticamente el mismo desde 1990) y muy marcado por lo que fue la dictadura, era muy complicado que opciones independientes obtuviesen altas votaciones, bien sabemos que una población mientras más joven sea menos miedo a los cambios tendrá pero como en Chile los menores de 35 años prácticamente no participaban en las elecciones, era lógico que elección tras elección se obtuviesen los mismos resultados.

Sin embargo, a fin de años tendremos cerca de 12 millones de potenciales electores, casi la mitad de ellos estarían votando por primera vez. Existirán (nunca faltan!) quienes de todas maneras, pese a existir inscripción automática, no votarán. Pero de igual manera podremos (por fin!) conocer con claridad que porcentaje de la población chilena se encuentra disconforme con el estilo de vida que el duopolio viene ofreciendo desde hace ya practicamente 30 años, que porcentaje se encuentra harto de todo al punto de entregar su apoyo a opciones alternativas. 

¿Hagamos política ficción por un rato? En la pasada elección votaron casi siete millones de personas, tres millones de ellos votaron por la derecha, cuatro se repartieron entre Concertación y Marco Enriquez Ominami. Asumiendo que Michele Bachelet cuenta con una adhesión aplastantemente mayor que el que poseía Eduardo Frei en 2010 y que además contará con el apoyo irrestricto de sus nuevos aliados del Partido Comunista, podríamos asumir que Michelle comienza esta carrera con un apoyo cercano a los tres millones y medio de votos. El punto está en quienes se suman, los cuales deberían, por lo bajo, sumar cerca de otros tres millones de votantes y dudo se incorporen a las elecciones para apoyar las candidaturas de Bachelet, Allamand o Longueira.  

En este nuevo escenario entran (realmente) a competir candidatos como Marco Enriquez Ominami, Franco Parisi o Marcel Claude. Los tres proponen cambios importantes sobre lo establecido, Marco Enriquez por una vía más institucional, cree en los cambios colectivos pero alejados del orden político que hoy nos rige, su apuesta está en romper el eje concertación/derecha y crear nuevos referentes. Franco Parisi habla de generar cambios sin partidos, terminar con los "amiguismos" e insiste con el asunto de la meritocracia. Mucho de populismo y personalismo en su propuesta ¿no? Finalmente, Marcel Claude personifica el rol radical en esta jugada, está por romper con todo el sistema político y económico para comenzar prácticamente desde cero, alejado del liberalismo económico.  

Sea como sea, entre estos tres candidatos deberían repartirse un tercio de la torta y si alguno logra dispararse por sobre el resto puede que amenace el paso a segunda vuelta del candidato de la derecha. La política de los tres tercios parece poco a poco regresar, a fin de año verificaremos esta teoría. 

sábado, 1 de diciembre de 2012

Abstención electoral

No hay peor ciego...

Las pasadas municipales dejaron bastantes temas sobre la mesa: la derrota electoral de la derecha, el mal manejo del proceso por parte del gobierno, los ganadores de la elección (si es que los hubo) y bueno, el más grande de todos, la alta cifra de abstención electoral. La cual, para mi, sigue siendo un fruto más del sistema educativo que nos rige. 

Por Esteban Martínez Covarrubias

¡Y les salió el tiro por la culata! El mundo político, sentado en bases erróneas, decidió jugársela por el voto voluntario y en lugar de generar mayor participación juvenil dejaron al descubierto (más de lo que ya estaba) lo poco representativo que es el sistema "democrático" chileno. Finalmente la abstención a nivel nacional rondó el 60% , llegando en algunas comunas incluso al 70%. Cifras impresentables se miren por donde se miren. 

Creyeron que los jóvenes no votaban por mera flojera, que eliminando el trámite de inscripción estos acudirían a las urnas. ¡Error! Evidentemente no conocen el país que gobiernan e insisten en menospreciar el alcance que tiene el desigual sistema educativo chileno. No nos olvidemos que en Chile el sistema educativo de mercado ya va para los 30 años de funcionamiento. El modelo ya ha incubado por lo que podemos ver sus resultados y cuando tu como país decidiste que la calidad de la educación primaria, secundaria y superior se regiría por factores de libre mercado los resultados no podrían haber sido otros.

La educación es la llamada a generar capacidad de análisis en una población. La educación es información, es poder de decisión, por lo que si alguien no tiene acceso a ella no será capaz de realizar ninguno de los dos actos mencionados. Y bueno, eso es lo que en Chile ha ocurrido. Existe un sistema elitista, escuelas básicas que se financian con 40 o 50 mil pesos por alumnos versus colegios que reciben 150 o 200 mil pesos por persona. Esa diferencia abismal, que se presenta en Chile desde sus niveles iniciales se amplifica en cada año de crecimiento y desarrollo de los chilenos, porque bien sabemos que la educación es un proceso que suma sobre otros, es decir, si no se invierte de manera consistente en los primeros años de educación de la población difícilmente la situación podrá revertirse durante la adolescencia los jóvenes y en edad adulta ni hablar, por ende no deberíamos sorprendernos de estos resultados, están directamente relacionados. 

