Mostrando entradas con la etiqueta Sebastián Piñera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sebastián Piñera. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de noviembre de 2021

¡¿Por qué?!

 

La respuesta la doy desde ya: "A la gente no le basta con poesía".

Y es que muchos en shock continúan dándose golpes contra la muralla y preguntándose como es posible que un país que recientemente aprobó con un 80% el camino para la construcción de una nueva constitución, que se manifestó en las calles por  un cambio de paradigma en la sociedad, un año después instale a José Antonio Kast como primera opción para ser el próximo presidente de Chile. Y bueno, simple: "A la gente no le basta con poesía".

Hay que entender que Chile es un país que, tácitamente, apoyó el golpe de Estado de 1973 en contra de Salvador Allende, y luego aceptó 17 años de dictadura para posteriormente escoger durante otros treinta a personajes que no hicieron sino administrar el modelo económico. Hablamos de cuarenta años por lo menos del desarrollo de un libre mercado salvaje en el país. Eso sin mencionar otro dato a la causa: Chile escogió DOS VECES a Sebastián Piñera como presidente. No una, dos veces. ¡Ni siquiera Estados Unidos se atrevió a tanto con Trump! Y todos sabían que Sebastián Piñera era un personaje alejado de la ética y que vivió siempre al límite de la legalidad con sus negocios, eso siempre estuvo en la mesa, sin embargo, aquello pasó a segundo plano para el pueblo chileno a la hora de escoger. Todo lo escrito habla de una sociedad pasiva, conservadora pero, por sobretodo, que privilegia el bienestar económico, el orden, por sobre dilemas éticos.

Puede entonces que parte de las casi 2 millones de personas que votaron ayer por la opción de un ultra conservador como Kast no compartan su forma de pensar en aspectos valóricos, pero el hombre representa (para aquellos electores) orden, estabilidad, empleo y trabajo. A diferencia de un Gabriel Boric que se mostró siempre dubitativo a la hora de encarar temas relevantes para la sociedad actual, como el fenómeno migratorio (de ahí la amplia ventaja que Kast y Franco Parisi obtuvieron en regiones del norte de Chile como Iquique o Antofagasta) o la crisis económica.

¿Por qué el chileno y la chilena media apoyó el Estallido social de Octubre de 2019? Básicamente porque reconocieron el que durante treinta años se les tocó el bolsillo, se les perjudicó en materia económica. Es en esa misma lógica que ahora le entregan un enorme apoyo a José Antonio Kast y a Franco Parisi, el primero representa el orden mientras que el segundo luce como un economista anti partidos políticos que sabe de negocios. Ambos candidatos mostraron en campaña múltiples deficiencias en materia valórica y ética, Kast es un misógino conservador con una mentalidad de hombre de los años cincuenta, una persona que diferencia entre familias "bien constituidas" y aquellas que no, que considera que una pareja homosexual no merece los mismos derechos que otras, así como que la mujer violada debe parir, que ha manifestado innecesaria la redacción de una nueva constitución y que el construir una zanja en las fronteras chilenas es una buena medida contra la migración. Franco Parisi es una persona que realizó toda su campaña fuera de Chile pues no puede venir por problemas legales que decide no enfrentar, algo que en lo personal creí que afectaría su rendimiento en la elección (basta leer mi anterior columna) y donde no pude estar más equivocado. A mi mismo me costó hacer la lectura y salir de mi burbuja. 

La realidad es que todo lo mencionado pasó a segundo plano para el elector chileno. Casi dio lo mismo. La economía es primordial, y ahí, Gabriel Boric mostró vacíos y deficiencias en el discurso durante toda su campaña, dando muestras de un absoluto desconocimiento de la composición de la sociedad chilena.

Se viene la segunda vuelta. Habrá que ver si se produce un cambio de estrategia Boric pero de no ser así, acabará chocando contra el mismo muro de la primera vuelta y entregando el gobierno a la extrema derecha.

jueves, 16 de julio de 2020

Golpe Histórico

"... a los cimientos de un modelo que se cae de maduro"

Quienes rondamos los cuarenta y venimos viviendo la política desde hace un buen rato, recordamos que en 2005 aproximadamente las Administradoras de Fondos Previsionales (AFP) comenzaron a mostrar sus primeros nefastos resultados tras dos décadas de existencia. En ese entonces, dadas las bajas pensiones que se estaban entregando, el primer gobierno de Michelle Bachelet le tiró un salvavidas al modelo aumentando el aporte del Estado mediante la creación de un pilar solidario que permitía que personas sin fondos suficientes recibiesen una pensión mínima. Desde ese entonces hasta ahora han transcurrido 15 años donde las AFP siempre han sido motivo de crítica, sin embargo, nunca, nunca, nunca surgió la idea de que las personas pudiesen retirar parte de sus fondos. Nunca. Hasta ahora.

Tuvo que llegar esta pandemia y las insuficientes, confusas y tardías soluciones por parte del neoliberalismo más salvaje de América (y quizás del mundo, sólo comparable con lo que ocurre en Brasil), encarnado en la figura de un gobierno de Sebastián Piñera que desde un inicio ha privilegiado al mercado por sobre el bienestar de la población, para que apareciese la idea de que las personas pudiesen retirar el 10% de sus fondos de pensiones para apalear esta crisis. Un camino al que evidentemente nadie habría querido recurrir pero donde no ha quedado otra.

Las críticas por parte del gobierno y sectores de la derecha chilena no se hicieron esperar, argumentando en primer lugar que el proyecto es regresivo (favorecería a los más ricos, quienes disponen de fondos más altos y por ende podrían retirar más dinero) y luego que este retiro disminuiría aún más las pensiones en el largo plazo. Lo que dichos argumentos omiten, sin embargo, es que el retiro de dinero no poseería un carácter obligatorio por lo que se aspira a que cada persona, de acuerdo a sus necesidades, decida si recurrirá o no a su pozo. Respecto a lo segundo cabe mencionar que en Chile las pensiones son bajísimas, por lo que recibir algo menos en diez o veinte años para la población es irrelevante. Dicho en simple: con o sin el 10% la gente sabe que su pensión será miserable, pesos más, pesos menos.

