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sábado, 31 de julio de 2021

La derrota de Jadue.

Para quien me lea y es de afuera (de Chile): un par de semanas atrás se llevaron adelante las primarias presidenciales, tanto en la derecha como en parte del mundo de la izquierda. En esta última se enfrentaban el candidato del Frente Amplio, el joven Gabriel Boric (de 35 años de edad) y Daniel Jadue, representante del Partido Comunista. No es secreto para nadie el que Jadue era el amplio favorito. Alcalde y figura mediática desde hace una década, candidato a la presidencia desde hace rato también, a diferencia de Boric, a quien le cayó encima la opción de ser candidato (tras la negativa de Beatriz Sánchez) tan solo un par de meses atrás. Sin embargo, David se impuso a Goliat, ¡y por amplia diferencia! Un millón de votos versus 600 mil. 


Tras el resultado de la elección, de inmediato surgieron voces afirmando que "la derecha se movilizó por Boric, yendo a votar para detener al candidato comunista". Asunto que me parece no puede estar más alejado de la realidad. Y es que si bien los antecedentes hablaban de que el Frente Amplio posee un mayor arrastre que el Partido Comunista (*), estos últimos esperaban que la figura de Daniel Jadue sumase adhesión por si sola, sobre todo en sectores "más a la izquierda", léase, el mundo que ha estado en la calle desde el estallido social del 18 de octubre de 2019. Aquello, sin embargo, no ocurrió. 
Dicho en simple: Gabriel Boric sumó por el centro mientras que Daniel Jadue no sumó por izquierda.

Es evidente que sectores cercanos al mundo de la ex concertación (Partido Socialista, Democracia Cristiana, PPD) fueron a votar por Gabriel Boric mientras que la gente cercana a la Lista del Pueblo, que no era poca (**), no se movilizó por Jadue. Por ende, la ya existente diferencia en votos del Frente Amplio por sobre el Partido Comunista, lejos de acercarse, se amplificó.

El resultado de esta elección siempre un escenario incierto respecto a las elecciones presidenciales de fin de año. Por un lado queda un vacío importante en el mundo de la izquierda más radical, quienes si no apoyaron a Jadue menos van a apoyar a Gabriel Boric, considerada una figura más "moderada" por los ultrones de izquierda, y por otro lado queda por ver si efectivamente Yasna Provoste (Demócrata cristiana) emergerá como candidata presidencial del mundo de la ex concertación y la centro izquierda, asunto que sería nefasto para Gabriel Boric, pues este perdería votos del centro de cara a fin de año y difícilmente sumará más por izquierda.

Habrá que ver como se va desenredando la madeja durante estos meses. Por ahora, lo único que está claro es que la derecha sigue en el suelo y los machitos de la izquierda siguen compitiendo por ver quien la tiene más grande...

(*) En la elección de constituyentes de mayo 2021, el Partido Comunista obtuvo 284 mil votos mientras que Revolución democrática + Convergencia social (sectores asociados a Gabriel Boric) sumaron más de 500 mil votos. 

(**) En la misma elección mencionada en el punto anterior, la Lista del Pueblo sumó en total un poco más de 900 mil votos. 

martes, 18 de mayo de 2021

La caída.

Desde un buen tiempo a la fecha se viene dando el desplome de un ciclo económico/político en Chile. Las señales fueron varias: el movimiento estudiantil en 2006, la llegada del voto voluntario en 2012, un segundo gobierno (2014-18) de Michelle Bachelet que intentó realizar reformas estructurales al modelo (educación, reforma tributaria, propuesta de una asamblea constituyente) y así, una serie de señales que el orden político decidió (a conveniencia) ignorar. Se equivocaron, sin embargo, cavando su propia tumba. Tensionaron la cuerda al límite, la cual contará la leyenda acabó por cortarse un 18 de octubre de 2019 con el estallido social y posterior acuerdo para la elección de una asamblea constituyente. La pandemia del Covid 19 acabó desplazando dicha elección pero esta al fin llegó, se realizó este pasado fin de semana con resultados que acabaron por sorprender hasta a los más incrédulos. 

Y llegó el desplome, del bipartidismo y principalmente de la derecha chilena, anclada en la defensa a ultranza de un viejo orden que comienza a agonizar. Participaron en las elecciones menos personas de las que se esperaban, fueron 6.3 millones de votantes (un 42,5% del padrón) quienes escogieron a 155 constituyentes, repartidos de la siguiente manera: 52 de la oposición (dividida en dos pactos), 48 independientes (de organizaciones de izquierda principalmente), 38 de derecha, además de los 17 cupos designados y asegurados para representantes de pueblos originarios. El caso es que la derecha alcanzó un escuálido 24% de los cupos, lejos, muy lejos del 33,3% al que aspiraban y que les permitiría bloquear iniciativas constitucionales que no respondiesen a su interés. 