Si, existe desmotivación, es real que el sistema político chileno se encuentra en descrédito, que existe una crisis de ideas y está presente una sensación creciente dentro de la población de que las cosas no cambian, salga quien salga. Pero el factor educacional es mayor, porque los menores de 30 o 35 años en Chile no tienen idea donde están parados, no saben de Historia de Chile, no logran comprender procesos históricos por lo tanto menos van a generar un presente. Existe indignación en muchos de ellos pero tengo la sensación que ni ellos mismos saben de que. 

Esta vez, al mundo político, la crisis les ha reventado en la cara. Ya no se trata de mirar con pena la realidad de miles de chilenos (sus hijos no van a jardines o colegios de pobres, ni estudian en universidades para pobres así que al final del día les da igual) sino que esta vez el problema parece amenazar su territorio. ¿Entenderán de una vez lo insostenible del asunto o seguirán parchando con tal de sobrevivir?

martes, 16 de noviembre de 2010

Voto voluntario II

Chile: La democracia de unos pocos (2da parte)

En Chile cada día son menos los pobres que votan. El país que habitamos se construye por las clases altas del país. Esta realidad es necesario modificarla, sin embargo la solución no pasa por el voto voluntario. Si vamos a discutir acerca de calidad democrática... hagámoslo en serio.

Por Esteban Martínez Covarrubias

En mi comentario anterior argumenté el que existe una directa relación entre la calidad educativa de nuestros ciudadanos y el interés juvenil por la política. Independiente de que la calidad democrática chilena sea penosa los jóvenes en Chile no votan porque son ignorantes de su realidad. Y esto se debe principalmente al bajo nivel educativo que poseemos como país. Y si no me cree (o no quiere creerme) lo invito a que revise la siguiente tabla, esta muestra que porcentaje de los inscritos en cada comuna corresponden a menores de 30 años (*1):




Para dejarlo bien en claro. Lo que afirma la estadística es que en La Granja, del total de inscritos en los registros un 5% tienen menos de 30 años mientras que en Lo Barnechea, entre todos los que votan, un 25% se encuentra en este rango. En pocas palabras: En La Granja el padrón electoral envejece y disminuye en cada elección mientras que en Lo Barnechea se mantiene intacto ya que se renueva.


Esta situación presenta un problema evidente. Siguiendo el ejemplo presentado y manteniendo las actuales estructuras sociales, dentro de 30 años en la Granja votará muy poca gente mientras que en Lo Barnechea un porcentaje alto de la comuna votará, es decir, en medida que pasan los años, poco a poco las decisiones del país se tienden a tomar en las comunas de mayores ingresos del país. Las clases medias y bajas chilenas son completamente funcionales a un modelo económico escogido por los sectores "acomodados" del país.

Luego, teniendo completamente claro el fenómeno que elección tras elección ha ido erosionando nuestra calidad democrática nos debemos realizar la siguiente pregunta: ¿Representan la inscripción automática y el voto voluntario la solución al problema? De acuerdo a mi opinión la respuesta es claramente negativa.

La idea de que estas medidas mejorarán de por si la calidad democrática de nuestro país es absurda. Existen varias teorías en torno a quienes no se inscriben en los registros electorales, las principales afirman que : deciden mantenerse al margen por alguna razón ideológica (no ser parte del sistema podría ser) o que simplemente "les da lata" realizar el trámite físico de ir a inscribirse. Pues bien, el voto voluntario no atiende a ninguna de las dos "necesidades" mencionadas.

Quienes sostienen una razón ideológica para no votar (los menos, claro está) son indiferentes frente a si el voto es voluntario u obligatorio. No votarán mientras el sistema no cambie pero este sistema se modifica mediante el voto. Luego ellos viven en un espiral sin salida. Ahora, quienes no se inscriben "por flojos" tampoco se motivarán a votar pese a encontrarse inscritos automáticamente, ya que si ir a inscribirse implicaba cansancio para ellos , el efectivamente votar si que representará un esfuerzo físico importante (levantarse, ir a un colegio, hacer una fila, sacar un lapiz, marcar una linea, borrar con una goma si se cometió un error, ingresar el voto en una caja, volver a la casa, etc).

