jueves, 30 de septiembre de 2021

¿Carrera ganada?

Hoy me entregaré a un trabalenguas, pero allá voy...

Frente a la próxima elección presidencial en Chile, para nadie es secreto que Gabriel Boric corre como principal favorito. Contextualicemos: la izquierda en Chile realizó dos primarias, una contó una importante concurrencia (1 millón 700 mil personas) y en ella el candidato de Convergencia Social superó al comunista Daniel Jadue (en lo que en jerga futbolística llamamos "una final anticipada"), mientras que otra enfrentó a Yasna Provoste (Demócrata cristiana) con Paula Narváez (Partido Socialista) con escasa participación (una ridiculez: 200 mil personas). Sin embargo, más allá de estas primarias, es lógico pensar que la votación en las presidenciales de Yasna Provoste debería ser mucho mayor que dicha cifra y esta se debería acercar a lo obtenido por su sector obtuvo en la elección de Constituyentes de 2021. En ese entonces, entre la DC, el PS, el PPD, Partidos Liberal y Radical sumaron aproximadamente 800 mil votos. Por ahí debería andar Yasna Provoste. Entre 600 mil y 750 mil votos. 

En aquella elección de Constituyentes el pacto de Gabriel Boric obtuvo cerca del millón de votos (por arriba), lo cual sería esperable que sostuviese para la presidencial, quizás un poco más, pues podría sumar algo (poco) de la votación de la llamada Lista del Pueblo y simpatizantes del Partido Comunista. Entre un millón 200 mil y 300 mil votos podría ser mi pronóstico. Y siguiendo con la izquierda, en la elección presidencial de 2017, Marco Enriquez Ominami obtuvo algo más de 300 mil votos y Eduardo Artés 30 mil votos, el primero yo pensaría que podría mantener dicha cifra pero el segundo podría aumentar, considerando que la Lista del Pueblo no tiene candidato, y este era el pacto de miradas más radicales dentro de la izquierda. Por ende, yo pronosticaría 300 mil votos para ME-O y unos 100 mil para Artés.

Pasándose a la vereda del frente, Sebastián Sichel (el candidato oficial de la derecha, el que cuenta con el apoyo de Sebastián Piñera y el oficialismo) obtuvo 670 mil votos en su primaria, a lo que debería sumarse la votación de la UDI, RN y Evopoli, lo cual debería acercarlo al millón de votos, mientras que José Antonio Kast debería mantener su votación obtenida en la presidencial de 2017 (el votante de ultra derecha es un voto duro, se sabe), es decir, 500 mil votos aproximadamente. Finalmente, el candidato fantasma Franco Parisi sigue en EE.UU y nada hace pensar que venga a Chile (yo pronostico que ni siquiera vendrá para votar) , lo cual debilita su opción y pese a que en las elecciones de 2013 obtuvo poco más de 600 mil votos, en esta ocasión no lo veo superando los 300 mil, lo cual sigue siendo una cifra increíble considerando que el hombre no aparece en medios desde hace casi diez años. Solo en Chile...

En definitiva, mi pronóstico a día de hoy, y con una participación cercana a los 4.3 millones de personas, sería: Boric 1.3 millones (31%) , Sichel 1 millón (23%) , Provoste 750 mil (18%) , Kast 500 mil (11%) , ME-O 300 mil (7%) , Parisi 300 mil (7%)  y Artés 100 mil (2%).

A ver como me va en ese 21 de noviembre...

sábado, 31 de julio de 2021

La derrota de Jadue.

Para quien me lea y es de afuera (de Chile): un par de semanas atrás se llevaron adelante las primarias presidenciales, tanto en la derecha como en parte del mundo de la izquierda. En esta última se enfrentaban el candidato del Frente Amplio, el joven Gabriel Boric (de 35 años de edad) y Daniel Jadue, representante del Partido Comunista. No es secreto para nadie el que Jadue era el amplio favorito. Alcalde y figura mediática desde hace una década, candidato a la presidencia desde hace rato también, a diferencia de Boric, a quien le cayó encima la opción de ser candidato (tras la negativa de Beatriz Sánchez) tan solo un par de meses atrás. Sin embargo, David se impuso a Goliat, ¡y por amplia diferencia! Un millón de votos versus 600 mil. 