Finalmente, tras un amplio debate y dos acaloradas semanas, la cámara de diputados ha aprobado el proyecto de ley, en una decisión de enorme repercusión, el cual ahora deberá pasar un último filtro: el Senado. De aprobarse finalmente, esta implicaría un golpe histórico al neoliberalismo en Chile. El más grande en cuarenta años me atrevería a afirmar. 

Recordemos que las AFP no poseen un elemento de protección social (mucho menos solidario) en su concepción, son entes privados que, como su nombre afirma, sólo administran nuestros fondos capitalizados individualmente. Los toman y con ellos invierten donde les da la gana. Luego, si una persona no tiene fondos suficientes para obtener una pensión digna (o cercana a su habitual remuneración), el modelo simplemente se lava las manos, dejando a la ciudadanía absolutamente desprotegida en la etapa final de su vida. Además, sabido es que los grandes conglomerados económicos en Chile poseen amplias inversiones en los fondos de AFP, por lo que el dinero circula entre la misma población generando ganancias tanto para los grandes grupos como para las administradoras. Todo un negocio redondo que desde hace mucho viene siendo cuestionado y que, por supuesto, se verá afectado en una pequeña parte al menos de aprobarse esta ley. A esperar... 

martes, 19 de mayo de 2020

¿Protección para quién?

"... para los de siempre"

La gran promesa neoliberal se cae a pedazos, y si sobrevive es unicamente porque la izquierda históricamente jamás ha logrado ponerse de acuerdo en algo. Pero Chile, el experimento latinoamericano capitalista por excelencia, vuelve a dar muestras de que a la hora de vivir una crisis, la única respuesta que el modelo puede darle entregarle a la ciudadanía es el desamparo y la incertidumbre

Para muestra un botón: la presente pandemia del Covid 19, frente a la cual el gobierno de Sebastián Piñera no tuvo mejor idea que presentar la llamada "Ley de protección del empleo" para entregar tranquilidad (?) a los trabajadores del país. Esta ley permite que el empleador suspenda los contratos laborales vigentes y pueda no pagar remuneraciones mientras se extienda la crisis. ¿Cuál es el objetivo del proyecto? Uno solo: darle aire a las empresas, que estas no quiebren y así evitar despidos masivos. ¿Alguna garantía para los trabajadores? Solamente una: que al término del confinamiento seguirán teniendo trabajo... al menos por un rato, ya que nada asegura en que condiciones laborales se producirá dicho regreso. ¿Se mantendrán las condiciones contractuales previas? ¿Por cuanto tiempo? Nadie asegura nada. 

Por si fuese poco, el Estado confía ciegamente (una vez más) en la mano invisible, es decir, permite que empleadores decidan unilateralmente el suspender el pago de remuneraciones sin que absolutamente nadie revise si efectivamente esta medida era imperiosamente necesaria de tomar. El gobierno, por tanto, coloca todas sus fichas en la idea de que el resguardo a la fuente laboral es lo principal, mientras que el bienestar de los trabajadores pasa a ser un asunto secundario. Una declaración de intenciones propia de un gobierno comprometido hasta las raíces con políticas neoliberales absolutamente salvajes. 

¿Y de qué vivirán los trabajadores mientras dure esta crisis? La ley permite que estos puedan subsistir cobrando su seguro de cesantía en las AFC, sin embargo, esta situación presenta dos inconvenientes evidentes. En primer lugar el que este seguro reembolsa solo parcialmente la remuneración del trabajador (un 70% del sueldo bruto en un primer mes, luego un 55%, un 45%, un 40%, etc), es decir, durante los meses en que el virus impida regresar a trabajar los trabajadores deberán vivir mes a mes con solo una parte de su sueldo habitual (una parte cada vez menor). Así mismo también existe el inconveniente de que no todos poseen fondos suficientes en su cuenta de AFC, cabe recordar que este pozo se compone mes a mes con un aporte del 3% de la renta bruta (0,6% lo entrega el propio trabajador mientras que un 2,4% es aportado por el empleador), dicho en simple: si un trabajador gana 750 pesos mensuales imponibles (600 mil líquidos), mensualmente aportará 22.500 pesos a su cuenta, o sea, 270 mil pesos en un año. ¿Cuántos años de cotizaciones necesitará este para tener un pozo que le permita subsistir durante dos o tres meses ? Al menos entre seis a ocho años en condiciones regulares...

Por si esta inestabilidad salarial fuese poco, existe incertidumbre respecto a lo que ocurrirá al término de la crisis. A día de hoy, más de 500.000 trabajadores (*) se han visto afectados por la Ley de protección del empleo, un 42% de estos aproximadamente corresponden a Pymes, un 27% a micro empresas y un 31% a Grandes empresas. Es de suponer que estas últimas estarán en mejores condiciones para afrontar el regreso, sin embargo, ¿qué ocurrirá con esos cerca de 200 mil trabajadores pertenecientes a pequeñas y medianas empresas que podrían verse afectados por reducciones salariales, quiebras o incluso despidos? Existe la posibilidad de que cientos de ellos queden en la más completa indefensión: sin trabajo y con sus fondos de cesantía ya consumidos. Eso sin mencionar que el mercado laboral podría abaratar muchísimo sus costos, afectando remuneraciones y condiciones laborales de diverso índole. 

De esta manera, los trabajadores chilenos han quedado a merced del mercado. Una vez más el modelo neoliberal da muestras de absoluta incompetencia a la hora de entregar bienestar y seguridad a las personas. Ante la crisis el neoliberalismo te abandona y el fracaso del modelo ya no puede ser más evidente. 



jueves, 7 de noviembre de 2019

Un Gobierno Que NO Escucha...

“... y no aprende” 

La nula capacidad de escucha del gobierno de Sebastián Piñera quedó retratada a pocos días de haberse iniciado la crisis que vivimos actualmente en Chile. En ese entonces el Presidente anunció una “agenda social” que incluía medidas tales como el aumento en un 20% de la pensión básica solidaria (unos 20 mil pesos de alza) o la creación del sueldo mínimo garantizado, entre otras medidas. Todas estas ideas, sin embargo, resultaron absolutamente insuficientes a ojos de la población y sonaron más bien a parches que lejos de modificar estructuralmente al modelo económico insistían en hacer del Estado un ente subvencionador de instituciones privadas. Dicho en simple: el gobierno insistió en que el Estado le financiase el negocio a privados. 

