lunes, 29 de noviembre de 2010

Ellos


Por Esteban Martínez Covarrubias

Una simple reflexión. Nunca termina de sorprenderme el carepalismo de la gente de la Concertación. Ellos, que durante 20 años de gobierno no fueron capaces de mejorar en siquiera un punto la calidad de la educación chilena sino que, muy por el contrario, aumentaron las brechas sociales profundizando un modelo educativo de mercado diseñado durante la dictadura de Pinochet. Ellos, que jamás movieron un dedo por la educación pública sino que, muy por el contrario, fomentaron y ampararon la creación de cientos de colegios particulares subvencionados de pésima calidad, dejando en el absoluto abandono a los liceos municipales.

Ellos que nunca dieron pelea alguna por la carrera docente sino que , muy por el contrario, hicieron vista gorda frente al que decenas de universidades abrieran la carrera de pedagogía sin un puntaje PSU mínimo de ingreso. Ellos, que fueron ejecutores y cómplices a la vez de un sistema que terminó cayendo pro su propio peso y que hoy nos arroja pésimos resultados a nivel nacional. Ellos que incluso se enriquecieron a costa de la mala educación de miles de niños chilenos, participando en el directorio de "fundaciones educativas", universidades, institutos o centros de formación técnica. Ellos que son los grandes culpables del fracaso que hoy vivimos.


Ellos. Socialistas, Pepedes, Democrata Cristianos, Radicales... ¿Ellos vienen hoy a criticar las medidas que el gobierno de Sebastián Piñera piensa adoptar en materia educativa?

¡H I P Ó C R I T A S!

Nadie del mundo de la Concertación, por un asunto de dignidad, debería tener derecho siquiera a levantar el dedo en este tema. El gobierno de Sebastián Piñera en menos de un año ha hecho más que de lo que la Concertación hizo en 20. Piñera al menos ha enfrentado el tema tomando medidas prácticas al respecto. Ha intentado mover un poco el piso entendiendo el que ya no se puede estar peor y que lo que se lleve adelante en materia educativa, en el peor de los casos, mejorará un poco el escenario actual.

Si las medidas son buenas, malas o insuficientes, aquello es materia de discusión y lo abordaré en mi siguiente comentario. Pero hoy, sólo le quiero dedicar estas lineas al sector más caradura de la política chilena. Ese que se pudre hoy fuera del poder sin ideas, sin convicción ni sentimiento. Ese que se hizo rico basado en un discurso en contra de la figura de Pinochet y la dictadura. Ese que nos vivió metiendo miedo acerca de lo nefasto que sería "un gobierno de derecha" y hoy cuando vivimos en uno nos damos cuenta de que nada ha cambiado, sólo las caras. Las políticas son las mismas, los discursos parecidos, la dirección de país idéntica. Con una salvedad eso si. Al menos la derecha se reconoce libre mercadista abiertamente. Pero ellos venden la mentira, el discurso y la pancarta. Y ellos... dan asco.

martes, 16 de noviembre de 2010

Voto voluntario II

Chile: La democracia de unos pocos (2da parte)

En Chile cada día son menos los pobres que votan. El país que habitamos se construye por las clases altas del país. Esta realidad es necesario modificarla, sin embargo la solución no pasa por el voto voluntario. Si vamos a discutir acerca de calidad democrática... hagámoslo en serio.

Por Esteban Martínez Covarrubias

En mi comentario anterior argumenté el que existe una directa relación entre la calidad educativa de nuestros ciudadanos y el interés juvenil por la política. Independiente de que la calidad democrática chilena sea penosa los jóvenes en Chile no votan porque son ignorantes de su realidad. Y esto se debe principalmente al bajo nivel educativo que poseemos como país. Y si no me cree (o no quiere creerme) lo invito a que revise la siguiente tabla, esta muestra que porcentaje de los inscritos en cada comuna corresponden a menores de 30 años (*1):




Para dejarlo bien en claro. Lo que afirma la estadística es que en La Granja, del total de inscritos en los registros un 5% tienen menos de 30 años mientras que en Lo Barnechea, entre todos los que votan, un 25% se encuentra en este rango. En pocas palabras: En La Granja el padrón electoral envejece y disminuye en cada elección mientras que en Lo Barnechea se mantiene intacto ya que se renueva.