Tras el resultado de la elección, de inmediato surgieron voces afirmando que "la derecha se movilizó por Boric, yendo a votar para detener al candidato comunista". Asunto que me parece no puede estar más alejado de la realidad. Y es que si bien los antecedentes hablaban de que el Frente Amplio posee un mayor arrastre que el Partido Comunista (*), estos últimos esperaban que la figura de Daniel Jadue sumase adhesión por si sola, sobre todo en sectores "más a la izquierda", léase, el mundo que ha estado en la calle desde el estallido social del 18 de octubre de 2019. Aquello, sin embargo, no ocurrió. 
Dicho en simple: Gabriel Boric sumó por el centro mientras que Daniel Jadue no sumó por izquierda.

Es evidente que sectores cercanos al mundo de la ex concertación (Partido Socialista, Democracia Cristiana, PPD) fueron a votar por Gabriel Boric mientras que la gente cercana a la Lista del Pueblo, que no era poca (**), no se movilizó por Jadue. Por ende, la ya existente diferencia en votos del Frente Amplio por sobre el Partido Comunista, lejos de acercarse, se amplificó.

El resultado de esta elección siempre un escenario incierto respecto a las elecciones presidenciales de fin de año. Por un lado queda un vacío importante en el mundo de la izquierda más radical, quienes si no apoyaron a Jadue menos van a apoyar a Gabriel Boric, considerada una figura más "moderada" por los ultrones de izquierda, y por otro lado queda por ver si efectivamente Yasna Provoste (Demócrata cristiana) emergerá como candidata presidencial del mundo de la ex concertación y la centro izquierda, asunto que sería nefasto para Gabriel Boric, pues este perdería votos del centro de cara a fin de año y difícilmente sumará más por izquierda.

Habrá que ver como se va desenredando la madeja durante estos meses. Por ahora, lo único que está claro es que la derecha sigue en el suelo y los machitos de la izquierda siguen compitiendo por ver quien la tiene más grande...

(*) En la elección de constituyentes de mayo 2021, el Partido Comunista obtuvo 284 mil votos mientras que Revolución democrática + Convergencia social (sectores asociados a Gabriel Boric) sumaron más de 500 mil votos. 

(**) En la misma elección mencionada en el punto anterior, la Lista del Pueblo sumó en total un poco más de 900 mil votos. 

martes, 18 de mayo de 2021

La caída.

Desde un buen tiempo a la fecha se viene dando el desplome de un ciclo económico/político en Chile. Las señales fueron varias: el movimiento estudiantil en 2006, la llegada del voto voluntario en 2012, un segundo gobierno (2014-18) de Michelle Bachelet que intentó realizar reformas estructurales al modelo (educación, reforma tributaria, propuesta de una asamblea constituyente) y así, una serie de señales que el orden político decidió (a conveniencia) ignorar. Se equivocaron, sin embargo, cavando su propia tumba. Tensionaron la cuerda al límite, la cual contará la leyenda acabó por cortarse un 18 de octubre de 2019 con el estallido social y posterior acuerdo para la elección de una asamblea constituyente. La pandemia del Covid 19 acabó desplazando dicha elección pero esta al fin llegó, se realizó este pasado fin de semana con resultados que acabaron por sorprender hasta a los más incrédulos. 

Y llegó el desplome, del bipartidismo y principalmente de la derecha chilena, anclada en la defensa a ultranza de un viejo orden que comienza a agonizar. Participaron en las elecciones menos personas de las que se esperaban, fueron 6.3 millones de votantes (un 42,5% del padrón) quienes escogieron a 155 constituyentes, repartidos de la siguiente manera: 52 de la oposición (dividida en dos pactos), 48 independientes (de organizaciones de izquierda principalmente), 38 de derecha, además de los 17 cupos designados y asegurados para representantes de pueblos originarios. El caso es que la derecha alcanzó un escuálido 24% de los cupos, lejos, muy lejos del 33,3% al que aspiraban y que les permitiría bloquear iniciativas constitucionales que no respondiesen a su interés. 