Las marchas y protestas continuaron, se comenzaron a mezclar con los desórdenes e incidentes serios tanto en Santiago como en regiones y el gobierno volvió a mostrar una absoluta incapacidad para manejar toda esta ola de descontento y violencia. Primero sacando a las fuerzas armadas a la calle, decretando toque de queda durante una semana y reprimiendo duramente a la población mediante un uso excesivo de la fuerza. Es decir, Sebastián Piñera mostró un nefasto manejo de la crisis tanto en lo político como en lo social, acrecentando de manera enorme el descontento hacia su labor, asunto que tampoco mejoró tras el (tardío) cambio de gabinete que removió del cargo a su mano derecha Andrés Chadwick, sindicado por muchos como el principal responsable de la violencia vista en las calles. 

Pues bien, a toda esta sumatoria de errores y falta de visión se suma lo ocurrido hoy jueves 7 de noviembre, en que Sebastián Piñera se ha dirigido al país anunciando una llamada Agenda de Seguridad, un paquete de medidas que buscan acrecentar las penas para quienes protestan además de convocar al Consejo de Seguridad Nacional, en un acto que evidentemente busca dar en el gusto a sectores más conservadores del mundo de derecha que estaban exigiendo más “mano dura” frente a los incidentes. 

¿Y del problema de fondo? Ni una palabra. Sebastián Piñera y su gobierno insisten en quebrar el diálogo, en no ceder ante las demandas ciudadanas y no abrirse a revisar reformas estructurales al modelo, dejando instalada la sensación de que esto solo empeorará. 

martes, 29 de octubre de 2019

La Batalla De Chile


Se sabía que el modelo chileno desde hace un buen tiempo a la fecha se caía a pedazos. Desde el momento en que comenzó a mostrar sus primeros resultados, por ahí por 2004-05, con las primeras pensiones de miseria, endeudados en Educación Superior o índices de desigualdad, que se comenzó a oler en el ambiente la necesidad de comenzar a realizar cambios estructurales en la economía del país. En lo personal tengo todo esto muy presente por haber participado en ese entonces en la campaña presidencial de Tomás Hirsch, candidato por la izquierda del extinto conglomerado Juntos Podemos. Eran tiempos muy distintos, con el Partido Comunista sin representación en el parlamento y donde nuestro llamado hacia la conciencia no era escuchado por la sociedad, menos por el mundo político. Sin ir más lejos, el electo gobierno de Michelle Bachelet (su primer mandato) no hizo sino proponer cambios cosméticos al modelo, profundizando primero el sistema de pensiones mediante aportes del Estado (el Aporte Previsional Solidario, un ejemplo) y luego, tras la llamada “revolución de los pinguinos” en 2006, cambiando en educación la LOCE por la LGE. Todos estos fueron cambios insuficientes por supuesto.

La llegada de Sebastián Piñera y la derecha al poder en 2010, luego de dos décadas de gobiernos Concertación, agudizó las contradicciones al punto de generar una “Nueva Mayoría” (que reunió fuerzas de centro izquierda que abarcaron desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista) dispuesta a realizar en 2014-18 modificaciones estructurales al modelo. Y así fue, o a menos se intentó. El segundo período de Michelle Bachelet por primera vez en casi cuarenta años se la jugó por un alza tributaria importante más una profunda reforma en educación, que abordó una gratuidad parcial en Educación Superior e importantes medidas apuntadas al fin del lucro y selección en Educación Secundaria. Frente al peligro de perder sus privilegios, la derecha (como siempre) utilizó su arsenal comunicacional y mediante una campaña del terror, sumado a errores de cohesión al interior de la coalición gobernante, logró derribar al gobierno y recuperar el poder. 

Toda esta historia previa la recuerdo únicamente para contextualizar el que esta lucha contra el modelo económico chileno, impuesto en dictadura y profundizado en democracia al menos entre 1990 - 2014, no es nueva. Hoy el problema es uno solo: vivimos en un país que ha externalizado en su totalidad sus servicios. Educación, salud, medicamentos, pensiones, transporte y carreteras, etc. Todo donde miremos en Chile se encuentra en manos de privados, y por tanto, son un negocio de unos pocos. Chile se encuentra al servicio de los monopolios. Si a eso agregamos una política de chorreo que ha perpetuado diferencias sociales por más de treinta años, no podemos sino estar frente a un escenario macabro, frente a una pobreza disfrazada que ha acabado por explotar en estos días entre actos de insurrección masiva, violencia y vandalismo.  

Por si fuese poco, estamos frente a un gobierno que no ha sabido comprender el problema, declarando pésimo, riéndose de la ciudadanía en diversos momentos, vandalizando la protesta y entregando supuestas soluciones que lejos de calmar a la población han exacerbado más los ánimos. 

Chile necesita con urgencia políticos a la altura de la circunstancia y comenzar a avanzar definitivamente hacia un Estado de Bienestar que pueda, en el largo plazo, dignificar la vida de su población. El experimento neoliberal chileno fracasó. Y mientras antes lo asuma la clase política, antes podremos avanzar. 

sábado, 2 de diciembre de 2017

Presidenciales 2017: Los derrotados.


En una anterior reseña me mostré desalentado frente al actual panorama político nacional. Sin embargo, las recientes elecciones me llenaron de vida e ilusión. Principalmente por el factor sorpresa que se manifestó en las urnas y que se concretó en los siguientes hitos:

- La irrupción del Frente Amplio como alternativa política relevante, con Beatriz Sánchez emergiendo como rostro con reales opciones para liderar el proyecto, lo cual de paso instala una crítica importante respecto a las encuestas de opinión. ¿Se verifica con esto el que están todas controladas políticamente desde arriba? Menciono esto dado que ninguna, pero ninguna, le entregaba opciones reales a la opción de Beatriz Sánchez previo a la elección, y es más, la mayoría hablaba de un escenario de "carrera corrida" por parte de Sebastián Piñera, lo cual indica que: las encuestas están controladas o derechamente manejadas por incompetentes del área. Como sea, esta primera vuelta presentó a las encuestas como primer derrotado me parece. 