Esta situación presenta un problema evidente. Siguiendo el ejemplo presentado y manteniendo las actuales estructuras sociales, dentro de 30 años en la Granja votará muy poca gente mientras que en Lo Barnechea un porcentaje alto de la comuna votará, es decir, en medida que pasan los años, poco a poco las decisiones del país se tienden a tomar en las comunas de mayores ingresos del país. Las clases medias y bajas chilenas son completamente funcionales a un modelo económico escogido por los sectores "acomodados" del país.

Luego, teniendo completamente claro el fenómeno que elección tras elección ha ido erosionando nuestra calidad democrática nos debemos realizar la siguiente pregunta: ¿Representan la inscripción automática y el voto voluntario la solución al problema? De acuerdo a mi opinión la respuesta es claramente negativa.

La idea de que estas medidas mejorarán de por si la calidad democrática de nuestro país es absurda. Existen varias teorías en torno a quienes no se inscriben en los registros electorales, las principales afirman que : deciden mantenerse al margen por alguna razón ideológica (no ser parte del sistema podría ser) o que simplemente "les da lata" realizar el trámite físico de ir a inscribirse. Pues bien, el voto voluntario no atiende a ninguna de las dos "necesidades" mencionadas.

Quienes sostienen una razón ideológica para no votar (los menos, claro está) son indiferentes frente a si el voto es voluntario u obligatorio. No votarán mientras el sistema no cambie pero este sistema se modifica mediante el voto. Luego ellos viven en un espiral sin salida. Ahora, quienes no se inscriben "por flojos" tampoco se motivarán a votar pese a encontrarse inscritos automáticamente, ya que si ir a inscribirse implicaba cansancio para ellos , el efectivamente votar si que representará un esfuerzo físico importante (levantarse, ir a un colegio, hacer una fila, sacar un lapiz, marcar una linea, borrar con una goma si se cometió un error, ingresar el voto en una caja, volver a la casa, etc).

Ahora, en lo práctico la discusión entre una inscripción automática o voluntaria me parece irrelevante. Lo que si no puede seguir existiendo en Chile es una inscripción voluntaria y un voto obligatorio (como funciona actualmente el asunto). Es irracional que alguien sea multado por no votar siendo que la prácticamente 4 millones de chilenos tampoco lo hacen pero se salvan de la multa por el hecho de no estar inscritos. El sistema chileno invita a inscribirse a los jóvenes pero luego los multa (y no con poco dinero) si es que no le interesa participar en las elecciones. Eso no puede continuar.

Luego las dos fórmulas que se discuten en el congreso parecen sensatas: inscripción automática al cumplir 18 años + voto voluntario (opción apoyada por el PPD, PS y la derecha) o inscripción automática a los 18 años + voto obligatorio con la posibilidad de voluntariamente eliminarse de los registros electorales (opción de la Democracia Cristiana). Ambas fórmulas creo son aceptables y sea cual sea la que se imponga finalmente vendrá a mejorar el actual sistema electoral chileno.

Pero creo necesario sincerar de una vez por todas el discurso. Si vamos a discutir sobre la calidad de nuestra democracia hagámoslo en serio y pongamos los temas de verdad sobre la mesa: financiamiento de las campañas electorales, término del binominalismo y la exclusión completa de las minorías, discusión de las iniciativas populares, finalizar con las trabas para que dirigentes sindicales puedan optar a cargos públicos, etc.

Es necesario que el sistema en algún momento se equilibre un tanto hacia quienes no tienen la posibilidad de expresarse hoy en día. Por un Chile más justo y digno.

Saludos. Opinen.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Voto voluntario I

Chile: La democracia de unos pocos (1ra parte)

Parte importante de las nuevas generaciones no se interesan por la política pese a que esta afecta directamente sus vidas. Y si bien hay muchas razones que explican este fenómeno soy un convencido de que el principal motivo por el que los jóvenes no muestran interés por la política guarda relación con la ignorancia generalizada en la que viven.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Hay realidades que derriban teorías. Y si bien en los libros el voto representa un acto cívico que debería encontrarse incorporado en el sentir de todos los chilenos, los hechos nos demuestran elección tras elección de que esto no es así. De hecho muy por el contrario: el padrón electoral chileno tiende a reducirse cada año. Dicho en palabras simples: envejece más rápido de lo que se renueva.