El primer y gran derrotado de esta elección por tanto es la derecha chilena. Han quedado a la deriva en materia constitucional, pero eso no es todo, la derrota fue muchísimo más amplia pues en cuanto a alcaldías han perdido municipios importantes (mencionados más adelante) mientras que en la elección de gobernadores, de los quince cargos posibles no obtuvieron ninguna mayoría directa, en nueve irán a una segunda vuelta pero tienen opciones de triunfar en realmente pocas. Dicho en simple: están en la B. 


En la misma línea, impacta (como nunca antes) el que figuras relevantes del mundoconservador como Mariana Aylwin, René Cortázar, Gonzalo Blumel, Sylvia Eyzaguirre o Jorge Correa Sutil, personajes financiados por el empresariado para precisamente llegar a la Constituyente y defender sus intereses, han quedado fuera. La gente los ha dejado fuera y ha optado por independientes, por la llamada "Lista del pueblo", una por la que nadie daba un peso pero que acabó obteniendo (sin financiamiento alguno) 27 cupos en la Convención o Asamblea Constituyente. Un hecho inédito en la historia de Chile, también un golpe a tener en cuenta por la clase política, pues el rechazo a los partidos políticos es importante. 

Fuera de los independientes, también ha obtenido un gran resultado el Frente Amplio (con una presencia femenina joven inédita, potente e importante) que ha recibido un shot de oxígeno con las victorias obtenidas en las Municipales, donde sus candidatos lograron recuperar comunas emblemáticas que estaban en poder de la derecha, como Santiago (Irací Hassler), Maipú (Tomás Vodanovic), Ñuñoa (Emilia Ríos) o Viña del Mar (Macarena Ripamonti), y Gobernadores, con el extraordinario es el caso de Rodrigo Mundaca, un férreo defensor del agua y el medio ambiente que ha triunfado en Valparaíso, mientras que el Partido Comunista se consolida como opción importante de cara a la próxima presidencial, con Daniel Jadue como principal figura. 

El principal ganador del proceso, sin embargo, ha sido Chile y su opción por el cambio, el cual por primera vez se vislumbra como una alternativa real. La vieja política que se desarrolla de espaldas a la gente, el bipartidismo y sus representantes parecen vivir sus últimos momentos. 

martes, 20 de abril de 2021

La Superliga

 "... o un fracaso más del Neo liberalismo"

Los más peloteros conocerán la historia pero para quienes no lo sepan, les actualizo: algunos grandes clubes del fútbol europeo (doce para ser más exacto) comunicaron el día de ayer su idea de crear una liga propia, alternativa a la Champions League que existe hasta a día de hoy. En este torneo (auto denominado "Superliga") participarían tres clubes importantes de España, tres italianos y seis ingleses, estos sumados a unos cuantos clubes más pequeños, a quienes se les "permitiría" participar en base a su rendimiento, desarrollarían un torneo durante el año, el cual sería paralelo al organizado por la UEFA. Es decir, un torneo cerrado entre unos pocos, organizado por clubes poderosos, los cuales invitan a unos cuantos pequeños (pagándoles su incorporación, por supuesto).

Pero, ¿Qué es lo que se esconde detrás de la creación de esta Superliga?  Digámoslo con todas sus letras: un fracaso más del Capitalismo. Porque acá lo que ha ocurrido es que ante la crisis generada por la pandemia los clubes están ganando menos dinero, por lo que al topar el negocio lo que los poderosos han hecho es coludirse entre si,  pues "ellos y solo ellos son el negocio", excluyendo así a la gran inmensidad de clubes existentes en Europa. Esto en lugar de haber re ajustado sus ganancias (y las de los jugadores por supuesto) en concordancia con el nuevo escenario. Es decir, se confirma una vez más que en el libre mercado no existe preocupación por el bien común, por la sociedad ni el desarrollo de esta, sino más bien es mera acumulación de riqueza para en un momento dado hacer uso de dicho poder para sobre vivir, incluso a costa de el pisoteo del resto. 