El primer y gran derrotado de esta elección por tanto es la derecha chilena. Han quedado a la deriva en materia constitucional, pero eso no es todo, la derrota fue muchísimo más amplia pues en cuanto a alcaldías han perdido municipios importantes (mencionados más adelante) mientras que en la elección de gobernadores, de los quince cargos posibles no obtuvieron ninguna mayoría directa, en nueve irán a una segunda vuelta pero tienen opciones de triunfar en realmente pocas. Dicho en simple: están en la B. 


En la misma línea, impacta (como nunca antes) el que figuras relevantes del mundoconservador como Mariana Aylwin, René Cortázar, Gonzalo Blumel, Sylvia Eyzaguirre o Jorge Correa Sutil, personajes financiados por el empresariado para precisamente llegar a la Constituyente y defender sus intereses, han quedado fuera. La gente los ha dejado fuera y ha optado por independientes, por la llamada "Lista del pueblo", una por la que nadie daba un peso pero que acabó obteniendo (sin financiamiento alguno) 27 cupos en la Convención o Asamblea Constituyente. Un hecho inédito en la historia de Chile, también un golpe a tener en cuenta por la clase política, pues el rechazo a los partidos políticos es importante. 

Fuera de los independientes, también ha obtenido un gran resultado el Frente Amplio (con una presencia femenina joven inédita, potente e importante) que ha recibido un shot de oxígeno con las victorias obtenidas en las Municipales, donde sus candidatos lograron recuperar comunas emblemáticas que estaban en poder de la derecha, como Santiago (Irací Hassler), Maipú (Tomás Vodanovic), Ñuñoa (Emilia Ríos) o Viña del Mar (Macarena Ripamonti), y Gobernadores, con el extraordinario es el caso de Rodrigo Mundaca, un férreo defensor del agua y el medio ambiente que ha triunfado en Valparaíso, mientras que el Partido Comunista se consolida como opción importante de cara a la próxima presidencial, con Daniel Jadue como principal figura. 

El principal ganador del proceso, sin embargo, ha sido Chile y su opción por el cambio, el cual por primera vez se vislumbra como una alternativa real. La vieja política que se desarrolla de espaldas a la gente, el bipartidismo y sus representantes parecen vivir sus últimos momentos. 

jueves, 7 de noviembre de 2019

Un Gobierno Que NO Escucha...

“... y no aprende” 

La nula capacidad de escucha del gobierno de Sebastián Piñera quedó retratada a pocos días de haberse iniciado la crisis que vivimos actualmente en Chile. En ese entonces el Presidente anunció una “agenda social” que incluía medidas tales como el aumento en un 20% de la pensión básica solidaria (unos 20 mil pesos de alza) o la creación del sueldo mínimo garantizado, entre otras medidas. Todas estas ideas, sin embargo, resultaron absolutamente insuficientes a ojos de la población y sonaron más bien a parches que lejos de modificar estructuralmente al modelo económico insistían en hacer del Estado un ente subvencionador de instituciones privadas. Dicho en simple: el gobierno insistió en que el Estado le financiase el negocio a privados. 

Las marchas y protestas continuaron, se comenzaron a mezclar con los desórdenes e incidentes serios tanto en Santiago como en regiones y el gobierno volvió a mostrar una absoluta incapacidad para manejar toda esta ola de descontento y violencia. Primero sacando a las fuerzas armadas a la calle, decretando toque de queda durante una semana y reprimiendo duramente a la población mediante un uso excesivo de la fuerza. Es decir, Sebastián Piñera mostró un nefasto manejo de la crisis tanto en lo político como en lo social, acrecentando de manera enorme el descontento hacia su labor, asunto que tampoco mejoró tras el (tardío) cambio de gabinete que removió del cargo a su mano derecha Andrés Chadwick, sindicado por muchos como el principal responsable de la violencia vista en las calles. 

Pues bien, a toda esta sumatoria de errores y falta de visión se suma lo ocurrido hoy jueves 7 de noviembre, en que Sebastián Piñera se ha dirigido al país anunciando una llamada Agenda de Seguridad, un paquete de medidas que buscan acrecentar las penas para quienes protestan además de convocar al Consejo de Seguridad Nacional, en un acto que evidentemente busca dar en el gusto a sectores más conservadores del mundo de derecha que estaban exigiendo más “mano dura” frente a los incidentes. 

¿Y del problema de fondo? Ni una palabra. Sebastián Piñera y su gobierno insisten en quebrar el diálogo, en no ceder ante las demandas ciudadanas y no abrirse a revisar reformas estructurales al modelo, dejando instalada la sensación de que esto solo empeorará.