Parte importante de las nuevas generaciones no se interesan por la política pese a que esta afecta directamente sus vidas. Y si bien hay muchas razones que explican este fenómeno (una democracia muy poco participativa o el trauma generacional post dictadura, entre otras) soy un convencido de que el principal motivo por el que los jóvenes no muestran interés por la política guarda relación con la educación que reciben día tras día en sus hogares, en sus colegios y en los medios de comunicación. La suma de estas tres variables definitivamente han fomentado la escasez de debate y la ignorancia en nuestro país. Es lógico : ¿Quién opina de algo que no conoce? ¿Quién debate y discute acerca de algo que no entiende?


En Chile existe una directa relación entre la calidad educativa y la realidad socio económica de una familia. Eso ya no es secreto para nadie. De la misma manera existe relación entre la participación en política y la educación que reciben nuestros jóvenes. Mientras en las comunas de mayores ingresos la participación de los jóvenes en política se produce con relativa normalidad, en las de clase media o baja esta es casi nula. Al paso que vamos ¿Qué ocurrirá en los sectores de bajos ingresos dentro de 10 a 15 años? El porcentaje de gente que participará en política en los sectores medios y bajos será prácticamente insignificante. Las decisiones que recaen sobre la ciudadanía lentamente se comienzan a tomar donde se encuentra el dinero y el poder, por ende los mejores colegios y el acceso a las mejores universidades del país. Es el círculo de la desigualdad chilena.

Me queda la sensación de que Chile en materia democrática, en lugar de avanzar, retrocede en el tiempo y comienza poco a poco a rememorar la llamada "era Portaliana" desarrollada durante gran parte del Siglo XIX, época que se caracterizó por una participación política elitista en donde sólo poseían derecho a voto los hombres pertenecientes al sector "empresarial" del país.

En medio de este escenario es que se comienza a discutir la idea de establecer en el país la inscripción automática en los registros electorales y el voto voluntario. Quienes apoyan esta medida han esgrimido básicamente dos razones: el aumentar la participación juvenil en las votaciones y por otro lado mejorar la calidad democrática del país. ¿Se cumplirán ambos objetivos gracias a la iniciativa? Es lo que pretendo discutir en mi siguiente reseña. En la presente sólo me gustaría dejar instalada una idea, esta es que previo a todo existe un importante problema relacionado con la calidad educativa del país y con la pobreza de nuestros medios comunicacionales. Mientras estas dos variables no mejores considerablemente viviremos en un Chile dividido en dos: un sector educado y con directa participación en las direcciones que adopta el país y otro ignorante, destinado a recorrer toda su vida un camino diseñado por otros.

C O N T I N U A R Á...

lunes, 18 de octubre de 2010

Michelle brilla por su ausencia

¡No existes!

Dueña de una popularidad inaudita dentro de la historia política chilena, Michelle Bachelet opta por marginarse de la conducción de una coalición que huele a podrido desde hace rato. Evade el rol de líder... ¿Queda al descubierto de una vez por todas su nulo manejo político?

De que la Concertación se encuentra en las cuerdas (o en la lona) no cabe duda. Pero de que esta situación era absolutamente predecible, lo era. Señales existieron muchas: triunfo en segunda vuelta y por nariz de Ricardo Lagos en 2000 frente a Joaquín Lavín, elección de Michelet Bachelet como candidata a la presidencia pese a su nula capacidad y experiencia política, elección de Eduardo Frei como candidato pese a las evidentes muestras de que aquello era un error. Esta claro que la debacle no comenzó hoy, que la crisis "vocacional" se declaró desde hace mucho pero que en el mundo de la Concertación siempre triunfó la auto complacencia , ganaron aquellos que sólo se miraban el ombligo, aquellos que creyeron que el fantasma de Pinochet y la dictadura sería eterno. Se olvidaron del país que alguna vez soñaron transformar y se conformaron con seguir entre ellos mismos palmoteándose las espaldas. Señales existieron muchas pero nadie las quiso ver. Era más cómodo seguir en el poder a como diese lugar.