Esta lógica del sálvese quien pueda no es nueva por supuesto. Quienes hemos vivido en países donde el libre mercado se encuentra desatado a niveles salvajes (Chile, por ejemplo), bien sabemos como funciona el asunto: hay poderosos y esclavos serviles, estos últimos existirán mientras les sean funcionales a los primeros, y cuando esto deje de ocurrir, los esclavos sencillamente son abandonados a su suerte. 

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid e ideólogo principal de esta iniciativa, ha argumentado que su idea es "salvar el fútbol", lo cual no puede ser más falso. Su intención es salvar el negocio de unos pocos. Ha argumentado descaradamente que "si le va bien a los grandes estos pueden financiar a los clubes pequeños comprando sus jugadores o siendo generosos, pues esto es una cascada", es decir, la vieja lógica del chorreo. Traduzcamos: "tu te matas, yo te compro ese esfuerzo para enriquecerme y hacerte creer que estás creciendo, cuando en realidad, estás trabajando para mi y cuando yo lo decida dejas de existir". Y aquello es lo que se esconde tras la idea de la Superliga, arreglarse entre unos pocos para mantener su poderoso fundo, y el resto verá que hacer.

Pues lo dicho, un fracaso más del capitalismo, un modelo dispuesto solo para enriquecer a unos cuantos mientras las inmensas mayorías son ninguneadas, pisoteadas y despojadas de toda dignidad. Se confirma una vez más: no les importamos, no les interesamos, o más bien, nos hacen creer que importamos mientras les servimos. 

jueves, 16 de julio de 2020

Golpe Histórico

"... a los cimientos de un modelo que se cae de maduro"

Quienes rondamos los cuarenta y venimos viviendo la política desde hace un buen rato, recordamos que en 2005 aproximadamente las Administradoras de Fondos Previsionales (AFP) comenzaron a mostrar sus primeros nefastos resultados tras dos décadas de existencia. En ese entonces, dadas las bajas pensiones que se estaban entregando, el primer gobierno de Michelle Bachelet le tiró un salvavidas al modelo aumentando el aporte del Estado mediante la creación de un pilar solidario que permitía que personas sin fondos suficientes recibiesen una pensión mínima. Desde ese entonces hasta ahora han transcurrido 15 años donde las AFP siempre han sido motivo de crítica, sin embargo, nunca, nunca, nunca surgió la idea de que las personas pudiesen retirar parte de sus fondos. Nunca. Hasta ahora.

Tuvo que llegar esta pandemia y las insuficientes, confusas y tardías soluciones por parte del neoliberalismo más salvaje de América (y quizás del mundo, sólo comparable con lo que ocurre en Brasil), encarnado en la figura de un gobierno de Sebastián Piñera que desde un inicio ha privilegiado al mercado por sobre el bienestar de la población, para que apareciese la idea de que las personas pudiesen retirar el 10% de sus fondos de pensiones para apalear esta crisis. Un camino al que evidentemente nadie habría querido recurrir pero donde no ha quedado otra.

Las críticas por parte del gobierno y sectores de la derecha chilena no se hicieron esperar, argumentando en primer lugar que el proyecto es regresivo (favorecería a los más ricos, quienes disponen de fondos más altos y por ende podrían retirar más dinero) y luego que este retiro disminuiría aún más las pensiones en el largo plazo. Lo que dichos argumentos omiten, sin embargo, es que el retiro de dinero no poseería un carácter obligatorio por lo que se aspira a que cada persona, de acuerdo a sus necesidades, decida si recurrirá o no a su pozo. Respecto a lo segundo cabe mencionar que en Chile las pensiones son bajísimas, por lo que recibir algo menos en diez o veinte años para la población es irrelevante. Dicho en simple: con o sin el 10% la gente sabe que su pensión será miserable, pesos más, pesos menos.