- La baja adhesión obtenida por Sebastián Piñera. Por más que lo nieguen, ni el más pesimista de ellos se imaginaba estar bajo el 40% de las preferencias. De hecho, el gran ganador dentro de la derecha chilena no fue Piñera, sino que José Antonio Kast, que con su 7,9% se instala como una opción relevante dentro del sector. Como sea, la opción de que Sebastián Piñera sea Presidente de Chile ya no depende de ellos, sino unicamente de que la centro izquierda no logre ponerse de acuerdo...

-  La crisis y ocaso de la política tradicional, con la Democracia Cristiana como ejemplo evidente de dicho agotamiento. Estos últimos se la jugaron por una alternativa en solitario, concretada en la candidatura de Carolina Goic y una lista parlamentaria propia, obteniendo resultados pobres y evidenciando el que hoy no son una fuerza política relevante. 

Tres derrotados por tanto: las encuestas, Sebastián Piñera y la vieja política. Señales por cierto que vienen a llenarnos de esperanzas frente a lo que podría venir a futuro...

sábado, 2 de septiembre de 2017

Política e Ideas ... en Crisis.


Es cierto, este año he estado particularmente atareado por lo que he podido atender muy poco este, mi blog de política e ideas varias. Sin embargo, seamos sinceros: ¡que poco motivante ha sido esta elección presidencial!

Partiendo por los candidatos: asoma el regreso de Sebastián Piñera, dos periodistas como Alejandro Guillier y Beatriz Sánchez representando a la centro izquierda, y bueno, el relleno de siempre, ahí aparecen aquellos candidatos que seguramente muy pocos chilenos están enterados siquiera de que serán candidatos, hablo del anti comunista Eduardo Artés, un conservador como José Antonio Kast, los obstinados Marco Enriquez-Ominami y Carolina Goic, además del pastel de esta torta... Alejandro Navarro, que en lo personal no entiendo que mono pinta en todo esto.

Frente a la absoluta división de la izquierda, que asoma con cinco candidatos (y eso que Ricardo Lagos y José Miguel Insulza aparecen como los grandes ausentes a esta cita), el triunfo de Sebastián Piñera quedará evidentemente supeditado a la cantidad de electores que se animen a votar en primera vuelta...

Triste escenario. A dos meses de las presidenciales, si... faltan solo dos meses, campaña prácticamente no hemos visto. Tenemos a un ex presidente que si en 2014 alguien me decía que iría por la revancha la verdad es que yo no me lo habría creído, pero acá estamos, a un Guillier, que se ve muy solo, con más ganas que fútbol - como alguien diría en jerga pelotera, y a una Beatriz Sánchez que apuesta a ser la sorpresa de esta elección. 

Probablemente se veía venir. Cuando en 2005 una desconocida Michelle Bachelet se volvió Presidente de la República en base únicamente a su carisma tuvimos la primera señal de agotamiento por parte de una política donde comenzaban a escasear las ideas. Fue como cuando la televisión abandonó por completo la defensa de los contenidos y se rindió frente al fenómeno de programas como "Viva el lunes!", "Mekano" o "Morandé con Compañía". La imagen es todo, afirmaba un slogan publicitario por aquellos años, frase que se volvió carne durante esta última década. 

Hoy los partidos se han rendido. Cuando Bachelet intentó corregir el rumbo, instalándose en su último período como una líder con propuestas de fondo, acabó cayendo en su propia trampa, destruyendo su único bastión (la imagen) entre errores no forzados (caso CAVAL) y quedándose sola. Cuando su sector tuvo que apoyar a alguien optó por quien algo marcaba en las encuestas : Alejandro Guillier, la única esperanza de continuar en el poder. En la derecha el asunto no anda muy distinto, Piñera es "lo que hay", y pese al enorme rechazo que produce en parte importante de la ciudadanía, tienen que seguir ahí repitiendo el cansino discurso del "millón de empleos" creados entre 2010 y 2014...

Y así estamos, a dos meses de que se produzcan las elecciones menos motivantes de la política chilena en...  ¿60 años? Y creo que me quedo corto.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Pecado de madre


Comencemos derribando un mito: eso de que este gobierno, particularmente este gobierno, tiene una baja aceptación ciudadana. Eso no es así. Los que llevamos años interesados en esto de la política podemos dar fe de un par de datos al respecto:

Primero. No ha habido gobierno en estos últimos veinte años que durante sus primeros dos años no haya marcado una baja aprobación ciudadana. Pasó con Eduardo Frei Ruiz-Tagle, a quien durante todo su gobierno la gente le reprochó el que pasase más fuera que dentro del país (eso si, hoy todos disfrutan callados de las bondades que entregaron los diferentes Tratados de Libre Comercio firmados entonces), pasó con Ricardo Lagos, con el primer mandato de Bachelet y también con Sebastián Piñera.

La diferencia radica quizás en que dicha aprobación ha ido marcando números cada vez menores. Si Lagos y Bachelet nunca bajaron en las encuestas del 40% (¡Aquello se consideraba bajo en ese entonces!), Sebastián Piñera llegó en algún momento a ser aprobado únicamente por el 29% y hoy Michelle Bachelet se ha anotado con una cifra menor aún. Es decir, con el paso de los años la aprobación ha disminuido. Pero ojo a algo: también ha disminuido la participación electoral, de hecho, en las encuestas la gente evalúa mal a todos los sectores políticos. En palabras simples: fuese quien fuese gobierno, en materia de encuestas las cosas no serían muy distintas a estas alturas. Sobretodo considerando el contexto político que hoy vivimos, marcado por diversos escándalos de financiamiento electoral.

Y segundo. Si bien todos los gobiernos han comenzado con una baja aprobación, poco a poco han ido repuntando esos números hasta finalizar bastante arriba. En simple: a la gente le baja el cariño entrado el tercer año. Pasó con Lagos (que terminó siendo aprobado por un 70% en las encuestas), Bachelet y también con Sebastián Piñera (que terminó su gobierno por sobre el 50% de aprobación). No me extrañaría entonces que entrado 2016 todos estos numeritos que a tantos hoy escandalizan comenzasen a subir.