Hoy nos encontramos con una coalición completamente extraviada. La carencia de dirección es evidente y como oposición no saben si proponer o criticarlo todo. No lo quieren admitir pero lo cierto es que ellos no habrían realizado nada en el gobierno muy distinto a lo realizado hasta ahora por la administración Piñera (las diferencias no se han agudizado en absoluto). Han perdido todas las banderas de lucha frente a la astucia de un gobierno que ha sabido enfrentar los diferentes temas que se han puesto en la mesa (Indultos, mapuches, royalty, terremoto, mineros, termoeléctricas). En cada uno de estos temas a la Concertación no le ha quedado más opción que sumarse a las ideas llevadas adelante por el gobierno.



La estrella que brilla por su ausencia

Todo este desorden interno hace más evidente la completa ausencia de líderes dentro de la Concertación y es ahí donde la figura de Michelle Bachelet Jeria queda absolutamente en deuda. Y es que hoy por hoy es ella la llamada a encaminar este buque a mejor puerto, aprovechando su buena posición frente a la ciudadanía y los medios. Pero no lo hace. Sea por la razón que sea Michelle opta por la auto marginación. Entonces: o no le interesa el futuro de la Concertación o sencillamente no se siente capaz de asumir un rol de líder. ¿Y donde quedó la estadista? ¿Donde está la mirada alejada de la pelea chica? Es simple: No existe. Nunca ha existido. ¿No fue líder durante su gobierno y lo será ahora? ¡Imposible!


Se le criticó mucho durante la primera etapa de su mandato el hecho de que se escondiese demasiado detrás de sus ministros y las críticas solo cesaron cuando las encuestas comenzaron a favorecerla y la llamada "aprobación ciudadana" se disparó con su figura. En un país como este que sufre de "encuestitis aguditis" , donde la sed es nada y la imagen es todo, Michelle se transformó en un mito, un personaje que se volvió intocable. Pero nadie tuvo la osadía de reparar en el hecho de que la mencionada aprobación no guardaba ninguna relación con su manejo de gobierno ni mucho menos en sus características de líder ideológico o político. La prueba de esto se encuentra en el escaso apoyo que encontró Eduardo Frei en las pasadas elecciones ¿Cómo se entiende el que un gobierno con tamaña aprobación ciudadana no fuese reelecto? Simple, el apoyo guardaba únicamente relación con el "carisma" de Michelle. Una mujer simpática y cercana. Punto. Ni más ni menos.

Chile es un país machista y lo sigue siendo después de Michelle. La prueba es ella misma y su legado. Ella misma porque no se le trató como se trata a cualquier persona. Se fue débil en la crítica hacia ella porque es mujer. Así de simple y claro. A los hombres se les exige más en Chile. Los hombres deben ser competentes. Las mujeres basta con que sean simpáticas. Y con respecto a su legado ¿Alguien le ha exigido a Sebastián Piñera un respeto por la igualdad de género? ¡A nadie le importa! No es tema. Nunca lo ha sido.

La contingencia que vivimos hoy en día viene a demostrar lo débil que es la política nacional y cuanto escasean las ideas y proyectos. Michelle Bachelet, una mujer sin las competencias adecuadas fue Presidente de la República pero no sólo eso ... ¡podría si quisiese volver a serlo! Solamente por un cuento de imagen, no de capacidades.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Educación II : Desde arriba todo mal

La tercera MIENTE (o al menos manipula datos con intereses políticos)

Tanto la Alianza por Chile como la Concertación insisten en tratar de convencer al país de que el problema de la educación se encuentra focalizado en los liceos Municipales. Los medios de comunicación, como siempre, se suman a la gran mentira. Los hechos, sin embargo, hablan de otra realidad. Una que nadie hoy en día está dispuesta a enfrentar.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Lo primero: el contexto. A fines del gobierno de Michelle Bachelet (año 2008 para ser más exacto) el congreso aprobó la llamada "Ley de subvención preferencial" (*1). Esta ley establecía, como su título indica, un aumento en la subvención de los alumnos pertenecientes a los llamados "sectores más vulnerables del país". Este aumento consistía en casi un 50% de su valor. Hablando claro esto significaba que los colegios que tuviesen alumnos con familias de bajos ingresos pasarían a recibir aproximadamente 18 mil pesos más por niño (de 30 mil a 50 mil más o menos sería el avance). La medida venía además con una exigencia para aquellos colegios que contasen con el beneficio y esta era que en un período de 4 años debían mostrar un alza importante en sus puntajes Simce (33 puntos en Lenguaje y 41 en Matemática).