Finalmente, tras un amplio debate y dos acaloradas semanas, la cámara de diputados ha aprobado el proyecto de ley, en una decisión de enorme repercusión, el cual ahora deberá pasar un último filtro: el Senado. De aprobarse finalmente, esta implicaría un golpe histórico al neoliberalismo en Chile. El más grande en cuarenta años me atrevería a afirmar. 

Recordemos que las AFP no poseen un elemento de protección social (mucho menos solidario) en su concepción, son entes privados que, como su nombre afirma, sólo administran nuestros fondos capitalizados individualmente. Los toman y con ellos invierten donde les da la gana. Luego, si una persona no tiene fondos suficientes para obtener una pensión digna (o cercana a su habitual remuneración), el modelo simplemente se lava las manos, dejando a la ciudadanía absolutamente desprotegida en la etapa final de su vida. Además, sabido es que los grandes conglomerados económicos en Chile poseen amplias inversiones en los fondos de AFP, por lo que el dinero circula entre la misma población generando ganancias tanto para los grandes grupos como para las administradoras. Todo un negocio redondo que desde hace mucho viene siendo cuestionado y que, por supuesto, se verá afectado en una pequeña parte al menos de aprobarse esta ley. A esperar... 

martes, 19 de mayo de 2020

¿Protección para quién?

"... para los de siempre"

La gran promesa neoliberal se cae a pedazos, y si sobrevive es unicamente porque la izquierda históricamente jamás ha logrado ponerse de acuerdo en algo. Pero Chile, el experimento latinoamericano capitalista por excelencia, vuelve a dar muestras de que a la hora de vivir una crisis, la única respuesta que el modelo puede darle entregarle a la ciudadanía es el desamparo y la incertidumbre

Para muestra un botón: la presente pandemia del Covid 19, frente a la cual el gobierno de Sebastián Piñera no tuvo mejor idea que presentar la llamada "Ley de protección del empleo" para entregar tranquilidad (?) a los trabajadores del país. Esta ley permite que el empleador suspenda los contratos laborales vigentes y pueda no pagar remuneraciones mientras se extienda la crisis. ¿Cuál es el objetivo del proyecto? Uno solo: darle aire a las empresas, que estas no quiebren y así evitar despidos masivos. ¿Alguna garantía para los trabajadores? Solamente una: que al término del confinamiento seguirán teniendo trabajo... al menos por un rato, ya que nada asegura en que condiciones laborales se producirá dicho regreso. ¿Se mantendrán las condiciones contractuales previas? ¿Por cuanto tiempo? Nadie asegura nada. 

Por si fuese poco, el Estado confía ciegamente (una vez más) en la mano invisible, es decir, permite que empleadores decidan unilateralmente el suspender el pago de remuneraciones sin que absolutamente nadie revise si efectivamente esta medida era imperiosamente necesaria de tomar. El gobierno, por tanto, coloca todas sus fichas en la idea de que el resguardo a la fuente laboral es lo principal, mientras que el bienestar de los trabajadores pasa a ser un asunto secundario. Una declaración de intenciones propia de un gobierno comprometido hasta las raíces con políticas neoliberales absolutamente salvajes. 

¿Y de qué vivirán los trabajadores mientras dure esta crisis? La ley permite que estos puedan subsistir cobrando su seguro de cesantía en las AFC, sin embargo, esta situación presenta dos inconvenientes evidentes. En primer lugar el que este seguro reembolsa solo parcialmente la remuneración del trabajador (un 70% del sueldo bruto en un primer mes, luego un 55%, un 45%, un 40%, etc), es decir, durante los meses en que el virus impida regresar a trabajar los trabajadores deberán vivir mes a mes con solo una parte de su sueldo habitual (una parte cada vez menor). Así mismo también existe el inconveniente de que no todos poseen fondos suficientes en su cuenta de AFC, cabe recordar que este pozo se compone mes a mes con un aporte del 3% de la renta bruta (0,6% lo entrega el propio trabajador mientras que un 2,4% es aportado por el empleador), dicho en simple: si un trabajador gana 750 pesos mensuales imponibles (600 mil líquidos), mensualmente aportará 22.500 pesos a su cuenta, o sea, 270 mil pesos en un año. ¿Cuántos años de cotizaciones necesitará este para tener un pozo que le permita subsistir durante dos o tres meses ? Al menos entre seis a ocho años en condiciones regulares...