Ahora, en lo práctico la discusión entre una inscripción automática o voluntaria me parece irrelevante. Lo que si no puede seguir existiendo en Chile es una inscripción voluntaria y un voto obligatorio (como funciona actualmente el asunto). Es irracional que alguien sea multado por no votar siendo que la prácticamente 4 millones de chilenos tampoco lo hacen pero se salvan de la multa por el hecho de no estar inscritos. El sistema chileno invita a inscribirse a los jóvenes pero luego los multa (y no con poco dinero) si es que no le interesa participar en las elecciones. Eso no puede continuar.

Luego las dos fórmulas que se discuten en el congreso parecen sensatas: inscripción automática al cumplir 18 años + voto voluntario (opción apoyada por el PPD, PS y la derecha) o inscripción automática a los 18 años + voto obligatorio con la posibilidad de voluntariamente eliminarse de los registros electorales (opción de la Democracia Cristiana). Ambas fórmulas creo son aceptables y sea cual sea la que se imponga finalmente vendrá a mejorar el actual sistema electoral chileno.

Pero creo necesario sincerar de una vez por todas el discurso. Si vamos a discutir sobre la calidad de nuestra democracia hagámoslo en serio y pongamos los temas de verdad sobre la mesa: financiamiento de las campañas electorales, término del binominalismo y la exclusión completa de las minorías, discusión de las iniciativas populares, finalizar con las trabas para que dirigentes sindicales puedan optar a cargos públicos, etc.

Es necesario que el sistema en algún momento se equilibre un tanto hacia quienes no tienen la posibilidad de expresarse hoy en día. Por un Chile más justo y digno.

Saludos. Opinen.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Voto voluntario I

Chile: La democracia de unos pocos (1ra parte)

Parte importante de las nuevas generaciones no se interesan por la política pese a que esta afecta directamente sus vidas. Y si bien hay muchas razones que explican este fenómeno soy un convencido de que el principal motivo por el que los jóvenes no muestran interés por la política guarda relación con la ignorancia generalizada en la que viven.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Hay realidades que derriban teorías. Y si bien en los libros el voto representa un acto cívico que debería encontrarse incorporado en el sentir de todos los chilenos, los hechos nos demuestran elección tras elección de que esto no es así. De hecho muy por el contrario: el padrón electoral chileno tiende a reducirse cada año. Dicho en palabras simples: envejece más rápido de lo que se renueva.

Parte importante de las nuevas generaciones no se interesan por la política pese a que esta afecta directamente sus vidas. Y si bien hay muchas razones que explican este fenómeno (una democracia muy poco participativa o el trauma generacional post dictadura, entre otras) soy un convencido de que el principal motivo por el que los jóvenes no muestran interés por la política guarda relación con la educación que reciben día tras día en sus hogares, en sus colegios y en los medios de comunicación. La suma de estas tres variables definitivamente han fomentado la escasez de debate y la ignorancia en nuestro país. Es lógico : ¿Quién opina de algo que no conoce? ¿Quién debate y discute acerca de algo que no entiende?


En Chile existe una directa relación entre la calidad educativa y la realidad socio económica de una familia. Eso ya no es secreto para nadie. De la misma manera existe relación entre la participación en política y la educación que reciben nuestros jóvenes. Mientras en las comunas de mayores ingresos la participación de los jóvenes en política se produce con relativa normalidad, en las de clase media o baja esta es casi nula. Al paso que vamos ¿Qué ocurrirá en los sectores de bajos ingresos dentro de 10 a 15 años? El porcentaje de gente que participará en política en los sectores medios y bajos será prácticamente insignificante. Las decisiones que recaen sobre la ciudadanía lentamente se comienzan a tomar donde se encuentra el dinero y el poder, por ende los mejores colegios y el acceso a las mejores universidades del país. Es el círculo de la desigualdad chilena.

Me queda la sensación de que Chile en materia democrática, en lugar de avanzar, retrocede en el tiempo y comienza poco a poco a rememorar la llamada "era Portaliana" desarrollada durante gran parte del Siglo XIX, época que se caracterizó por una participación política elitista en donde sólo poseían derecho a voto los hombres pertenecientes al sector "empresarial" del país.

En medio de este escenario es que se comienza a discutir la idea de establecer en el país la inscripción automática en los registros electorales y el voto voluntario. Quienes apoyan esta medida han esgrimido básicamente dos razones: el aumentar la participación juvenil en las votaciones y por otro lado mejorar la calidad democrática del país. ¿Se cumplirán ambos objetivos gracias a la iniciativa? Es lo que pretendo discutir en mi siguiente reseña. En la presente sólo me gustaría dejar instalada una idea, esta es que previo a todo existe un importante problema relacionado con la calidad educativa del país y con la pobreza de nuestros medios comunicacionales. Mientras estas dos variables no mejores considerablemente viviremos en un Chile dividido en dos: un sector educado y con directa participación en las direcciones que adopta el país y otro ignorante, destinado a recorrer toda su vida un camino diseñado por otros.

C O N T I N U A R Á...