Imposible no comentar lo limitada que me parece la famosa ley. Es mejor que nada claro está
(50 es más que 30), sin embargo, esperar que una medida de este tipo solucione el problema de la educación chilena es de una ingenuidad gigante. Primero porque el dinero es insuficiente (50 mil pesos por alumno no da para exigir ningún tipo de resultado, menos en sectores de extrema pobreza) y segundo porque el problema de la educación en Chile no está focalizado en los llamados "sectores vulnerables" sino que se trata de malos resultados generalizados a nivel nacional. Basta revisar los resultados de Simce y PSU para observar que los sectores de clase media, que acceden a colegios Particulares Subvencionados en su mayoría, obtienen resultados tan malos como los que acceden a colegios gratuitos Municipales.

Y bien, resulta que La Tercera el día de hoy titula en su página 24 que "Colegios municipales han cumplido el 18% de la meta de mejorar el Simce" (*2). Se lanza luego una nota que explica como los liceos Municipales han cumplido solamente con una mínima parte de las metas académicas que se le trazaron durante el gobierno de Michele Bachelet (aumentaron hasta este año sólo 6 puntos en Lenguaje y 5 en Matemática, o sea...¡nada!). La nota además cita a "expertos" que defienden la ley y afirman que el avance es significativo, solo que el tiempo que se les dio a los liceos para mejorar fue muy corto. Con respecto a todo esto tengo dos comentarios que realizar, ambos demuestran que los medios comunicacionales le son absolutamente funcionales a las políticas de mercado que rigen al sistema educativo chileno en la actualidad.

Lo primero es reflexionar el torno al título que La Tercera publica. "Colegios municipales han cumplido el 18% de la meta de mejorar el Simce". O sea, el problema de la educación se encuentra, según la linea editorial de La Tercera, en los colegios gratuitos que dependen del Estado. Lo que ellos apenas mencionan en la nota (dedican sólo 3 lineas al respecto) es el hecho de que los Colegios Particulares Subvencionados (es decir, aquellos que cobran mensualidades que superan los 25 mil pesos por alumno) tampoco han cumplido las famosas metas exigidas por el ministerio (ellos han aumentado 7 y 6 puntos respectivamente en el Simce). Es decir, y vuelvo a insistir pues me parece que ahí se encuentra la tuerca precisa que está trancando este engranaje, el problema no se encuentra en los Liceos Municipales, sino más bien, es el sistema educacional completo el que no funciona. Es el modelo de mercado el que se estableció a mediados de los años 80 y que fue profundizado por los gobiernos de la Concertación el que está absolutamente fracasado.

El segundo aspecto que La Tercera omite mencionar es lo completamente ineficiente que resulta la medida adoptada por el gobierno de Michelle Bachelet y respaldada por la actual administración de Sebastián Piñera. El que, pese al aumento de la subvención por alumno, los colegios se encuentren tan lejos de las metas solicitadas por el ministerio debería movernos a reflexionar en torno a la efectividad de la ley. Sin embargo, es evidente que dicha discusión no es prioritaria hoy en día.

Si mantenemos como país la política de aspirinas en educación difícilmente obtendremos resultados diferentes a los que se vienen dando desde hace más de 10 años. Es necesario terminar (si, terminar) con el modelo de mercado que reúne dentro de un mismo establecimiento a niños provenientes de realidades socio económicas similares (colegios gratuitos para pobres, colegios de 20 mil pesos para pobres con ambos padres trabajadores, colegios de 50 mil pesos para clase media profesional, etc ). Debemos proponer otro sistema educativo, uno que permita el cruce social entre familias y así dispersar las carencias para poder focalizar el trabajo y no encerrar 40 necesidades similares dentro de una misma sala de clases. Además es necesario de manera urgente aumentar la subvención por alumno de manera importante. Eso sólo para recién comenzar a soñar con otro país, otro Chile, uno más justo, uno más digno.

(*1) Ley se subvención preferencial: Lo que hay que saber

sábado, 28 de agosto de 2010

Pobreza de los medios en Chile

¿El huevo o la gallina?