Por si esta inestabilidad salarial fuese poco, existe incertidumbre respecto a lo que ocurrirá al término de la crisis. A día de hoy, más de 500.000 trabajadores (*) se han visto afectados por la Ley de protección del empleo, un 42% de estos aproximadamente corresponden a Pymes, un 27% a micro empresas y un 31% a Grandes empresas. Es de suponer que estas últimas estarán en mejores condiciones para afrontar el regreso, sin embargo, ¿qué ocurrirá con esos cerca de 200 mil trabajadores pertenecientes a pequeñas y medianas empresas que podrían verse afectados por reducciones salariales, quiebras o incluso despidos? Existe la posibilidad de que cientos de ellos queden en la más completa indefensión: sin trabajo y con sus fondos de cesantía ya consumidos. Eso sin mencionar que el mercado laboral podría abaratar muchísimo sus costos, afectando remuneraciones y condiciones laborales de diverso índole. 

De esta manera, los trabajadores chilenos han quedado a merced del mercado. Una vez más el modelo neoliberal da muestras de absoluta incompetencia a la hora de entregar bienestar y seguridad a las personas. Ante la crisis el neoliberalismo te abandona y el fracaso del modelo ya no puede ser más evidente. 



jueves, 7 de noviembre de 2019

Un Gobierno Que NO Escucha...

“... y no aprende” 

La nula capacidad de escucha del gobierno de Sebastián Piñera quedó retratada a pocos días de haberse iniciado la crisis que vivimos actualmente en Chile. En ese entonces el Presidente anunció una “agenda social” que incluía medidas tales como el aumento en un 20% de la pensión básica solidaria (unos 20 mil pesos de alza) o la creación del sueldo mínimo garantizado, entre otras medidas. Todas estas ideas, sin embargo, resultaron absolutamente insuficientes a ojos de la población y sonaron más bien a parches que lejos de modificar estructuralmente al modelo económico insistían en hacer del Estado un ente subvencionador de instituciones privadas. Dicho en simple: el gobierno insistió en que el Estado le financiase el negocio a privados. 

Las marchas y protestas continuaron, se comenzaron a mezclar con los desórdenes e incidentes serios tanto en Santiago como en regiones y el gobierno volvió a mostrar una absoluta incapacidad para manejar toda esta ola de descontento y violencia. Primero sacando a las fuerzas armadas a la calle, decretando toque de queda durante una semana y reprimiendo duramente a la población mediante un uso excesivo de la fuerza. Es decir, Sebastián Piñera mostró un nefasto manejo de la crisis tanto en lo político como en lo social, acrecentando de manera enorme el descontento hacia su labor, asunto que tampoco mejoró tras el (tardío) cambio de gabinete que removió del cargo a su mano derecha Andrés Chadwick, sindicado por muchos como el principal responsable de la violencia vista en las calles. 

Pues bien, a toda esta sumatoria de errores y falta de visión se suma lo ocurrido hoy jueves 7 de noviembre, en que Sebastián Piñera se ha dirigido al país anunciando una llamada Agenda de Seguridad, un paquete de medidas que buscan acrecentar las penas para quienes protestan además de convocar al Consejo de Seguridad Nacional, en un acto que evidentemente busca dar en el gusto a sectores más conservadores del mundo de derecha que estaban exigiendo más “mano dura” frente a los incidentes. 

¿Y del problema de fondo? Ni una palabra. Sebastián Piñera y su gobierno insisten en quebrar el diálogo, en no ceder ante las demandas ciudadanas y no abrirse a revisar reformas estructurales al modelo, dejando instalada la sensación de que esto solo empeorará.