Ahora, independiente de todo esto, nadie podrá negar el que Michelle Bachelet quedó muy mal parada tras el incidente vivido por su hijo Sebastián Dávalos, sobretodo tras su reacción (o más bien la falta de esta) una vez conocido el abuso de poder cometido por el mencionado. A Bachelet se le critica el haber reaccionado como madre y no como Presidenta de la República y dicha crítica me parece válida. Debió ser más enfática, condenar con claridad los hechos, y no limitar su análisis a un "yo no sabía nada". Se equivocó, perjudicó con esto su imagen y pagará el error, pero de ahí a decir que este gobierno ha sido un desastre....  mucha distancia. Tiempo al tiempo. 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Pronóstico electoral

A una semana de las elecciones, me la juego. Basado en los siguientes hechos:

1 - Para la elección de 2009 (y las anteriores) votaron 6.9 millones (voto obligatorio). Siempre he creído que con voto voluntario, de ahí se bajan un millón de personas, principalmente gente pobre y viejos. Es decir, del padrón antiguo, votan este domingo entre 5.5 y 6 millones creo yo.

2 - En 2005 Michelle Bachelet obtuvo 3.2 millones en primera vuelta y 3.7 millones en 2da vuelta (se le sumaron comunistas + varios). En 2009 Eduardo Frei obtuvo en segunda vuelta 3.3 millones. Ahora, en la primaria de este 2013 Michelle Bachelet obtuvo 3.2 millones, es decir, sus votantes se mantienen dentro del margen esperado. Comparado con la segunda vuelta de 2005, Michelle Bachelet tiene 500 mil votos menos. Soy un convencido de que para la primaria Michelle Bachelet movilizó practicamente a todos sus votantes (comunistas incluidos). Es decir, pronostico que en esta elección Bachelet saca 3.5 millones de votos. 

1ra conclusión: Bachelet no inscribió a gente nueva para esta elección. Su voto es duro, es prácticamente la misma gente que votó por ella en 2005, pierde unos 300 mil votos de gente que se margina para esta elección. 

3 - Acá viene lo especial, lo dificil de explicar: la derecha. Ellos vienen sacando con el padrón antiguo desde 1999 un poco más de 3 millones (Lavín 3.4 / Piñera 3.3 y 3.7). Sebastián Piñera en 2010 obtuvo en primera vuelta 3 millones de votos, pero ahora en primaria la derecha sacó 800 mil votos. Es evidente que esa no es su votación real y ahora para la presidencial debería aumentar pero ... ¿cuánto? No veo por donde sumen 2.2 millones de personas para recuperar su votación normal. ¿Sumarán un millón? (lo cual ya es bastante). Pronostico entonces para Evelyn Matthei una votación de 1.8 millones. 

2da conclusión: La derecha pierde 1.2 millones de votos para esta elección, ahora, del millón de personas que yo digo que dejan de votar, Bachelet pierde 300 mil y la derecha 700 mil, por lo tanto, hay aún así 500 mil votos tradicionales de derecha que a alguien distinto tienen que ir a parar: Franco Parisi. 

4 - La derecha pierde para esta votación 1.2 millones de votos. 0.7 es gente pobre o vieja que se abstiene de votar pero 0.5 no va a ir a parar a Marco Enriquez, Marcel Claude , Sfeir ni Roxana Miranda. Franco Parisi obtiene esa votación y además suma nuevos jóvenes que votan por primera vez. ¿Cuántos? 500 mil. Pronostico 1 millón de votos para Franco Parisi. 

5 - Marco Enriquez Ominami obtuvo en 2009 1.4 millones de votos, sin embargo, más de la mitad de esa votación era tradicional de la Concertación. Gente de izquierda que no votó por Eduardo Frei pero si había votado por Bachelet en 2005 (Bachelet 3.2 millones en 2005 / Frei 2.1 millones en 2009) . Entonces, Marco Enriquez le robó voto a la Concertación pero hoy Bachelet recuperó esos votos. Es decir, Marco Enriquez se queda con unos 400 mil votos de esos 1.4 millones. Sumará gente nueva ...pero ¿cuánta? ¿300 mil? Ok. Pronostico 0.7 millones de votos para Marco Enriquez. 

6 - Marcel Claude. Del padrón antiguo Marcel no suma muchos votos. Habrán molestos con el Partido comunista, habrá algo de fuga de votos de Marco Enriquez, también el voto del Partido Humanista (100 mil votos en la última parlamentaria) y gente nueva. Nuevamente Michelle Bachelet arrasa con los candidatos de izquierda y pronostico 300 mil votos para Marcel Claude. 

7 - Finalmente los marginales:
Roxana Miranda (será la sorpresa de esta elección) : 250 mil votos
Alfredo Sfeir: 150 mil votos
Ricardo Israel: 30 mil votos
Jocelyn Holt: 20 mil votos 

EN DEFINITIVA. MI PRONÓSTICO ES El SIGUIENTE :

De un total de 7.750 millones de votos (6 millones del padrón antiguo + 1.7 millones de nuevos votantes:

Michelle 45.1 %
Matthei 23,2%
Franco Parisi 12,9 %
Marco E  9.3 %
Marcel  3.8 %
Roxana 3.2 %
Sfeir 1.8 %
Israel 0.4 %
Jocelyn Holt 0.3 %

Veremos a cuanto le apunto...

miércoles, 25 de abril de 2012

Educación: se perfecciona el modelo de mercado

Vamos... ¿bien? 

Dos noticias importantes relacionadas con educación han visto la luz durante las últimas semanas. La primera guarda relación con la entrega anual de los resultados del SIMCE 2011, la segunda con el anuncio por parte del Ministerio de Educación de terminar con el polémico crédito con aval del estado (CAE). Ambas noticias apuntan en la misma dirección: el gobierno de Sebastián Piñera profundiza de manera muy astuta, tanto en el discurso como en los actos, el actual modelo educativo de mercado. 

Por Esteban Martínez Covarrubias

Hablemos del SIMCE. Los resultados (*1) entregados recientemente muestran básicamente que en matemática los cuartos básicos tanto de liceos municipales como colegios particulares subvencionados suben (9 y 4 puntos en promedio respectivamente), mientras que en lenguaje bajan ( 3 y 5 puntos). En octavo básico no se obtuvo mayor diferencia en relación a la medición anterior (en lenguaje se subió 1 o 2 puntos, en matemática se bajó la misma cantidad). Sin embargo, la suma de estos datos se presenta ante nosotros, tanto por parte de medios comunicacionales como el gobierno, como una clara señal de avance, al punto de que el presidente ha declarado que "la calidad en nuestra educación esta mejorando y las desigualdades, las brechas entre ricos y pobres, están disminuyendo" (*2). 