El lamentable accidente vivido por 33 mineros en el norte del país viene a desnudar la calidad de nuestros medios. Sin embargo ¿De quién es la culpa? ¿Es el público el poco exigente o es que a los medios les viene bien la mediocridad de su audiencia por lo tanto no mueven un dedo por disminuirla?

Por Esteban Martínez Covarrubias

Imposible el no detenerme a comentar la noticia del último mes: el accidente que dejó atrapados bajo tierra a 33 mineros en el norte de nuestro país. Sin embargo no es mi intención adentrarme en detalles técnicos relacionados con el incidente ni tampoco en la reacción del gobierno y el mundo político frente al tema. Mi mirada esta vez estará relacionada con el funcionamiento de los "diversos" medios de comunicación luego de ocurridos los lamentables hechos. Me parece que situaciones como esta dejan al desnudo la pobreza, mediocridad y cobardía de nuestros medios, quienes lejos de informar y educar a nuestra gente (si, dije bien: educar) lo único que logran es perpetuar la ignorancia y nula capacidad de análisis de gran parte de los chilenos.

Si bien estamos acostumbrados a que los medios comunicacionales en Chile jueguen con el morbo y armen una teleserie de cuanto accidente ocurre, nunca terminan de sorprender (y agotar) algunas características comunes que muestran tanto canales de televisión abierta como periódicos. En primer lugar llama la atención (o quizás no tanto) la poca originalidad: todos los canales expresan lo mismo utilizando fórmulas idénticas. Abundan los despachos en directo a manos del periodista estrella de la estación, que expresa en más de quince minutos lo que se podría decir fácilmente en tres o cuatro, matinales que entrevistan a familiares relacionados con la tragedia y entretienen de esta manera la pequeñita mente de la dueña de casa chilena, mientras que al mismo tiempo se produce el clásico ensalzamiento al borde del ridículo del nacionalismo (patriotismo barato en este caso) o las particulares creencias de las personas.

Si algo debería motivar la tragedia de estos 33 mineros no es precisamente el orgullo por la patria, sino más bien todo lo contrario: una profunda verguenza y preocupación por las pésimas condiciones laborales que hasta el día de hoy se ponen en práctica en nuestro país. Y no hablo exclusivamente del mundo de la minería, me refiero también a pescadores, temporeras y diversos trabajos "sucios" que continúan llevándose adelante en deficientes condiciones día tras día en Chile. Asunto que, por supuesto, los medios nacionales no informan.

Estos, en lugar de mantener distancia con el show, se suman y lo promueven casi religiosamente. Limitan su labor al manoseo del dolor de familias y seres humanos mientras les sea útil. La situación pasa a ser grave cuando nos enteramos acerca de la cantidad de televisión que ven las familias chilenas diariamente. Luego la pregunta es inevitable ... ¿Es qué los medios son mediocres porque la audiencia no es exigente o es que el público es resultado de la pobreza comunicacional a la que es sometido día tras día?


Molesta profundamente, en segundo lugar, la bajísima capacidad de análisis que proponen nuestros medios dirigidos por profesionales que, se supone, fueron formados precisamente para aquello. ¿O es que ahora la labor del periodista debe limitarse a leer noticias o narrar sucesos? ¿Donde está la reflexión a fondo de los hechos?¿Donde se quedó la mirada a largo plazo, la mirada a distancia frente a una situación que se presta para ser abordada desde diversas aristas? No. De seriedad nada. Todo es amarillismo y un show digno de programa del tipo "reality". La visión es siempre idéntica: poner a la misma altura este tipo de accidentes con un partido de fútbol de la selección chilena (eran de esperar las reacciones idénticas por parte de la gente, es decir, celebraciones en la Plaza Italia en Santiago).

Me parece que se hace evidente el hecho de que existe un debate pendiente dentro de nuestra sociedad. El que se refiere a enfrentar y discutir el ineludible rol educador que deben poseer los medios comunicacionales en una sociedad. Mientras ningún gobierno o sector político esté dispuesto a ensuciarse las manos en el tema, mientras nadie esté dispuesto a enfrentar los monopolios que rigen las lineas editoriales de los diarios, canales de televisión abierta o radios, estaremos sumergidos en la misma pobreza ciudadana que hoy nos rodea.


martes, 27 de julio de 2010

Indultos


El primer paso adelante

Tras 4 meses de gobierno la administración de Sebastián Piñera logra por primera vez tomar una decisión a la altura de las circunstancias. Bien por ellos.