¿Dará para tanto digo yo? Sobretodo considerando que si ahondamos más aún en las cifras tenemos que los promedios de colegios municipales y particulares subvencionados, tanto en cuarto como en octavo básico, rondan entre los 240 y 260 puntos. Dicho claramente, estamos hablando de que un alumno que normalmente se sacaba un 2.5 de promedio, el año pasado terminó con un 3.0. Sigue estando mal, sigue sin saber leer ni operar aritmética básica, sin embargo ahora está "menos mal que antes". ¿Estos datos nos dicen entonces de que vamos bien encaminados? ¿Da para creer que el modelo está bien y que solo necesita correcciones? ¿O simplemente son señal de que tanto dinero se le ha metido al sistema en los últimos años (sobretodo en los quintiles más pobres) que ... algo se tenía que subir? 

Por otro lado, unos días atrás recibimos el notición de que el gobierno lanzará un proyecto dispuesto a terminar de una vez por todas con el invento de Ricardo Lagos y su entonces ministro de educación Sergio Bitar: el crédito con aval del estado. Lo que en un inicio se había limitado a la reducción del interés de este ahora pasará a la eliminación del sistema como tal, creando así una entidad dependiente del estado pasará a administrar la entrega del crédito universitario. En otras palabras, lo que el gobierno ha hecho es extender el actual sistema del "fondo solidario" para cualquier tipo de institución de educación superior, pública o privada, con o sin fines de lucro. 

El paso dado por el gobierno es positivo, inteligente y acertivo. Positivo porque se preocupa del endeudado bolsillo de la clase media/baja chilena, inteligente porque entrega un calmante no menor a un sistema de financiamiento que agonizaba y le hace creer a la población chilena que soluciona el problema con esto (siguen sin preocuparse en absoluto del control de la calidad de las entidades de educación superior y sus respectivos aranceles) y acertivo porque habla de expulsar a la banca privada, de estatizar el crédito en un momento donde el movimiento estudiantil busca re articularse para enfrentar este 2012. 

Cabe la pregunta entonces... ¿porqué a la Concertación no se le ocurrió algo así? ¿Porqué fueron más papistas que el papa? ¿porqué la Concertación privatizó tanto al punto de que la derecha se ve en la necesidad de estatizar para salvar el modelo? Tengo la sensación de que la gente de la Concertación se dedicó durante 20 años a aplicar un libre mercado de manera brutal e irracional y que la derecha viene hoy a regular un poco los límites del negocio. El problema es que junto con esta regulación viene la eterna idea de "humanizar el libre mercado" y con esa idea pretenden entretenernos otros 20 años. 





jueves, 11 de agosto de 2011

Segundo tiempo de Piñera

¡Otra oportunidad, otra oportunidad... !


Con un 26% de aprobación el gobierno de Sebastián Piñera asume que debe renunciar a sus convicciones con tal de mantener el rating alto. No entiende que la crisis que vivimos incluso se encuentra por sobre su persona. Es una crisis de Estado que requiere cirugía mayor.


Por Esteban Martínez Covarrubias


Siempre me ha llamado la atención la encuestitis aguditis que sufre la política chilena. Como cuando Ricardo Lagos presentaba índices de aprobación que rondaban el 70% ¿Lo recuerdan finalizando su período? ¡El tipo era un semidiós! ¡Intocable! Se retiró de La Moneda ovacionado y todo lo adoraba. Sin embargo, Lagos fue un irresponsable mayúsculo. No fue capaz (o derechamente no tuvo el cuero) de aprovechar ese momento de embobamiento nacional para poner sobre la mesa temas de vital importancia tales como educación, , democracia, participación ciudadana, , la discusión tributaria, matriz energética. Todos temas que hoy nos revientan en el rostro. Y eso sin mencionar siquiera lo que se venía con Transantiago: la incompetencia hecha carne. 

Con Bachelet la historia se repitió, pero esta vez fue peor aún. Como vivimos en un país aún tremendamente machista a la mami Michelle se le perdonó todo por ser dama. Entonces no solo se volvió a tropezar con la misma piedra y se le elevó a una categoría inmerecida solamente gracias a las encuestas sino que además se le dio un trato preferencial por el solo hecho de ser mujer. ¡Siendo que Michelle si que se mandó un numerito imperdonable! Ella vivió en mitad de su gobierno una "revolución pinguina", es decir, tuvo la chance perfecta de hacer historia y cambiar el rumbo en materia educativa. Estuvo en sus manos el evitar todo lo que hoy estamos viviendo. Pero tal como Lagos en su momento, no fue capaz (o no tuvo el coraje) de usar el momento a favor del país, de su gente y prefirió abanicarse con las encuestas. 

El político se debe a su público - dirán algunos, por lo que las encuestas mandan. Si estas andan bien, es señal de que el rating va subiendo y el sistema camina. ¿Y el contenido? ¿El fondo?...  ¡Que importa! Lo importante es que la rueda gire. Eso nos da el sueldo y nos da de comer. 

¡Bastante miope nuestra clase política entonces! Ya que cualquiera que conozca un poco la historia de Chile sabrá que cuando se tiene cierta oportunidad histórica esta se debe aprovechar para que no nos reviente en el futuro. La irresponsabilidad de los políticos de fines del siglo XIX generó un descontento social que comenzó a manifestarse poco a poco a comienzos del siglo XX , primero vía nacimiento de partidos políticos de izquierda, luego a través de protestas obreras masivas e históricas a lo largo del país. La injusticia y la miseria por aquellos años era evidente, pero las instituciones gubernamentales no lo comprendieron del todo hasta cuando la crisis estaba desatada frente a sus narices. Todos sabemos como culminó aquello: país completamente polarizado, lleno de odios de clase, un gobierno de Allende que ansiaba dar ese necesario paso histórico hacia la justicia social (en muchos casos con más ganas que talento, hay que decirlo), una derecha anti democrática que no estaba dispuesta a permitir el avance de la izquierda en el país y posterior golpe de Estado en 1973. 

Hoy, a casi 40 años de aquel desastre, nos encontramos con un gobierno que enfrenta baja aprobación ciudadana, protestas en las calles, descontento social y si bien la crisis no se ha desatado con el nivel de polarización que se encontraba en 1970, si me parece nuestro presente muestra similitudes el gobierno que llevase adelante Jorge Alessandri en 1960 ( historia cíclica ... ¡cuidado!). "Gobierno gerencial", "Ministerio técnico" que a mitad de período da paso a uno político dadas las necesidades del momento y fin del mandato en medio de una descarga social generalizada. En ese entonces el descontento dio paso a un gobierno de Eduardo Frei Montalva, hoy no sabremos a donde irá a disparar esto. 

Por estos días Sebastián Piñera me da un poco de pena. Víctima de los síntomas de la encuestitis aguditis asume que si estas andan mal, es señal de que debe renunciar a sus convicciones. Le han recomendado que se calle un poco (luego de tanta "piñericosa" el consejo suena cuerdo) y políticamente más que una nueva, exhibe una muy añeja forma de gobernar, situando en sus ministerios a personajes de una vieja escuela y más relacionados con la dictadura de Pinochet que con el futuro (Matthei, Chadwick, Lavín, Longueira, Allamand...¡Team 1990 a la carga!). Piñera habla en su eterna jerga pelotera y se refiere al segundo tiempo de su gobierno casi como pidiendo otra oportunidad. Y bueno, la tendrá. El hombre espera el milagro, el cual con Bachelet se dio. Ella partió muy mal pero a mitad de período arregló su naipe también sacando de la manga a la vieja escuela (Belisario, Pérez Yoma), se escondió siempre tras los dichos Francisco Vidal, dejó que Andrés Velasco tomase las decisiones relevantes en materia económica y los asuntos mejoraron. 

Ahora, independiente de si esta vez ocurre el milagro o no. Independiente si este cadáver vuelve a caminar, me parece relevante insistir en el que el problema que vivimos en Chile no tiene que ver con personajes en particular. Es una crisis de instituciones, de representatividad y participación, de sistema democrático, modelo económico y social. Es una crisis que se viene gestando desde mediados de los 80's y que nadie ha tenido los pantalones de asumir. El temor que tengo es que la historia se repita y sea nuevamente un gobierno de izquierda quien decida modificar esto de una vez por todas, el drama ahí es que la derecha que veo en Chile me sigue pareciendo tan anti democrática como la de 1970 , ellos no se han renovado ni han aprendido de sus errores, por lo que la historia puede volver a repetirse. Esperemos que no. 

lunes, 20 de junio de 2011

Movilizaciones estudiantiles I

¿No querías cambio?  - Parte 1 - 


Por Esteban Martínez Covarrubias


Frente a las actuales tomas de colegios el Ministro de Educación Joaquín Lavín ha argumentado que "los cambios deben darse dentro de la sala de clases, por lo que los paros y tomas solo retrasan las posibilidades de aprendizaje de sus hijos" (*1) ¿Qué tal entonces si revisamos algunos "hechos" que al parecer Joaquín sigue sin comprender o interpretar de manera adecuada? (*2)


Educación Secundaria


Hecho N°1: En la PSU Matemática 2010 (proceso de ingreso para 2011) el promedio obtenido por colegios municipales chilenos fue de 473 puntos (7 preguntas correctas de 70), colegios particulares subvencionados obtuvieron en promedio 501 puntos (10 preguntas de 70) . ¿Colegios Particulares ? 618 puntos (41 preguntas). En Lenguaje la situación es similar (472, 502 y 604 puntos de promedio respectivamente). 

Hecho N°2: Del total de jóvenes que rinden la PSU anualmente, el 35% proviene de establecimientos Municipales, 49% de Particulares Subvencionados y un 10% proviene de Colegios Particulares Pagados. Es decir, el sector que depende total o parcialmente del Estado concentra cerca de un 90% de los puntajes, los cuales en promedio no superan las 10 preguntas correctas en Matemática. 

Hecho N° 3: Los cursos Científicos-Humanistas de Chile promedian en la PSU Matemática 524 puntos (14 preguntas correctas de 70). Los cursos Técnicos Profesionales promedian 449 puntos (¡5 preguntas correctas de 70!). O sea, siendo claros, los jóvenes provenientes de Colegios Técnicos Profesionales en Chile con suerte saben sumar (y sólo con números positivos, les pones un negativo y su cerebro colapsó). 

Hecho N°4: De los 520 puntajes nacionales que se registraron en la PSU 2010, casi el 70% de ellos provenían de colegios particulares pagados. Los liceos municipales obtuvieron 91 puntajes nacionales, sin embargo, 61 de ellos provenían solo de dos colegios: el Instituto Nacional y el Liceo José Victorino Lastarria, es decir, dos liceos que seleccionan a sus alumnos. 

Hecho N°5: Ninguno de estos datos es novedad. Se vienen replicando y acrecentando desde hace más de 10 años. Nadie ha movido un dedo.

Educación "Superior"

Hecho N°6: Entre 2000 y 2010 el mercado de las pedagogías aumentó en aproximadamente un 280%Las matrículas en carreras de Educación aumentaron un 291% en las universidades entre 2000 (29.904 matrículas) y 2007 (86.878), mientras que en los institutos profesionales aumentó un 242% pasando de 5.175 en 2000 a 12.501 el año pasado.

Hecho N°7: En Chile se presentan aproximadamente 720 programas para estudiar Pedagogía, impartidos por 66 instituciones. Sin embargo, sólo el 16% de las carreras de Educación se encuentran acreditadas. 

Los datos objetivos no mienten. Si esto no es una crisis de Estado desatada y de proporciones, entonces yo no se de que estamos hablando. Las razones podrán ser múltiples, sin embargo, la conclusión es una sola: el sistema de privatización de la educación chilena, iniciado en dictadura y profundizado en democracia por el mundo de la Concertación y la derecha chilena, muestra sus resultados y estos son un rotundo fracaso. La idea de que la inmersión en el sistema de capitales privados (colegios particulares subvencionados , universidades privadas o institutos varios) mejoraría la calidad educativa se demuestra en los hechos errada. 