Por Esteban Martínez Covarrubias

Debo admitirlo. Hasta antes del pronunciamiento de este domingo por parte de Sebastián Piñera en torno al llamado "Indulto Bicentenario" estaba en absoluto desacuerdo con el tratamiento que el gobierno le había dado al tema.

En primer lugar, la sola idea de promover un indulto generalizado en donde el poder ejecutivo pasara a llevar condenas dictadas por el poder judicial me parecía incorrecta, fuera de además representar una contradicción por parte del gobierno considerando esa eterna palabrería que emite la derecha frente al tema de la delincuencia y "la mano dura". En segundo lugar, la subordinación del gobierno frente a la opinión de la Iglesia Católica me pareció excesiva. Me refiero al hecho de no ser capaces de emitir ningún comentario mientras la iglesia no realizara su propuesta. Uno entiende que se debe ser prudente a la hora de declarar, sin embargo también imagina uno que los gobiernos deben poseer ciertos principios transparentes, los cuales no se mantienen en reserva esperando la opinión de otra institución. Entonces: o aquellos principios no existen (el rechazo de plano por ejemplo a indultar crimines de lesa humanidad) o el poder de la iglesia católica es tan grande que el gobierno mantiene una extrema prudencia frente a ella.

Finalmente, el sólo abrir la posibilidad de generar un indulto que beneficiase a criminales condenados por violaciones a derechos humanos en dictadura me parecía una irresponsabilidad histórica enorme y un acto gran de torpeza política (se habría metido el gobierno de manera innecesaria en un problema relacionado con crímenes condenados incluso por tratados internacionales).


Sin embargo, nobleza obliga a reconocer que la decisión adoptada por Sebastián Piñera y su equipo esta vez fue la más acertada de todas. Todas mis aprensiones se fueron a cero . El gobierno decidió cerrar la puerta de partida a la idea del indulto general y de esta manera analizar las situaciones caso a caso, excluyendo del posible beneficio a condenados por casos de violaciones a los derechos humanos, terrorismo, narcotráfico, homicidios de sangre, violaciones o abusos deshonestos (1*). Ahora, si bien en lo personal me habría gustado oír algún tipo de declaración más aclaratoria en torno al tema de derechos humanos y el porque no corresponde liberar criminales de estado bajo ningún punto de vista, lo importante era cerrar aquella puerta y eso se hizo. Queda en evidencia eso si que el tema aún genera controversia dentro de la propia derecha.

La decisión de revisar casos de presos que presenten una salud deteriorada y generar un indulto para ellos también me parece acertada considerando el hecho de que el sistema penal chileno no es capaz de hacerse cargo de personas que sufren enfermedades en estado terminal ni otras tantas propias de una edad avanzada. Evidentemente casos como aquellos no presentan riesgos para la sociedad en ningún sentido y dados los delitos cometidos tampoco me parece un descriterio el indulto. Quizás si el sistema judicial chileno fuese otro la figura del indulto presidencial debería desaparecer, pero mientras no sea así no existe otra salida al tema.

Observamos entonces que para el gobierno este tema terminó siendo un punto a favor frente a la opinión pública y el mundo político. Luego de 4 meses de gobierno durante los cuales este se ha visto cuestionado por una serie de temas (nombramiento de ministros, conflictos de intereses, financiamiento de reconstrucción entre otros) siento que por primera vez la "administración Piñera" fue bien asesorada y tomó una desición a la altura de lo requerido. Bien por Chile, al menos en este tema.

Preocupante eso si (por decir lo menos) la posición de la Iglesia Católica en relación a los crímenes de estado cometidos durante el período dictatorial vivido en el país durante los años 1973 y 1990. Los avances que se han logrado en materia de justicia y verdad frente a las violaciones a derechos humanos han sido lentos y en muchos casos tardíos. Tales avances se han logrado en base al esfuerzo de muchas personas que han dado una lucha incansable en la búsqueda de la dignidad de aquellos casos. Lo menos que se esperaría de una institución como la Iglesia Católica es que sume en lugar de restar.

(*1) Declaración completa del Presidente de la República acá