Entonces... ¡Te equivocas Joaquín! Te equivocas al afirmar que la educación nos la estamos jugando dentro de la sala de clases y que por eso los alumnos deberían renunciar a las tomas. Las posibilidades de aprendizaje de la mayoría de los chilenos no se están decidiendo en las salas , ahí solo se evidencia la carencia de estas. El cambio, el de verdad, debe venir desde afuera de la sala, desde las políticas de Estado y como estas no llegan, se busca ejercer presión a como de lugar. ¿Qué la mayoría de los niños solo están interesados en perder clases?  Si bien estoy absolutamente de acuerdo en aquella afirmación (no es ningún secreto lo ignorantes y poco participativos que son en realidad los jóvenes chilenos) las clases se van a recuperar Joaquín. Tu bien lo sabes. Es probable que los colegios no tengan vacaciones de invierno en Julio y asunto solucionado. 


El tema acá es otro, el asunto trata de que el gobierno tuvo su chance, tuvo la oportunidad de enfrentar este tema de verdad, sin embargo, ha decidido entregarle píldoras a un modelo educativo fracasado. Ha atacado una fiebre de 40 grados con un paño frío y harto líquido. Han decidido llamar "revolución educativa" a un montón de medidas que si bien son positivas no atacan el problema de fondo. 


Entonces Joaquín, cabe la pregunta:  el cambio de verdad, ese con el que tanto te llenaste la boca cuando eras candidato a la presidencia ...¿cuándo?

CONTINUARÁ...

sábado, 15 de enero de 2011

Cambio en gabinete

Otra cosa es con guitarra

El reciente cambio de ministros llevado adelante por el gobierno de Sebastián Piñera me parece viene a demostrar la gran distancia que existe ser oposición en un gobierno por 20 años y efectivamente estar al mando del país. Las "pisadas de cola" en que ha incurrido el presente gobierno han sido muchas, pero sinceramente no me atrevería a culparlo. Otra cosa es con guitarra, claro está.

Por Esteban Martínez Covarrubias


Recuerdo que Michelle Bachelet llegó a La Moneda prometiendo que "nadie se iba a repetir el plato" en su gobierno. Pero ya a los 3 meses tuvo que llamar a Belisario y a Pancho Vidal, entre otros, para que le solucionaran el caos que estaba llevando adelante. Hoy nos encontramos con un Piñera que en campaña no se cansó de criticar el cuoteo político en el que la Concertación constantemente incurrió. Afirmó que en su gobierno ningún ministerio sería premio de consuelo para algún político que hubiese sido derrotado en parlamentarias, pero ahí tuvimos a Joaquín Lavín como Ministro de Educación luego de no haber sido resultado electo Senador. Posteriormente prometió que en su gobierno "estarían los mejores sin importar su procedencia partidaria", habló de meritocracia y todo aquello. Sin embargo hoy lo vemos entendiendo no se puede gobernar de espalda a los partidos, por lo que tuvo que sacar a un par de técnicos del Ministerio e incorporar a dos políticos de tomo y lomo. La Moneda necesita afirmar la estantería y obtener mayor cercanía con los partidos, a eso llegan Allamand y Matthei ,sus méritos para optar al cargo son completamente irrelevantes en este caso (¿o alguien creyó alguna vez que Ravinet estaba en defensa por sus capacidades y no por razones políticas? ).

¿Se equivoca Piñera al "pisarse la cola"? Creo que no. Rectificar es lo correcto. Probablemente el error estuvo en hablar y prometer demasiado antes de asumir. Pero bueno, comprensible ¿no? Si los tipos no sabían lo que era gobernar.


Quisiese detenerme entonces en otros aspectos relacionados con el nombramiento. En primer lugar me parece evidente que con el nombramiento de Allamand y Matthei, fuera de darle peso político al gabinete, el gobierno buscó matar varios pájaros de un tiro.

No es secreto para nadie el que dentro del mundo de la derecha Andrés Allamand fue durante 2010 particularmente crítico con respecto al manejo del gobierno en diferentes aspectos, esto fuera de encontrarse detrás del "Acuerdo de Vida en Común", el cual pretendía regular las convivencias y relaciones de hecho. Proyecto que dentro de la derecha no genera acuerdos por motivos valóricos. Con el nombramiento, Allamand queda completamente atado de manos en ambos casos. Algo parecido ocurre con Evelyn Matthei, quien junto a Fulvio Rossi (PS) se encontraba detrás del proyecto que buscaba discutir el aborto terapéutico. Me parece que con esto el proyecto llegó hasta acá.

Tema aparte fue la búsqueda de reemplazante para Allamand en el parlamento. Finalmente, y luego de una larga polémica, Carlos Larraín asumirá el cargo. Lo cual evidentemente representa un acto poco democrático, transparente y que viene a evidenciar la hipocresía gigante de la derecha. Reemplaza a Allamand un tipo que no es de la zona, que no se sometió a votación popular y que por si fuese poco, ideológicamente piensa diferente. No puede ser que dentro de nuestro sistema democrático tal situación no esté regulada y sean los partidos quienes terminen a dedo escogiendo y según conveniencia el reemplazante al cargo.


Para finalizar esta columna me gustaría comentar algo acerca de los llamados "presidenciables de la derecha". Me parece que hay mucho de invento comunicacional en este tema. Se ha hablado demasiado acerca de que la derecha posee hoy 4 cartas: Hinzpeter, Golborne, además de los mencionados Alamand y Matthei. Los dos primeros creo que son un invento de la prensa. Ahora, si bien es cierto que después de que Michelle Bachelet fue presidente de Chile ... ¡Cualquiera puede! Hablando en frío me parece que la mejor carta que posee la derecha para seguir en La Moneda con cierta seriedad mínima esta representada por Evelyn Matthei. Y ella lo sabe.

Matthei tiene claro que su punto débil frente a la opción presidencial guarda relación con su cercanía frente a la ciudadanía. Se ve fría y distante, conservadora y dictatorial. Creo que por ahí entonces pasó su intención de acercarse a Fulvio Rossi para llevar adelante un proyecto que fuese en contra de lo que se habría esperado de ella. Su intención es destrabar mitos. De igual manera el gobierno entiende que es ella quien debe estar en el Ministerio del Trabajo, para así romper con la imagen pro empresarial que la rodea. Quiero insistir: Evelyn es la mejor opción que tiene hoy la derecha de mantenerse en el poder y dependerá de ella el que esto se materialice. Al menos la opción se la acaban de dar.